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Audi A3 Cabrio 1.6 TDI Ambition, a prueba (I)

Muy a nuestro pesar el verano se nos ha terminado, y hemos pasado en días de las camisetas a las chaquetas. Los últimos días del verano los hemos pasado acompañados del Audi A3 Cabrio, que hemos probado equipado con el motor turbodiésel 1.6 TDI de 105 CV y un acabado Ambition tope de gama. El Audi A3 tiene una versión descapotable desde el año 2008, que fue lanzada coincidiendo con el lavado de cara del compacto premium, que no había sufrido modificaciones de importancia desde el lejano año 2003.

El Audi A3 Cabrio es un descapotable de capota de lona, a mi juicio de la manera que deberían ser los verdaderos descapotables, con ventajas y desventajas sobre los cabrio de techo duro retráctil que iremos analizando a lo largo de esta prueba a fondo. Es además nuestra primera toma de contacto con la gama Audi A3, cuya popularidad ha sido incontestable durante los pasados ocho años. El Audi A3 Cabrio es en esencia muy similar al Volkswagen Golf Cabrio, que acaba de ser lanzado al mercado.

Comparte plataforma y filosofía con el Volkswagen Golf Cabrio, también cabrio con techo de lona.

Con el Volkswagen comparte plataforma y concepto, aunque a nivel de calidades y diseño el Audi está un paso por encima, si se me permite una valoración más personal. Es posible que sea un coche que dure poco tiempo en el mercado, ya que el reemplazo generacional del Audi A3 está a la vuelta de la esquina. La unidad que hemos probada fue recogida en el centro de Madrid con poco más de 9.000 kilómetros en el odómetro, un buen kilometraje para una unidad que apenas tiene meses.

Elegante, discreto y refinado

Son los tres adjetivos más adecuados para definir a este cabrio de 4,24 metros de longitud. El frontal no se distingue de otros Audi A3, está dominado por una calandra muy característica de bordes cromados. Los antiniebla también están enmarcados por detalles cromados y en las ópticas principales tenemos la ubicua tira de LEDs diurnos. En el caso de nuestra unidad son de color azul al ir este vehículo equipado con los faros bixenón opcionales.

El perfil lateral es realmente bonito y sencillo, gracias a una capota de lona en color beige. Las líneas son limpias, sin estridencias. Los voladizos de la carrocería son cortos, especialmente el trasero. Las llantas de 17 pulgadadas de nuestra unidad son más elegantes que deportivas, y tienen el tamaño justo para encajar de manera proporcionada en este esquema visual. Sin capota, el perfil lateral es aún más bonito, en mi opinión más trabajado y refinado que el de Volkswagen Golf Cabrio.

En la parte trasera tenemos un portón para el maletero muy pequeñito, separado de lo que es el conjunto de capota. Un marco cromado rodea la zona donde se pliega la capota y los dos arcos antivuelco destacan, como parte del conjunto estético. Estos arcos están revestidos en aluminio. Las ópticas traseras son LED en su gran mayoría, aunque la luz de los intermitentes es algo pequeña. El tubo de escape es visible, aunque no ha recibido una salida cromada al uso.

Habitáculo del Audi A3 Cabrio: ergonomía de primera, calidad premium

Me subo al asiento del conductor del Audi A3 Cabrio, que recoge muy bien mi cuerpo, aunque me parece un poco estrecho. El volante se regula en altura y profundidad, para al final obtener una postura de conducción baja en la que no hay objeciones algunas a la ergonomía. Todo está a mano, todo es cómodo en largas distancias. Como única queja, que el climatizador no es demasiado intuitivo y algunos botones son pequeños. Por lo demás, no hace falta manual de instrucciones ni posturas complicadas.

Las calidades son premium, ajustes sobresalientes y un gran tacto de materiales.

Las calidades están al nivel de lo que se espera de un Audi, y más si nos ofrecen una unidad con inserciones en aluminio, asientos de cuero beige y un volante con forro de cuero perforado. No obstante, todos los plásticos del salpicadero tienen un ajuste sobresaliente y un tacto muy agradable. Es imposible encontrar acabados de poca calidad y hay detalles como las salidas de aireación o los tiradores cuyo acabado metálico nos recuerdan que no estamos sentados en un compacto generalista.

La instrumentación es sencilla y clara, con toda la información que necesitamos a un golpe de vista. Es una clásica disposición en vehículos del Grupo Volkswagen, simple y efectiva. Con respecto al espacio, no es demasiado abundante en las plazas delanteras a nivel de rodillas pero incluso alguien de talla elevada puede acomodarse sin mayor problema. Problemas de espacio para la cabeza no existen con la capota colocada, e incluso los más altos no verán su visión perturbada por el arco del parabrisas.

La consola central está dominada por la gran pantalla TFT del equipo de infoentretenimiento. En la parte inferior de la consola central hay un cenicero, y con respecto a la practicidad, podremos ocupar con nuestras pertenencias el portabebidas situado entre los dos asientos, bajo un reposabrazos que también tiene un hueco de tamaño tirando a pequeño. Las puertas no tienen huecos adaptados para botellas. La guantera es grande, está tapizada, iluminada, refrigerada y tiene cerradura.

Para abrir la capota hay que mantener presionado un botón que hay entre los asientos – no se automatiza por seguridad – y la capota de lona se apartará de nuestra cabeza y almacenará en la parte trasera del coche en sólo 9 segundos. La operación de plegado se completa en 13 segundos. Es posiblemente el cabrio más rápido en completar esta tarea. Una problemática habitual en cabrios compactos es el espacio de las dos plazas traseras. Una tercera plaza trasera es imposible por anchura.

Se descapota en 9 segundos, se capota en 13 segundos.

El acceso no es complicado, pero el respaldo queda muy vertical y el espacio para las piernas es escaso. Un adulto de mi talla (1,83 metros) no iría cómodo en trayectos largos, aunque personas más bajas sí podrían acometer viajes largos sin perjuicio a su espalda. Hay cuatro elevalunas eléctricos, y cada una de las ventanas se puede accionar individualmente, aunque sólo desde las plazas delanteras. Un botón permite bajar al mismo tiempo todos los cristales. Es útil cuando hace mucho calor.

Por último, el Audi A3 Cabrio tiene un maletero de 260 litros, cuya capacidad no varía con respecto a ir capotado o descapotado. Es un volumen de almacenamiento correcto para un cabrio de su tamaño. Por citar un rival, el Renault Mégane CC tiene un maletero de 417 litros, pero sin capota se queda en sólo 211 litros. ¿Más capacidad capotado o una capacidad invariable siempre? Es una decisión que un futuro propietario tendrá que tener en cuenta al valorar la practicidad de un vehículo así.

Los asientos traseros se abaten individualmente, pero por requisitos estructurales no dejan una gran boca entre el maltero y el habitáculo, tampoco una superficie enrasada. Los asientos se pueden abatir desde unos tiradores ubicados en el propio maletero, logrando un volumen final de 674 litros. Bajo el maletero hay una rueda de repuesto de emergencia. La boca de carga está a una distancia del suelo correcta, pero es muy estrecha en altura, haciendo complicado cargar bultos gruesos.

Mañana arrancamos el motor 1.6 TDI y vemos si mueve con soltura las 1,5 toneladas de este cabrio compacto premium. No os alejéis.

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