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Nissan Qashqai 2.0 dCi Tekna Sport 4x4, a prueba (I)

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En ocasiones las historias de éxito son difíciles de explicar. La propia Nissan no se creía que su Qashqai iba a tener el éxito que ha tenido en el mercado español. El Nissan Qashqai fue en 2010 el tercer vehículo más vendido de nuestro país, sólo por detrás del Seat Ibiza y el Renault Mégane. Es más, el Qashqai ha dado alas a Nissan en España, donde sus ventas eran cada vez más preocupantes a causa de una gama bastante desestructurada, con carencias como una buena berlina media o un compacto convencional.

Desde un principio he de confesar que no entendía la “fiebre Qashqai”, no me parecía un coche muy estéticamente agraciado y a priori me parecía poco práctico. Os puedo asegurar que tras una prueba a fondo durante una semana mis impresiones han cambiado y he comprendido por qué arrasa en ventas. Queremos compartir con vosotros nuestras impresiones. La unidad probada estaba equipada con el motor 2.0 dCi de 150 CV, tope de gama turbodiésel que ya se ha reemplazado por un 1.6 dCi de 130 CV.

Probamos un Nissan Qashqai con motor 2.0 dCi de 150 CV y acabado Tekna Sport.

Además del motor tope de gama, disfrutamos de tracción integral y el acabado Tekna Sport, casi el más abundante de toda la gama. Curiosamente, nuestra unidad de pruebas tenía ya más de un año a sus espaldas, algo que no suele ser habitual en un coche de prensa. En consonancia, su kilometraje es de los más altos que he llegado a ver en un coche de pruebas, más de 25.000 km a la hora de recogerlo en el centro de Madrid. Ha pasado por muchas manos con un uso intenso, que debería haber soportado sin problemas.

Antes de llegar al estado actual el Nissan Qashqai ha pasado ya por un lavado de cara, lanzado a principios de 2010. Este lavado de cara actualizó su imagen y ligeramente el habitáculo, aunque el coche sigue siendo esencialmente el mismo. Antes de pasar por el camerino de diseño para un nuevo maquillaje, la obra de teatro ya llevaba tres años en cartelera. No olvidemos que el éxito del Qashqai no ha sido aislado en España, ha sido aún mayor en Reino Unido o Alemania. Hasta la fecha se han fabricado más de un millón de unidades en Sunderland (Inglaterra).

Trío de ases: aspecto SUV, tamaño compacto, imagen deportiva

No me cabe duda alguna tras convivir durante una semana con un Nissan Qashqai de que gran parte de su éxito es causa de su diseño. Aunque exteriormente parece un aguerrido SUV - con la popularidad del segmento en los últimos años – el Qashqai mide sólo 4,33 metros: lo mismo que un Ford Focus actual o incluso diez centímetros menos que un Opel Astra. Es indudable que parece un coche más grande de lo que es, lo que le da una agilidad urbana y una facilidad para aparcar que no esperamos.

En cuanto a su imagen, ha triunfado por un aspecto deportivo, especialmente tras el lavado de cara de principios de 2010. Su frontal nos muestra una cara agresiva e intimidante, gracias al juego entre las pequeñas ópticas y la calandra central. Una gran boca se dibuja en el paragolpes delantero, flanqueada por dos pequeños antiniebla. El capó tiene dos pequeñas jorobas longitudinales, un toque de diseño clásico que podemos encontrar en algunos Mercedes y que era común en clásicos de los años 50 y 60.

El perfil lateral destaca por unas grandes llantas de 18 pulgadas y pasos de rueda musculosos. Las protecciones de plástico en la parte inferior de la carrocería otorgan un aspecto más aguerrido al coche, más campero, aún siendo limitadas sus habilidades 4×4. La zaga es ordenada y elegante, con unas pequeñas ópticas que combinan tecnología LED para las luces de freno y tecnología halógena para el resto de luces. El Nissan Qashqai ha ido gustándome a medida que pasaba días con él, es “uno de esos coches”.

