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Renault Mégane CC en Ginebra, mejores vibraciones

Renault Mégane CC en Ginebra

Recuerdo que el Mégane Cabrio que surca las calles actualmente no es un coche que me haya gustado, ni por fuera ni por dentro. Lo peor que le he visto hasta ahora es su frontal, su zaga excesivamente elevada y cuadrada y su calidad de materiales, todo muy subjetivo u objetivo según se mire.

En en Salón de Ginebra he podido ver más de cerca el nuevo Renault Mégane CC y sentarme a sobar probar sus asientos y el tacto de sus acabados (de vez en cuando hay que empezar por el interior). He notado dos sensaciones diferentes, la primera de familiaridad, porque en los asientos delanteros parece que se está sentado en un Mégane, y la segunda de suave mejora de calidad. Parece que Renault se ha esforzado en mejorar su producto compacto descapotable.

Pero con la mejora no quiero decir que sea muchísimo mejor, por ejemplo el tacto del volante es muy bueno asociado al cuero perforado y sin embargo el tacto de la palanca de cambios está muy distante de ser el necesariamente bueno para un elemento al que accedes cada dos por tres. Lo mismo ocurre con los tiradores para abatir los asientos delanteros, que siguen siendo tal cual los del Mégane de segunda generación.

La libertad de movimientos es un valor en las dos plazas delanteras pero como es habitual ésta se limita bastante cuando nos vamos a los dos asientos traseros. El acceso no es demasiado cómodo y, con el asiento delantero situado en una posición longitudinal media, las rodillas ya están demasiado pegadas a su respaldo. No obstante, el mullido y la forma de los asientos parecen bastante confortables.

Por fuera el diseño del descapotable de techo rígido ha ganado, al menos para mí, en belleza pero es más que nada una extensión de la mejora que el Mégane ha recibido en su tercera generación. Del frontal no hay mucho que decir, porque es lo mismo que el del resto de carrocerías, pero sí que se puede decir algo más de su zaga. No da la impresión de llevar el culo en pompa sino más bien de estar ajustada a la altura perfecta.

La solución para adecuar las nuevas ópticas del Mégane, en forma de lo que parece un flecha gruesa, me parece buena. Están integradas bien y pierden esa forma pero no desentonan en absoluto. También marcan la diferencia los pilares A y los retrovisores en color plateado oscuro o las llantas de aleación, que me parecen una de las cosas más bonitas del conjunto.

Le auguro al Mégane CC un éxito similar o mayor que la anterior generación pero habrá que ver cómo juega Renault con los precios, porque no estamos en tiempos de una gran popularidad de los descapotables de cuatro plazas y menos cuando existe una gran competitividad entre ellos: Peugeot 308 CC, Opel Astra Twintop, Ford Focus CC, Volkswagen Eos, etc.

Es muy posible que los descapotables más pequeños sigan ganando terreno. El Peugeot 207 CC y el Mini Cooper Cabrio ya tienen un gran trozo del pastel y ahora el Renault Wind viene para abrir un “mini” segmento de descapotables biplazas cortos.

Renault Mégane CC en Ginebra

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