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El turbo eléctrico de Mercedes-AMG, la última esperanza para salvar los motores diésel y gasolina

David Clavero | @ClaveroD | 3 May 2022
Mercedes Amg C 43 4matic, 2022
Mercedes Amg C 43 4matic, 2022

Hace años que se vaticina el fin de los motores diésel y gasolina, sin embargo éstos se niegan a marcharse del mercado gracias a soluciones cada vez más innovadoras. El último ejemplo lo hemos encontrado en Mercedes-AMG y su nuevo motor gasolina equipado con un turbocompresor eléctrico, una tecnología derivada directamente de la Fórmula 1 y que abre un nuevo abanico de posibilidades en materia de prestaciones, pero también en reducción de emisiones. Y lo mejor de todo es que este sistema no tardará en llegar a más propulsores, incluyendo los diésel... o los alimentados con hidrógeno.

La tecnología de sobrealimentación asistida eléctricamente es algo en lo que la industria del automóvil lleva trabajando desde hace años. Aunque ha habido diferentes formas de abordar esta idea, como ha sido el compresor eléctrico de Audi o el sistema Power Pulse de Volvo, lo cierto es que la integración de un motor eléctrico dentro del propio turbocompresor ha sido siempre la solución más interesante, aunque también la más compleja y costosa.

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Pero Mercedes-AMG se ha aliado con el especialista Garrett para llevar el turbo eléctrico a las calles, haciéndolo además a través de un propulsor 2.0 Turbo (M139) capaz de desarrollar 381 CV en el Mercedes-AMG SL 43 y 408 CV en el Mercedes-AMG C 43. Este propulsor busca sacar provecho del turbo eléctrico en tres sentidos: extrayendo mucha potencia a partir de un motor de solo 2 litros, rebajando la carga impositiva al usar menos cilindrada y reduciendo las emisiones de CO2 con respecto a un motor de potencia equivalente de 6 u 8 cilindros con al menos 3 litros de cubicaje. Para muestra nada mejor que echar un vistazo a las cifras de homologación WLTP del C 43, donde la berlina promete consumos de 8,7 a 9,1 l/100 Km y unas emisiones de CO2 de 196 a 206 gramos.

El turbocompresor eléctrico desarrollado por Garrett para Mercedes-AMG parte de un turbo convencional, pero en él se ha integrado un motor eléctrico capaz de hacer girar la turbina con total independiencia de la carga del propulsor. Además este movimiento de la turbina se produce de forma súbita, pudiendo alcanzar hasta 175.000 rpm, lo que de facto significa la total eliminación del lag. Con ello se consigue una curva de potencia donde no existen zonas sin empuje, contando con par motor disponible desde el mismo instante en que se acciona el pedal del acelerador y pudiendo así mejorar las recuperaciones o eliminar los clásicos tiempos muertos mientras adquiría presión el sobrealimentador.

La complejidad de este turbo eléctrico es alta, pues además de un circuito de engrase y refrigeración que son vitales para su correcto funcionamiento, necesita de un control electrónico dedicado y una instalación de 48 voltios que lo alimente. Dado que la arquitectura de 48 voltios es ya a día de hoy casi que un obligado de todo coche que llega al mercado, la adopción del turbo eléctrico por parte de más motores será solo cuestión de tiempo, significando esto que además el motor térmico contará con otros 14 CV y 250 Nm de asistencia adicional a través del generador eléctrico que recarga la batería de litio que emplea esta instalación.

Junto a esta solución de Mercedes-AMG y Garrett, debemos recordar que otro gran especialista como es BorgWarner tiene previsto el lanzamiento de su eTurbo para 2023 junto a otro importante fabricante europeo, consolidando así la apuesta por esta tecnología. De hecho son numerosos los fabricantes que han mostrado interés por explotar las posibilidades de este sistema, pues aunque la electrificación avanza de forma imparable, lo cierto es que aún quedan muchos años donde seguiremos encontrando motores de combustión interna bajo el capó de los coches.

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Y no hablamos solo de coches gasolina, pues las mecánicas diésel aún tienen cierto recorrido tanto en el mercado de turismos como en el mercado profesional, sirviéndose del turbo eléctrico para conseguir ganar puntos en eficiencia. Ya con la mirada puesta en un futuro más lejano, los turbos eléctricos también podrían jugar un papel protagonista en los motores térmicos alimentados por hidrógeno, una aplicación que cada vez está generando más interés como alternativa de bajas emisiones frente a los coches eléctricos.

Vídeo destacado del Mercedes Clase C