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Superdeportivos

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Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en circuito (Primera parte)

Pepe Giménez | @pgimenezvilchez 14 Nov 2009
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¿Verdaderamente ha creado Audi un supercoche con la misma magia que un Ferrari o un Porsche?, ¿o es simplemente una bomba de humo? Llegamos puntuales a nuestra cita en el circuito de Ascari (Ronda, Málaga), es una mañana veraniega y estamos dispuestos a averiguarlo todo sobre el R8 5.2 V10 FSI.

Probablemente han hecho un aparato emocionante como pocos, y aún así en su casa hay gente a la que todo le parece poco. Están a punto de lanzar una versión con tracción trasera para callar a quienes dicen que este R8 es algo aburrido por su facilidad de manejo y de camino competir con el Ferrari 458 Italia. Pero de momento centrémonos en lo que nos concierne…

Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en circuito (Primera parte)

Sin duda, Audi, con el R8 V10, ha hecho uno de esos coches que aspiran a ser uno de los mejores superdeportivos del mercado. El R8 aloja su motor en posición trasera-central para repartir mejor el peso (un 44% delante y un 56% detrás), un corazón que es el mismo V10 atmosférico con inyección directa que monta el Audi S8 o el Lamborghini Gallardo – aunque en este último caso rinde 35 CV menos -.

El Audi R8 5.2 FSI y el Lamborghini Gallardo LP560-4 tienen muchas similitudes: ambos tienen el mismo chasis de aluminio, motor y caja de cambios manual-automatizada (sólo se diferencian en la calibración del software). La única diferencia es que el Gallardo cuesta 35.000€ más que su homólogo alemán, lo que nos hace preguntarnos si el R8 es un Gallardo abaratado: sí pero no, porque a pesar de las diferencias, el Lamborghini es un coche mucho más deseable, es la pasión por excelencia.

Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en circuito (Primera parte)

No todo ha sido coser y cantar, parece que este R8 no fue tan fácil de construir como trasplantarle el motor de su primo, el Lambo, a un R8 4.2 FSI. Al principio surgieron pequeños problemas de fiabilidad – varios modelos de pruebas acabaron calcinados, uno de ellos murió envuelto en llamas en Nurburgring Nordschleife – por lo que tuvo que revisarse y sufrir las exhaustivas pruebas de calidad del grupo VW.

Ofrece unos datos astronómicos: un motor fluido y elástico, de 5.204 cc que rinde 525 CV, 530 Nm de par, y que sube con una alegría vertiginosa desde las 2.000 rpm hasta las 8.700 vueltas, donde brama un furioso rugido. Pasa de 0 a 100 km/h en 3.9 segundos y de 0 a 200 en tan sólo 12 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 316 km/h sin ninguna autolimitación. El R8 es sinceramente uno de los mejores deportivos jamás construidos, de verdad…

Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en circuito (Primera parte)

El chasis ha sufrido discretas mejoras destinadas a lidiar con el motor V10, a hacerlo más firme y directo que el V8, y pretende radicalizar el carácter agresivo del R8. La línea rompedora se mantiene y hace bastante ruido, por lo que mueve bastantes cabezas por donde pasa. Existen pocas novedades estéticas en esta nueva versión respecto al V8.

Además de unas llantas específicas de 19 pulgadas, tiene incluso un panel lateral detrás de la puerta más ancho, unas entradas de aire ligeramente retocadas, salidas de escape más redondeadas y faros completos con tecnología LED de serie, todo un lujo sabiendo que en la versión V8 eran opcionales y tenían el módico precio de cuatro mil y pico euros. Estrena la función Launch Control, para dejar babeando a cualquiera a la salida de un semáforo. También incorpora de serie otros elementos como asistente de ayuda en pendientes, amortiguadores de dureza variable, GPS con DVD

Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en circuito (Primera parte)

El interior hace que el propietario de un Audi A3 se sienta como en casa. Es amplio y con materiales de calidad excepcional, las instrumentaciones son originales y de fácil lectura. Pero el lema de Audi – “a la vanguardia de la técnica” -, no se cumple en el interior, que es sobrio y moderado, y todo parece sacado de antiguos modelos de Audi: no hay MMI, ni Lane Assist, ni Side Assist, ni control de crucero adaptivo, ni pulsador Start-Stop para arrancar el coche, ni receptor de TV digital, ni control por voz.

No parece que estés en el interior del supercoche más caro de Audi; le falta ese toque final del S5 o del RS6. Por otra parte, es de agradecer el equipo de sonido de serie que se oye de manera espectacular, firmado por Bang & Olufsen. Pero ¿realmente es necesario? No, teniendo este V10 probablemente sólo lo uses cuando el motor no esté funcionando. Tras hacer un poco de contorsionismo y conseguir sentarte en los asientos opcionales tipo baquet al más puro estilo racing, te das cuenta que la altura del piso es mínima y que tu trasero debe ir rozando el asfalto.

Permaneced atentos, porque mañana giramos el contacto.

Audi R8 5.2 V10 FSI, prueba en el circuito Ascari

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