Audi A3 Cabrio 1.6 TDI Ambition, a prueba (II)

Continuamos nuestra prueba del Audi A3 Cabrio que comenzamos el miércoles pasado. En la primera parte os hemos hablado de su diseño – elegante y sencillo – así como de su habitabilidad, que me ha parecido muy correcta en sus plazas delanteras, aunque comprometida en la parte trasera. También hemos de alabar la calidad de materiales del habitáculo y la rapidez de la capota de lona, que nos deja con el cielo por montera en sólamente 9 segundos.

El Audi A3 Cabrio mide 4,24 metros de longitud, 1,76 metros de ancho y 1,42 metros de altura. Su batalla es de 2.578 mm, relativamente corto. Debido a los refuerzos estructurales que los cabrio necesitan para mantener la rigidez a causa de la falta de techo, son coches más pesados. El Audi A3 Cabrio no es una excepción, y es por ello que a igualdad de propulsor pesa casi 150 kg más: la báscula marca 1.505 kg. El motor que monta nuestra unidad es el conocido 1.6 TDI de 105 CV, un turbodiésel de cuatro cilindros.

Reemplazo del 1.9 TDI bomba-inyector, el nuevo 1.6 TDI tiene tecnología common-rail, emplea un turbocompresor de geometría variable y monta intercooler. Su potencia máxima es de 105 CV a 4.400 rpm, con un par motor máximo de 250 Nm, constante entre las 1.500 y las 2.500 rpm. Este propulsor mueve las ruedas delanteras únicamente a través de una caja de cambios manual de cinco relaciones. Son sólo cinco marchas, pero bastante largas para conseguir consumos contenidos en la medida de lo posible.

Las prestaciones son discretas: acelera de 0 a 100 km/h en 12,2 segundos y tiene una velocidad punta de 190 km/h. No obstante, los consumos son bajos. La media homologada es de sólo 4,3 l/100 km, lo que se corresponde a unas emisiones de dióxido de carbono de 114 g/km: este A3 Cabrio está exento de pagar Impuesto de Matriculación. El consumo en ciclo extraurbano bajaría hasta 3,9 l/100 km y el consumo urbano se queda en 5,2 l/100 km, gracias al sistema Stop&Start equipado de serie por su propulsor.

Su suspensión es independiente en ambos ejes y lleva discos de freno en las cuatro ruedas, los delanteros ventilados. Por otra parte, nuestra unidad venía calzada con neumáticos Bridgestone Turanza de medidas 225/45 R17 en ambos ejes. El depósito de combustible de este descapotable de cuatro plazas tiene 55 litros de capacidad, lo que nos da entre 900 y 1.000 km de autonomía real teniendo en cuenta los consumos medios que hemos marcado durante el transcurso de la prueba.

Comportamiento urbano

En algunos sentidos, un Cabrio como este es un coche ideal para la ciudad. Los últimos días del verano nos acompañaron en el transcurso de esta prueba, por lo que pudimos disfrutar de temperaturas agradables. Era el momento para descapotar el Audi y pasearnos por la ciudad disfrutando de una brisa agradable y no tan calurosa como en pleno julio. Sin capota y a velocidades urbanas el viento nunca representa un problema, no causa incomodidad alguna para los ocupantes.

El tarado de la suspensión es relativamente firme, pero al mismo tiempo suficientemente confortable para los pasajeros. No está diseñado con la deportividad en mente, lógicamente. Por su parte, el motor 1.6 TDI es un buen aliado para un terreno en el que no necesitamos mucha potencia. Lo mejor es su refinamiento. Las vibraciones son imperceptibles una vez está caliente y su sonoridad es muy baja, incluso bajo aceleración. Un profano – os lo aseguro – no sería capaz de distinguirlo de un motor de gasolina.

El sistema Stop&Start tiene un funcionamiento muy bueno: aunque no es el más rápido en cuanto al encendido, el apagado del motor al detenernos y soltar embrague en punto muerto es casi imperceptible. Las marchas son bastante largas, y en ciudad nunca pasaremos de tercera, aunque el coche nos inste a meter cuarta en rectas largas donde mantendremos una velocidad constante. En general, la recomendación de marchas es demasiado optimista, tiende a llevarnos demasiado bajos de vueltas.

Los consumos registrados por nuestra unidad en ciclo urbano han sido de 6,2 l/100 km, correctos teniendo en cuenta la cifra de homologación. En ciudad seremos blanco de bastantes miradas, lo cual puede suponer una ventaja o un inconveniente para otros. Recordad que también tragaremos bastante humo, así que evitad en la medida de lo posible esos autobuses urbanos humeantes… y esas gotas traicioneras en los túneles que abundan tanto en ciudades como Madrid.