Habitabilidad interior del Nissan Qashqai: amplitud, mucho espacio y buena calidad

Al explorar durante una semana la habitabilidad del Nissan Qashqai también comprendo por qué ha tenido tanto éxito. En primer lugar, desde el asiento del conductor la amplitud disponible es muy buena, con un asiento que resulta cómodo y abarca todo nuestro cuerpo sin problema. El hecho de tener regulación en altura no evita que la posición de conducción sea alta, más que en SUVs como el Subaru Forester, por poner un ejemplo. Esto redunda en una confortable sensación de seguridad y dominio.

En sólo 4,33 metros tiene más espacio que muchas berlinas más grandes.

No sufriremos estrecheces y además tendremos muy a mano todos los controles del coche, que resultan intuitivos, de la manera que los japoneses nos tienen acostumbrados. También disponemos de regulación lumbar y el volante es – como no podía ser de otra manera – regulable en altura y profundidad. Me ha sorprendido para bien la calidad de los materiales empleados en la construcción del habitáculo. El salpicadero tiene un diseño poco llamativo, y destaca por ser mucho más sobrio que su diseño exterior.

No es vistoso, pero está construido con plásticos de buen ajuste, y tacto blando en su parte superior. El resto de plásticos son duros, de buen ajuste y un tacto correcto, aunque otros modelos del segmento tengan una calidad superior. La misma configuración se repite en los materiales de construcción de las puertas. Como puntualización, el tirador “cromado” no es metálico y tiene un tacto barato que no me convence. Tras 25.000 km, el cuero del volante ha tomado cierto brillo, al igual que el cuero de la palanca de cambios.

La alfombrilla del conductor parece algo gastada en su parte central, pero el resto del habitáculo se mantiene en muy buenas condiciones. Recordemos que este coche ha pasado por muchísimas manos, todas las cuales lo han exprimido a fondo. En cuanto a practicidad, es un coche muy sencillo y de uso intuitivo. Muestra de ello es la sencilla consola central, en la que sólo nos encontraremos el sistema Nissan Connect – pantalla táctil – para el infoentretenimiento y un climatizador bizona automático.

En cuanto a la practicidad, es necesario vaciarse los bolsillos al subir al coche y conducir mucho más cómodo. En la consola central hay un hueco planito en el que dejar una caretera pequeña o un móvil, pero generalmente todos los objetos irán a los posavasos centrales y el cofre que hay bajo el reposabrazos, con mucha capacidad y en el que también podemos conectar un dispositivo auxiliar de música. En las puertas caben botellas pequeñas de 0,5 litros de capacidad. La guantera es apta para la documentación del coche y muy poco más.

Plazas traseras del Qashqai: mucho espacio para piernas y dos anclajes ISOFIX

El gigantesco techo panorámico de gran superficie nos da una diáfana sensación de amplitud.

La amplitud de las plazas traseras es espectacular para un vehículo del segmento C, un crossover compacto de 4,33 metros. Podemos estirar las piernas con comodidad, hay mucho hueco hasta el techo y el gigantesco techo panorámico nos da una diáfana sensación de amplitud. La plaza central es algo más estrecha, pero si no vamos a hacer viajes muy largos, incluso es apta para un tercer adulto. Hay dos anclajes ISOFIX en las plazas laterales donde podemos colocar sillitas o dispositivos de retención infantil.

Maletero de 400 litros, digno de un segmento superior

En definitiva, el Nissan Qashqai es el campeón del espacio, y resulta impresionante lo bien aprovechado que está. Otra prueba más de ello, es que cuenta con un maletero de 400 litros, aunque su forma no sea 100% regular. La boca de carga está a una altura cómoda para cargar la compra o meter un carricoche infantil. Abatiendo los asientos traseros y quitando la bandeja se obtiene una superficie casi plana de 1.565 litros. Bajo el piso encontraremos una rueda de repuesto completa y las herramientas habituales.

Mañana más…

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