Era el todoterreno económico por excelencia, pero la ausencia del Suzuki Jimny en el mercado europeo ha dejado a todo aquel que quiere un 4×4 barato con el Dacia Duster como única opción en el mercado, no siendo este, realemnte, un verdadero todoterreno. Por esto, a los aficionados al la conducción 4×4 no queda otra que escudriñar el mercado de segunda mano, donde aparece a un precio sumamente tentador un todoterreno de renombre.
Hablamos del Jeep Wrangler, concretamente el conocido como JK, cuyas primeras unidades que llegaron al mercado español, son ahora una verdadera tentación para quien quiere un todoterreno directamente preparado para la batalla, ya que por un desembolso de unos 20.000 euros, e incluso menos, se pueden obtener unidades en muy buen estado de conservación.
Jeep Wrangler
Y es que, por un desembolso de esta cantidad, es realmente difícil dar con unidades de modelos como el Mitsubishi Montero, Toyota Land Cruiser o Nissan Patrol en similares condiciones, lo que convierte al americano en una opción muy llamativa, y aunque tal vez no tan fiable como los japoneses, las unidades mejor mantenidas, a buen seguro, darán grandes alegrías a sus compradores.
Y es que, con unas cotas 4×4 protagonizadas por una carrocería de corta, de sólo 2,42 metros de batalla y 4,22 metros de longitu total que le otorga unos ángulos de ataque, salida y ventral de 36,4, 29,8 y 23,1 grados, respectivamente, además de una altura libre al suelo de 24 centímetros, el Wrangler es un todoterreno que incluso en menos inexpertas promete solvencia.
Junto a ello, un voluntarioso motor diésel de origen italiano promete echarse kilómetros a la espalda sin dar demasiados problemas. Tras una ligera investigación, nos hemos percatado de que, aunque no llegará a ser tan fiable como el 3,2 litros del Montero o el 2,8 litros del Land Cruiser, sí que puede ser relativamente fiable si ha estado bien mantenido. De hecho, los potenciales problemas que puede llegar a dar están relacionados con los típicos de un diésel en todo lo relativo a gases y emisiones (EGR, filtro y demás).
Un aspecto a vigilar en las unidades que se consideren para su compra, es el techo, ya que se trata de una unidad desmontable que tiene tanto en formato duro como de lona. Aquí se deben vigilar bien las juntas para evitar filtraciones, así que las unidades que más tiempo hayan dormido a la interperie, serán las que habrá que evitar. También hay que revisar el funcionamiento de la transmisión, especialmente en las automáticas, por los problemas que puede llegar a tener una caja de este tipo con la edad, así como en las manuales si se ha practicado en gran cantidad conducción todoterreno con anterioridad por la unidad a considerar.
Aun con todo lo anterior, la realidad es que no hay nada más pintón por un desembolso que puede oscilar entre los 18.000 y los 22.000 euros. Tanto es así que el motivo por el que un servidor ha querido redactar este artículo ha sido porque lo ha visto tremendamente atractivo para como están los precios en el mercado de segunda mano.
En cuanto a qué unidad elegir, lo cierto es que siendo un coche que en muchos casos pueden haber estados expuestos a usos muy intensos, lo cierto es que lo recomendable no es guiarse por el kilometraje, sino elegir la unidad que esté mejor preservada. En este tipo de coches, además, ver signos de uso extremo es muy fácil, así que no debería ser difícil ver qué unidades lo han pasado peor.
Si este Wrangler, para acabar, sigue estando por encima del presupuesto plantado, tal vez el Nissan Pathfinder del que hablamos hace algunos meses sea una opción a considerar, pues vive a la sombra de los japoneses mencionados antes.