Por último, hay que destacar que con la capota en posición el aislamiento acústico y térmico es muy efectivo, tanto como en un vehículo no descapotable. Me ha parecido sobresaliente en este aspecto: podemos estar en pleno silencio, incluso con lluvia las gotas no nos van a molestar. La rigidez estructural del coche no es tan elevada como en un vehículo de carrocería cerrada, así que no os extrañéis si el coche flanea ligeramente y no se siente del todo rígido ante los baches.

Rutero, pero sin exigencias

Emprendimos un viaje de 500 km, sin capota. Para ello, colocamos el deflector aerodinámico sobre las plazas traseras. Este proceso anula estas plazas. De esta manera, a velocidades de 120 km/h no se crean turbulencias en el habitáculo, que no empiezan a ser perceptibles si rebasamos los límites de la multa de tráfico. Con las ventanillas subidas y el aire acondicionado podemos emprender un viaje largo sin llegar a cansarnos, y doy fe de ello. También es de agradecer a unos asientos que resultan muy ergonómicos.

A 120 km/h de marcador el motor gira a unas 2.300 rpm. No se queda sin fuerza en los repechos o pendientes pronunciadas, pero tampoco se le pueden pedir recuperaciones fulgurantes o adelantamientos muy rápidos en quinta: se echa de menos algo más de fuerza. En carretera convencional es recomendable reducir a cuarta y estirar la marcha, entonces el motor sí responde más adecuadamente y tiene mejores prestaciones. Con el peso del coche, yo recomiendo personalmente el motor 2.0 TDI de 140 CV.

La sonoridad del motor es imperceptible, y con el coche descapotado obviamente el viento atrapará todo el protagonismo. Con la capota en posición es tan silencioso como cualquier otro Audi A3, en los que sólo podría importunarnos de manera muy ligera la rodadura sobre firmes en muy mal estado. El coche se siente plantado y sólido en vías rápidas, sensación apoyada por una masa elevada. El consumo registrado entre Madrid y Gijón, a 120 km/h de marcador y evitando los peajes ha sido de 5,5 l/100 km.

Dinámica correcta, potencia escasa

Una sesión de prueba en carreteras reviradas ha servido para darme cuenta de que el motor 1.6 TDI se queda corto si queremos sensaciones dinámicas en el Audi A3 Cabrio. Es un buen motor y se estira sin dudarlo hasta las 5.200 rpm – sólo perdiendo fuerza a las 4.900 rpm – pero sus 105 CV y 250 Nm de par motor me resultan escasos para practicar una conducción más dinámica. “Le pesa el culo“. Este motor nos invita a pasear de manera tranquila y no correr, que en muchos sentidos puede ser el mantra de un descapotable de este tipo.

No obstante, el chasis convence, con una dirección de peso agradable y una caja de cambios precisa, de feeling mecánico agradable. El bastidor tiene unas reacciones seguras y no nos va a permitir desmanes, lo que es positivo, pero tampoco permitirá demasiada diversión. Las inercias son considerables y si entramos muy fuerte en una curva los neumáticos también nos recordarán que no tienen un compuesto deportivo, en la forma de un subviraje bastante sonoro y poco agradable.

El Audi A3 Cabrio es un coche para guiar con precisión por una carretera bien asfaltada y no demasiado revirada. Es un coche más encaminado a agradables paseos que a una conducción rápida, en caso de requerir sensaciones fuertes es necesario como mínimo un motor 2.0 TDI y óptimamente un 2.0 TFSI. ¿Cumple su cometido con motor 1.6 TDI? Absolutamente, pero tampoco podemos exigirle mucho más. Y a los defensores de la gasolina en un cabrio, os aseguro que no os daréis cuenta de que es diésel.

En Diariomotor: Audi A3 Cabrio 1.6 TDI Ambition, a prueba (I) | Audi A3 Cabrio 1.2 TFSI de 105 CV | Audi A3 Cabriolet 1.6 TDI de 105 CV | Fotos oficiales del Audi A3 Cabriolet 2008

Lee a continuación: Audi A3 Cabrio 1.6 TDI Ambition, a prueba (I)

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  • ozu

    este es un coche de domingueros.y hombres depilados.

  • ozu

    este es un coche de domingueros.y hombres depilados.

  • .Motorhome.

    El coche es basante bonito por fuera. No me parece nada soso, y si muy elegante. Como dices, este coche es para pasear más que para tener sensaciones deportivas. El que se compre esta motorizacion diesel pensando en deportvidad, creo que no sabe mucho del tema. Un motor diesel medianamente deportivo, tiene que estar acompañado de un bastidor puesto a punto para ello. Algo asi como un Ibiza FR, los Audi, tienden más al confort y no tanto a la deportividad. Por ello este coche solo me lo compraria en gasolina y con motorizacion algo más grande.

  • ozu

    al motor 1.6tdi tendria tener 120cv, 105 quedan corto para un A3

  • Albinus

    Ése motor sólo le vale para dar paseos en una zona residencial pija a no más de 60 KM/H, porque el pobrecito está demasiado obeso para ser más aspiracional

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