Ningún coche se ha vendido tanto dentro de Mazda como el Mazda CX-5. Es el coche más importante de la historia de la firma, al menos en lo que se refiere a su peso comercial, y la renovación del mismo supone un paso adelante con respecto a todo lo que ofrecía el modelo anterior.
Ahora es más grande, llega hasta los 4,69 metros de largo y su maletero ofrece 589 litros, y también más tecnológico, pero no necesariamente más caro, tal y como certificó el modelo con su lanzamiento comercial en España, que de momento se sigue ciñendo a una única versión de gasolina microhíbrida que obtiene la etiqueta Eco de la DGT.
Y es que, en el momento de redactar estas líneas y hasta finales del mes de marzo, el CX-5 estará disponible con una oferta que deja su precio al contado en unos muy atractivos 32.400 euros en su versión de partida, la denominada como Prime Line. Insistmos, se trata del precio al contado, no incluye ningún descuento por financiación. De querer optar a ello el precio de partida se reduce en 1.000 euros más, quedándose en 31.200 euros.
En comparación con sus rivales más directos, se trata de un precio realmente competitivo teniendo en cuenta la calidad habitual de Mazda tanto en el apartado mecánico como en la construcción de sus habitáculos. Hay pocos SUV comparables por tamaño, pues con 4,69 metros de longitud, el CX-5 ha crecido mucho en cotas, pero realmente no ha dado un salto de categoría, ya que ha de mantenerse siempre por debajo del excelente Mazda CX-60. Un coche directamente comparable puede ser el Volkswagen Tiguan, que con un motor microhíbrido de 130 CV parte desde unos 35.000 euros con el mismo tipo de oferta.

Aspecto del Mazda CX-5 Prime-Line de la oferta.
En términos de equipamiento, aunque es cierto que esta oferta se articula en torno a la variante más sencilla, el CX-5 no deja de tener elementos que no cabe echar en falta en un coche de su tamaño, enfoque y precio. A descatar, encontramos un cuadro de mandos digital de 10,25 pulgadas, una pantalla central de 12,9 pulgadas (cuyo sistema tiene Google integrado pero se ha de conectar mediante cable con Android Auto y Apple CarPlay, eso sí), sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de sonido de 8 altavoces, faros de LED con función automática de largo alcance y el ya habitual despliegue de sistemas de seguridad.
Al igual que sucedía con la anterior generación, algo que convierte al CX-5 en un coche único dentro de su segmento, es su motor, sólo que en esta ocasión Mazda se ha atrevido a ir incluso un poco más allá. Esto lo decimo no sólo porque el SUV japonés usa un prácticamente extinto motor atmosférico de gasolina, sino que además se atrevido a pasar de 2 a 2,5 litros de cilindrada. Se trata del mismo esquema mecánico visto en los Mazda3 y CX-30.
Se trata de un motor de muy agradable uso que, en realidad, moverá el conjunto de manera suficiente, nada más, como acredita un 0 a 100 km/h en 10,5 segundos. Si la potencia es un requisito indispensable, mejor optar por un coche declaramente más potente.
Por otro lado, el consumo medio tampoco es su principal reclamo, ya que homologa 7 litros de consumo, aunque es de esperar que, como viene siendo habitual en Mazda, sea una cifra muy ajustada a la realidad y que entra dentro del lo esperable para un coche de este tamaño.
Se trata, por tanto y para acabar, de un coche que a cambio de su precio ofrece una gran relación entre calidad interior y tamaño que promete ser buena opción para quien no espera grandes prestaciones del apartado mecánico, exceptuando el agrado de uso del mismo.






