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Mercedes Clase G 400d, a prueba: si existe el 4x4 definitivo, posiblemente sea este

David Clavero | @ClaveroD | 30 Mar 2022
Mercedes Clase G 400d Prueba Dcd 31
Mercedes Clase G 400d Prueba Dcd 31

El Mercedes Clase G es un coche que todo aficionado al mundo del motor debería probar al menos una vez en la vida. Es el todoterreno por excelencia, al mismo tiempo es un coche de lujo a la altura de la Clase S, pero ante todo es una fórmula con décadas de historia que sin saber muy bien cómo, ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días sin alterar su receta original, haciéndolo además con un notable éxito comercial. Y para ver por qué el G es ese clásico inmortal, hoy ponemos a prueba el Mercedes Clase G 400d, su mejor configuración para brillar dentro y fuera de asfalto.

Teniendo en cuenta que la Clase G nació en 1978 (Geländewagen) y que no fue completamente renovada hasta 2018, hablamos de un caso bastante excepcional en el mundo del automóvil. Ningún otro automóvil de estas características ha conseguido mantenerse fiel a su espíritu por tantos años a base de actualizaciones, consiguiendo sobrevivir hasta 2018 sin modificar un ápice su fórmula de robustez y sobriedad ideada para ser imparable en todoterreno como vehículo más militar que civil.

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La receta del Mercedes Clase G 400d se antoja difícilmente mejorable, pero esa superioridad tiene un alto precio: desde 142.070 euros

Pero lo realmente llamativo de este G llega en 2018, pues lejos de desarrollar una renovación que reinterpretase su espíritu como por ejemplo ha hecho Land Rover con el Defender, Mercedes - junto a AMG - decidió respetar fielmente la receta original. De este modo el nuevo Clase G es un coche moderno, provisto de todos los avances tecnológicos y soluciones de seguridad o confort de esta era, pero a su vez ha conseguido mantener intacto su cuadriculado diseño exterior, y más importante aún, su eficaz planteamiento como todoterreno puro y duro.

Contemplado desde el exterior, nuestro G 400d se muestra imponente al mismo tiempo que elegante gracias a su configuración en color azul. No es un coche tan grande como parece, mide 4,82 metros, pero sus proporciones y formas lo hacen resaltar de forma clara frente a cualquier otro coche. Al contemplar todas y cada una de sus vistas, llegas a la conclusión de que es un coche de otra época, prácticamente un homenaje rodante al automóvil de los '70. Pero es que es ese uno de sus mayores encantos, pues en plena fiebre SUV, este G derrocha un carisma inalcanzable por cualquier otro 4x4 moderno.

Una vez abrimos sus puertas, lo primero que nos llama la atención es el esmero de Mercedes en conservar intacto el sistema de apertura tradicional del G, manteniendo su diseño de puertas, su robusto sistema de visagras alineadas y la cerradura de funcionamiento totalmente mecánico, lo que regala un sonido al abrir y cerrar las puertas que nos traslada, literalmente, a otra época.

De no ser por las dimensiones, tal ha sido el cuidado de Mercedes a la hora de confeccionar el habitáculo del G, este coche podría pasar directamente por un Clase S. Los materiales empleados y el ajuste de los mismos es sobresaliente, al nivel de la berlina de representación, añadiendo además un sinfín de posibilidades en materia de confort y tecnología, incuyendo por supuesto la última hornada de sistemas de infoentretenimiento de la marca, el sistema MBUX con doble pantalla de 12,3". El espacio disponible es realmente amplio en todas las butacas, destacando especialmente la altura disponible en el interior, algo difícil de encontrar en cualquier berlina o SUV con el que podamos comparar este G.

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Pero lo más sorprendente de todo llega cuando nos ponemos en marcha, pues el trabajo de refinamiento al que se ha sometido al nuevo Clase G se percibe desde el mismo instante en el que cerramos las puertas y ponemos en marcha el propulsor. Desde ese mismo instante se percibe un enorme esfuerzo en aislarnos del exterior, en mejorar de forma sensible el confort y la forma con la que interactuamos con este coche. De no ser por la muy elevada postura de conducción, de verdad que todo recuerda poderosamente a cualquier SUV o berlina de Mercedes.

