50 años de evolución técnica, puestos en relieve con un SEAT 850 y un SEAT Ibiza

 |  @sergioalvarez88  | 

Del lanzamiento del SEAT 850 en 1966, al actual SEAT Ibiza, hay 50 años de evolución técnica y tecnológica. El “ochocientos cincuenta” nació como alternativa al SEAT 600, la alternativa de movilidad sobre cuatro ruedas más básica de la que disponíamos en la España de los años 60. Al igual que el 600, era un desarrollo Fiat, fabricado bajo licencia en nuestro país. El SEAT 850 era asequible, y su mayor tamaño dio alas a muchas familias españolas, que se lanzaban a la carretera, abuela y equipajes incluidos.

De origen italiano, el SEAT 850 fue lanzado en 1966. Se fabricaron 662.832 unidades en sus 8 años de producción española.

Las diferencias entre el pequeño SEAT 850 y el actual SEAT Ibiza son enormes. Todos los aspectos técnicos del coche han mejorado, todos y cada uno de ellos. Fijaos simplemente en las dimensiones: el SEAT 850 medía 3,57 metros de largo y apenas 1,42 metros de ancho. Un SEAT Ibiza de tres puertas mide actualmente 4,03 metros de largo y 1,70 metros de ancho. Ni hablemos de peso: un 850 D de dos puertas corto pesaba 714 kilogramos. El SEAT Ibiza más ligero se pone 974 kilos. Incluso el SEAT Mii es un gigante al lado del 850.

Aunque en la época hacíamos malabares, metiendo a cuatro y cinco personas en sus plazas traseras, la habitabilidad de un Ibiza actual es infinitamente superior – y por suerte también nos preocupamos algo más de la seguridad de los ocupantes. Los asientos del SEAT 850 eran simples banquetas, y un banco corrido en la parte traseras. Los asientos apenas cubrían el 40% del cuerpo de los ocupantes, no se diseñaban con la ergonomía en mente y ni siquiera había cinturones de seguridad. La prioridad del SEAT 850 era un coste contenido.

La dirección asistida era en la época un extra inimaginable, que hoy damos por hecho en cualquier coche.

La anchura del coche también influye enormemente en la seguridad a bordo y en la protección a los ocupantes. Sentado en el asiento del conductor de un SEAT 850 es posible tocar la puerta del acompañanante. Los 18 centímetros de anchura adicional que separan al Ibiza de su abuelo impiden que lleguemos al otro lado. Además, el espacio entre los ocupantes y las puertas es mayor, alejándoles de las zonas de deformación en caso de accidente. Por no hablar de la existencia de airbags laterales y otras medidas de seguridad pasiva.

Hablemos de capacidad de carga ahora. El maletero del SEAT 850 estaba situado en posición delantera, donde está el motor en el Ibiza. A pesar de su escaso tamaño, el maletero tenía 175 litros de capacidad. En el Ibiza esta cifra es de 292 litros. Lo que habrían hecho en los 60 con 117 litros adicionales ni os lo imagináis. Otra gran diferencia está en sus prestaciones y consumos. El motor básico del SEAT 850 era un cuatro cilindros de 843 cc y apenas 37 CV de potencia. Un motor anémico con el que muchos cruzaron la península.

Los SEAT 850 nacieron con un anémico motor de 37 CV de potencia, con el que apenas podían superar los 120 km/h.

Aquellos motores – las más potentes versiones deportivas llegaban a los 52 CV – consumían una media de 7 l/100 km, pero la fiabilidad no era su fuerte. Aunque eran robustos, tendían a sobrecalentarse, causando no pocos quebraderos de cabeza a sus propietarios. Un 850 Especial alcanzaba como mucho los 135 km/h, con una larga carrerilla, y su equipo de frenada apenas lo podía parar a tiempo en caso de imprevistos. Hoy por hoy, el SEAT Ibiza menos potente tiene un motor 1.0 MPI con 75 CV de potencia y un consumo medio inferior a los 5 l/100 km (según ciclo homologado).

No es un coche rápido, pero tiene unas prestaciones respetables, no te dejará tirado a la primera de cambio y su seguridad es infinitamente superior. Ojalá hubiese existido el ABS y el ESP en los años 60. Recordamos al SEAT 850 con cariño, pero por fortuna la evolución de la industria ha sido muy positiva en todos los aspectos tecnológicos. Los avances han sido especialmente importantes en lo tocante a la seguridad y equipamiento de los vehículos, aunque haya sido a costa de agrandarlos y engordarlos.

No os perdáis el vídeo que SEAT ha preparado para la ocasión, grabado en el increíble Autódromo de Terramar, en Sitges.

