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Audi R8 GT, el "Superleggera" alemán

Audi R8 GT, el "Superleggera" alemán

Ayer mismo se publicaba toda la información sobre el anticipado AudiR8 GT, la versión más dinámica y prestacional del superdeportivo alemán. Se basa en el Audi R8 con motor 5.2 V10 FSI y está abiertamente enfocado a un mayor placer de conducción, sensaciones más acusadas logradas mediante una nueva puesta a punto, la potenciación del propulsor y una dieta general de adelgazamiento. Permitidnos la licencia, pero podríamos bautizarlo como Audi R8 Superleggera, homenajeando a Lamborghini.

Y es que el Lamborghini Gallardo es un coche muy parecido al Audi R8, de hecho el nuevo LP570-4 Superleggera – que pudimos tocar en el Salón de Ginebra – comparte bastante componentes con el Audi, además de posicionamiento. El nuevo Audi R8 GT tiene un diseño exterior algo más agresivo, siempre denotando que hay potencia concentrada bajo una de las carrocerías más sexy jamás creadas. En el frontal, la calandra pasa a tener barras con un cromado oscuro y se estrena un spoiler delantero.

Construido en fibra de carbono, se complementa con unas aristas laterales también de carbono que incrementan el agarre del tren delantero sin variar la superficie delantera (1.99 m2) o el coeficiente aerodinámico, que es de 0.36. Nos llaman la atención las ópticas LED, que emplean diodos para todas sus funciones, de serie en el R8 GT. De perfil advertimos las distintivas branquias de fibra de carbono mate que actúan como conductos de entrada de aire para el motor.

En la zaga también hay cambios, para empezar un oscurecimiento general para las salidas de ventilación del motor, la instalación de un spoiler fijo de fibra de carbono o un nuevo difusor muy marcado. El conjunto se cierra con unos espectaculares escapes redondos, tan grandes como los de un camión, que además de un aspecto hiperdeportivo producen música celestial. Las ópticas se han oscurecido ligeramente. El diseño de llantas es similar al de otros R8, pero llevan un acabado titanio oscuro.

El Audi R8 GT se podrá encargar en cuatro colores: Samoa Orange, Suzuka Gray, Ice Silver y Phantom Black (efecto perlado). En el habitáculo también se respira exclusividad, los vanos de las puertas ya indican que nos subimos a un R8 muy especial. Nos acomodamos en unos asientos de fibra de vidrio forrados en Alcantara y agarrramos un volante más ergonómico de lo normal, forrado en el mismo material. De hecho, hasta los pilares y el techo, pasando por partes de la consola central son de Alcantara.

La instrumentación también nos habla, con un nuevo fondo blanco y pequeños emblemas de esta versión. La fibra de carbono alcanza nuevos niveles, formando parte de molduras, paneles, consola central y la renovada palanca de cambios de la caja R-Tronic. Para los fans del circuito más hardcore se ofrece un “Race Package” que instala una jaula antivuelco homologada por la FIA, un extintor bajo el asiento del acompañante y un interruptor (killswitch) que en caso de emergencia corta las conexiones de la batería.

Aún siendo una versión aligerada enfocada al circuito, ello no implica que los ocupantes puedan disfrutar de navegador con MMI, sistema de sonido Bang&Olufsen con 10 altavoces y 465 watios o climatizador automático, sin olvidarnos de sensores de aparcamiento, no vayamos a dañar esa fibra de carbono al dar marcha atrás. Como podéis ver ya es un coche especial, pero no hemos entrado en harina hasta que no hablemos de los 100 kg que ha perdido en su dieta particular.

El Audi R8 V10 pesa 1.625 kg, entre otras cosas gracias a su chasis spaceframe de aluminio, pero el Audi R8 GT va un paso más allá y baja hasta los 1.525 kg. Con un parabrisas más fino y ventanillas traseras de policarbonato se reducen ya 9 kg, los asientos de fibra de vidrio ahorran nada menos que 31.5 kg, el spoiler de fibra de carbono, los paragolpes de CFRP (Carbon Fiber-Reinforced Plastic), el sistema de frenos o las alfombrillas (entre otras cosas) consiguen llegar a los prometidos 100 kg de ahorro.

El protagonista es sin embargo el motor. Cuando os comentaba que era muy parecido al Gallardo Superleggera me refería a que el mismo 5.2 V10 FSI que antes desarrollaba 525 CV se ha pasado a una salida de 560 CV, acompañada de un par motor de 540 Nm a 6.500 rpm. Otros datos que confirman la solvencia de este motor fabricado en Hungría son una relación de compresión de 12.5:1, 107.6 CV/litro, una relación peso potencia de 2.72 kg/CV o una línea roja que comienza en las 8.700 rpm.

Consume una media de 13.7 l/100 km, pero dudo que al dueño le importe lo más mínimo. Toda la potencia pasa a un sistema de tracción total quattro, que en condiciones normales pasa un 85% de la potencia al tren trasero, dejando el 15% al tren delantero. Si las condiciones lo requieren se puede pasar de manera automática hasta un 30% de potencia al tren delantero. El diferencial trasero es autoblocante, necesario para aprovechar bien la potencia al salir de una curva.

La caja de cambios de serie es un R-Tronic, una unidad manual con embregue robotizado de seis relaciones. No lo tenemos nada claro, pero es posible que se ofrezca en opción una caja manual, en mi opinión sería lo lógico en un coche tan purista, pero en la realidad muy pocos clientes la equiparían. Sea como sea, es una caja de cambios que cuenta con dos modos de funcionamiento: Normal y Sport. Ambos hacen referencia a la velocidad de cambio, de 0.1 segundos en el modo Sport, el más ágil con las marchas.

Además del modo “automático”, la R-Tronic cuenta con un modo manual, en el que podemos cambiar de marchas mediante unas levas tras el volante o mediante la palanca, desplazándola hacia nosotros o hacia la consola central. Las prestaciones y la aceleración se dejan notar con alegría al emplear el sistema Launch Control. Aprovechando al máximo la tracción de los neumáticos – medidas 295/30 ZR19 detrás (en opción 305/30) y 235/35 ZR19 delante – acelera de 0 a 100 km/h en sólo 3.6 segundos.

La velocidad máxima del Audi R8 GT se ha fijado en 320 km/h. Con respecto a un Audi R8 V10 de fábrica – equipado con R-Tronic – acelera hasta los 100 km/h 0.3 segundos más rápido y tiene una punta 4 km/h superior. Sin olvidarnos de la puesta a punto: una suspensión ajustable reduce la altura libre al suelo en 10 mm adicionales, la caída de las ruedas lo hace un punto más ágil en curva y el ESP ha sido dotado con un modo Sport que admite espectaculares sobrevirajes sin posibilidad de pérdida de control.

En cuanto al equipo de frenos, son estándar los discos cerámicos – con 380 mm de diámetro en el eje delantero y 356 mm en el trasero – con pinzas de freno pintadas en color rojo. Se mire como se mire un coche de absoluto vicio que costará 193.000€ en Alemania. Es una edición limitada a 333 unidades, que algo me dice que volarán en cuanto se abra la fase de pedidos. En España será algo más caro debido a los impuestos. ¿Alguien me deja unos euros?

Nota: mi compañero Pepe pudo probar el Audi R8 V10 en el circuito de Ascari, no os olvidéis de pegar un vistazo a sus artículo.

Audi R8 GT, el “Superleggera” alemán

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