Habiendo probado en el pasado algunos G de diferentes añadas, realmente me impacta cómo de profundo ha sido el trabajo de la firma alemana en mejorar el interior y lo que se percibe desde él. En cierto modo creo que esto no es 100% positivo, pues también significa renunciar a parte de la esencia de este coche, pero siendo realmente justos creo que el resultado obtenido es sobresaliente, y para los que aún quieran ese punto más espartano y añejo, siempre podrán optar por las versiones profesionales del G.

Arrancamos con total suavidad y la mecánica de 6 cilindros en línea con 3 litros de cilindrada y sobrealimentación por turbocompresor nos regala un alto nivel de suavidad, nada habitual en los diésel, ni siquiera en los 6 en línea. En frío no es tan refinado, pero conforme alcanza su temperatura de trabajo, el G 400d brinda una conducción suave y fácilmente dosificable en cualquier escenario. Técnicamente sigue siendo un coche poco ágil para las carreteras de curvas, pero de igual modo se percibe una mejora sustancial en el guiado de la dirección y en el comportamiento del chasis, siendo el nuevo eje delantero independiente el culpable de este salto cualitativo.

El conjunto motor-transmisión del G 400d es a todas luces el ideal para este coche, pues teniendo en cuenta que hablamos de un mastodonte que ronda los 2.500 Kg de peso, los 330 CV declarados son una caballería más que bienvenida, siendo aún mejor recibidos los 700 Nm de par motor disponibles desde apenas 1.200 rpm. Sí, el empuje de este G es contundente en cada arranque, confiando además en un cambio por convertidor de par de 9 relaciones que gestiona esa fuerza sin titubeos, con bastante celeridad en cada cambio de relación y regalando incluso prestaciones de nivel cuando pisamos el acelerador a fondo. Si el consumo no es un proplema, el G 400d es capaz de ser un coche bastante veloz (0-100 Km/h en 6,4s y 210 Km/h de punta), pero dada su peso y aerodinámica, es fácil que veamos cifras rondando los 20 l/100 Km en esas circunstancias. En una conducción más relejada, este motor diésel puede conseguir bajar de los 12 litros, lo cual es una cifra bastante decente para un coche de estas características.

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Pero no hay dudas de que el Mercedes Clase G, pese a que ahora es un coche más "urbanita", donde más cómodo se siente es fuera de asfalto. Si el confort o la suavidad de este coche sorprende en carretera, lo que de verdad consigue dejarte con la boca abierta es la capacidad de avance que tiene sobre cualquier firme sin siquiera inmutarse, y eso que los neumáticos mixtos no son capaces de aprovechar todo su potencial. Esta eficacia offroad es posible gracias al uso de un sistema de tracción total con hasta 3 diferencial bloqueables, reductora, suspensión activa con regulación de dureza y una electrónica realmente eficaz para adaptarse a la conducción sobre cualquier superficie. La ausencia de suspensión neumática es quizá la única pega que le podemos poner a este 4x4, especialmente desde el punto de vista de los ángulos, pero la realidad es que solo en momentos muy puntuales sacaríamos provecho a ese plus de atura.

Sorprende lo bien que va en carretera, impresiona lo fácil que se mueve fuera de asfalto

Esta suma de elementos consiguen que el G 400d sea capaz de avanzar por zonas donde parece literalmente imposible, pero no contento con seguir adelante, lo hace con semejante sencillez y contundencia que modifica tu percepción de lo buenos que son sus rivales. Sus cotas todoterreno, con 241 mm de altura libre al suelo, 700 mm de vadeo y unos ángulosde 31º en ataque, 26º en ventral y 30º en salida, podemos considerarlas notables, aunque evidencian que el G no es el mejor de la categoría en estas cifras. No importa, pues es ahí donde está precisamente la "magia" fuera pista de este coche, pues una vez sacamos el lado más 4x4, la efectividad de la tracción consiguen que el G sea un coche difícilmente superable en conducción todoterreno.

En definitiva, Mercedes ha conseguido reinventar el Clase G para que siga siendo tan Clase G como siempre. Renovar una leyenda del 4x4 como el G no era tarea fácil, sin embargo no solo se ha acertado en la forma en qué se ha renovado, sino que se ha acertado en los ingredientes empleados. Sí, un G 63 firmado por AMG o incluso un G 500 son posiblemente el sueño húmedo de todos los petrolheads, pero una vez aterrizamos en el mundo real, el Mercedes Clase G 400d es el equilibrio perfecto entre prestaciones dentro y fuera de asfalto, confort y usabilidad.

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Vídeo destacado del Mercedes Clase G