En Diariomotor:

Lee a continuación: [Inocentada] SEAT despedirá la presente generación del Ibiza con una edición especial “Fura Crono”

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  • Kanzler

    Emocionante!!! Igual a ese pero Fiat 850 hubo uno en casa fines de los 60 y lo amabamos como si fuese una persona mas de la familia o una mascota.

    Cuando los coches eran coches adorables y no maquinas insonorizadas que devoran asfalto pareciéndose todas entre si y sin personalidad…

  • Yayo

    A mí me parece bastante absurdo comparar uno con otro, salvo para poner de manifiesto la evolución de la ingeniería de automoción, lo que se podría haber hecho por otro lado comparando el ocho y medio con cualquier otro coche, cualquiera que fuera su marca.
    Otra cosa hubiera sido comparar un Ibiza MK1 con el actual….

    • M.A.

      Hombre, es bueno también por ver la evolución de la automoción en nuestro pais.
      Quizá podría ponerse un escalon intermedio como dice X2.0, con un coche de hace 25 años.
      Es más que nada por la curiosidad. Fuera de esto la comparativa es absolutamente anecdótica.

  • X 2.0

    Interesante reportaje, pero es mejor comparación con un Ibiza mk1, o un Fura.

  • LS R

    ¿Por qué siempre tienen que cagar un buen video con música estúpida?

  • Pedro J. López

    “pero la fiabilidad no era su fuerte. Aunque eran robustos, tendían a sobrecalentarse, causando no pocos quebraderos de cabeza a sus propietarios”
    Esto no es cierto, en absoluto. Ese coche, mantenido correctamente no se calienta ni en pleno mes de Agosto subiendo un puerto. Ahora que, si descuidas los cuidados y le echas agua del grifo, le quitas las chapas del carenado inferior del vano motor, no le limpias el radiador de vez en cuando, y sobre todo, te olvidas de la puesta a punto del encendido, claro que se calienta.
    Un poquito más de documentación y menos de oídas.

  • Ricard Manero

    Una comparativa absurda, que parece escrita para que los no iniciados lean lo que desean leer, y promocionar las ventas de este efímero Seat Ibiza. Ni son coches que pertenezcan exactamente al mismo segmento, ni existe parentesco alguno entre los dos. En todo caso, el que ocupó en su día el mismo lugar del mercado en el que se sitúa el actual Ibiza, fue el que se acabó produciendo en Francia como Simca 1000, un modelo inicialmente destinado a sustituir a los Fiat 600 y 1100 simultáneamente, y que fue descartado tras decidirse el desarrollo del futuro Fiat 128 -que vería la luz en 1969- en favor de otro proyecto con menores aspiraciones. Esta decisión determinó que el Fiat 850 de 1964 resultara una simple puesta al día del anterior 600, potenciando ciertas cualidades del mismo a tenor del gran crecimiento logrado por la economía europea en esos nueve años, pero manteniendo sus características esencialmente utilitarias y configuración de dos puertas.

  • Ricard Manero

    El Seat Ibiza no tiene ningún “abuelo”; a lo sumo, sus genes podrían emparentarse con los del arcaico Volkswagen escarabajo, ofrecido aún a mediados de los ´60 por la casa matriz, y nunca con los del Fiat 850 obra de Dante Giacosa.

    Asimismo, si comparásemos este venerable modelo alemán con el “todo atrás” italiano, que con un 35% menos de cilindrada y una longitud total medio metro más corta lo superaba ampliamente tanto a nivel de prestaciones como en habitabilidad, haciendo gala de unos consumos considerablemente más reducidos, y todo ello a cambio de un precio de compra equivalente, no lograríamos nada más que ponerlo en evidencia. Si en algo destacó el Fiat 850 fue por su generosa habitabilidad dentro de unas dimensiones exteriores aquilatadas al máximo, el elevado rendimiento de su motor en proporción a los escasos 843 centímetros cúbicos que desplazaba -por cierto, los 37 “famélicos” caballos del 850 original que Seat empezó a fabricar bajo licencia a partir de 1966 correspondían a la variante “Súper” del mismo, mientras que la “Normal” se tenía que conformar con 34-, por no mencionar su excelente comportamiento rutero y capacidad de frenada, todo ello en un coche que hacía de la compacidad y ligereza unas de sus principales claves, con un peso en orden de marcha de 670 kilogramos -y no los desproporcionados 714 que alegremente se mencionan en el texto- de los que un considerable porcentaje gravitaban en el tren trasero, siendo responsables de la característica ligereza de dirección del 850.