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El Oldsmobile Toronado era un avanzado muscle car que escondía un oscuro secreto

José Luis Gómez | @jlgomez1995 | 4 Abr 2022
Oldsmibile Toronado Muscle Car Traccion Delantera Portada
Oldsmibile Toronado Muscle Car Traccion Delantera Portada

La perfección no existe, ni siquiera en el mundo del motor, y prueba de ello es el protagonista de estas líneas: el Oldsmobile Toronado de 1966, un muscle car que albergaba soluciones sumamente ingeniosas para la época pero que enviaba los 387 CV de su V8 Rocket al eje equivocado. Sí, era tracción delantera.

Así pues, el Toronado fue obra del ingeniero John Beltz que veía como en Europa los coches de tracción delantera cobraban cada vez más protagonismo, mientras que en Estados Unidos desde los Cord de los años 30 no había ninguno otro coche con esta arquitectura que permitía lograr un habitáculo más espacioso con el piso totalmente plano al prescindir del árbol de transmisión, y también ahorrar unos cuantos de kilos y dólares.

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El Toronado hacía uso de un V8 Rocket de hasta 7,5 litros

Con ello en mente y tras la presentación del prototipo XP-784 nace en 1966 el Toronado de primera generación que causó furor el año de su debut con un total de 40.963 unidades producidas ese mismo año, siendo este muscle car una suerte de gran turismo para competir con rivales como el Ford Thunderbird o el Buick Riviera. De hecho, se alzó con algunos premios concedidos por la prensa en la época, como Motor Trend Car of the Year Award.

Como buen coche yankee de la época bajo el capó escondía un enorme V8 Rocket en posición longitudinal que llegó a alcanzar 7,5 litros de cilindrada y a desarrollar hasta 405 CV de potencia en la variante más prestacional W-34, estando siempre asociado a un anodino cambio automático por convertidor de par de tres velocidades. No obstante, sus más de dos toneladas de peso y una longitud de casi 5,4 metros no lo convertía en un coche especialmente rápido ni ágil, cosa que tampoco pretendía, con un 0 a 100 km/h en unos 9 segundos y una velocidad punta de poco más de 200 km/h, aunque la versión W-34 lograba unos destacables 7,5 segundos.

Ser un tracción delantera no supuso un inconveniente en la época

Pero no sólo la tracción delantera era la única solución innovadora que presentaba el Toronado, ya que el inmenso V8 apenas dejaba huevo para la suspensión, por lo que en el eje delantero los ingenieros de General Motors habían recurrido a un sistema de barras de torsión manteniendo un simple eje rígido en la parte posterior. Otra solución poco usual para la época fue el uso de un bastidor auxiliar sobre el que se disponía la suspensión delantera, el tren motriz y el habitáculo, constituyendo así una suerte de carrocería autoportante en contraposición del esquema típico de la época de bastidor y carrocería separados.

El Oldsmobile Toronado se fabricó hasta 1992 pasando por un total de cuatro generaciones y teniendo que hacer frente a las graves consecuencias de la crisis del petróleo que asestó un duro golpe a los lujosos coupés V8 de este tipo, por lo que tuvo que reducir drásticamente el tamaño y potencia de su motor hasta incorporar mecánicas V6 de poco más de 120 CV. Sin embargo, el principal punto controvertido de este muscle car en el mercado americano no fue precisamente el hecho de tratarse de un tracción delantera, sino un diseño que no agradó a todo el mundo, algo que se iba agravando generación tras generación.

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Imágenes: RM Sotheby's | etsy