
El Alpina B7 Turbo de 1986 con esqueleto de BMW M5 y el nacimiento de un matagigantes muy exclusivo
Hasta los años ochenta, Alpina era, además de una escudería de competición, el preparador y proveedor de componentes de preparación para BMW más importante del mundo. En aquellos años, además, nacía el BMW M5, todo un icono del sedán de altas prestaciones que, a diferencia de lo sucedido en los tiempos más recientes, no necesitaba más que un motor de seis cilindros en línea para poner contra las cuerdas a muchos deportivos de su épo








