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Porsche Cayman S, a prueba (I)

Pepe Giménez | @pgimenezvilchez | 8 Nov 2011
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Tengo varias razones para estar feliz: una caja de Kit-Kat, una BlackBerry que acaba de recuperar su conexión a Internet después de varios días y, durante una semana, un deportivo de Stuttgart para probar con nombre de reptil que está a medio camino entre el Boxster y el Carrera: el Porsche Cayman S, ¿qué más puedo pedir?

Nuestro Porsche Cayman es, en realidad, un Boxster. Sí, un Boxster, al que le han puesto motores ligeramente más potentes y un techo… pero, que no te engañen, la estructura monocasco es la misma. Ésta es, concretamente, la segunda generación, si bien muchos cambios pasarán desapercibidos para la mayoría de la gente.

Las novedades más sutiles de esta generación fueron las que el ojo no percibe. Han cambiado sus motores, ahora con menor consumo y emisiones. También han introducido una nueva caja de cambio “doppelkupplung” – de doble embrague o PDK para entendernos – y, por primera vez, un autoblocante mecánico opcional, sin duda la gran revolución que marca la diferencia del Cayman con el resto de deportivos; algo que Porsche insistió en que no iba a introducir porque no era necesario. Igualmente, ahora hay nuevos componentes para la suspensión, nuevos amortiguadores y muelles, así como un set-up diferente preparado para soportar con eficacia ese aumento de potencia.

Hay gente que piensa que el Cayman S es mejor que el 911/997: idénticas prestaciones, mismo cambio PDK y diferencial mecánico, acabado interior idéntico… y, encima, mayor agilidad y ¡28.000 euros más barato!

Actualmente hay tres opciones: el Cayman a secas que cuenta con un motor de 3 litros y 265 CV; el Cayman S –el que estamos probando- rinde unos 320 CV exprimidos de otro motor de seis cilindros, en esta ocasión con 3.4 litros y, por encima, también está el todopoderoso Cayman R con 10 CV más y 55 kg menos. Por tanto el Cayman S que traemos entre manos es la versión intermedia, con un precio que parte desde 70.985 euros... la opción más razonable para la mayoría de los mortales.

Antes de probarlo, tenía grabada la opinión de un conocido periodista que aseguraba que el Cayman S era basura. ¡Para nada! Todas las ventajas parten de un motor central-trasero, propulsión y un chasis más que refinado que invitan a sacarle todo su potencial. Es un coche para puristas y, probablemente, uno de los mejores deportivos que puedes encontrar en el mercado actualmente. Lo cierto es que el Porsche Cayman S es simplemente fenomenal. Por eso, durante los próximos tres días os voy a contar por qué.

¿Un Porsche “afeminado”?

Ha sido el comentario que más me ha sorprendido porque lo he escuchado en varias ocasiones… “es un deportivo para tías ¿eh?”. Creo que eso es meterse en camisas de once varas. No sabría darte una respuesta certera. ¿Acaso, lo parece? Es bonito, de trazado musculoso y bastante más corto en todas las cotas que el 911. Sólo puedo decirte que sigue el estereotipo de diseño de Porsche; una marca que, no debemos olvidar, vende discreción, no exuberancias.

Según Porsche, los pilotos delanteros están inspirados en los del Carrera GT, pero parecen idénticas que las del Porsche Boxster. Nuestra unidad contaba con unos faros bi-xenon autodireccionables con iluminación diurna en técnica LED. Tiene unas grandes entradas de aire, unas sugerentes branquias laterales y unos pasos de rueda anabolizados.

Atrás encontramos unos pilotos también con tecnología LED y entre ellos un alerón retráctil de accionamiento manual – a través de un botón del salpicadero – o automático, que se eleva 8 centímetros cuando el vehículo supera los 120 km/h y se retrae nuevamente al circular a menos de 80 kilómetros por hora. Si miras más abajo, encontrarás un par de intimidatorias trompetas que cumplen las funciones de tubos de escape situadas en el medio, al estilo del Porsche 911 GT3.

Calza unos Michelin Pilot Sport de medidas 235/35 y 265/35 delante y detrás respectivamente. El Cayman S cuenta de serie con unas llantas de 18 pulgadas, pero nuestra unidad montaba las de 19 pulgadas denominadas Sport Design, de 3.300 euros. Personalmente habría elegido las opcionales de 19 pulgadas denominadas Boxster Spyder pintadas de un color negro que me vuelve loco.

Tiene 320 CV, alcanza una velocidad máxima de 275 km/h y clava el 0-100 en en sólo 4.9 segundos

Bajo las llantas se pueden ver los frenos, unos Brembo con discos de 318 y 299 mm de diámetro, adelante y atrás respectivamente. Las pinzas de freno pintadas en rojo son un distintivo de que nos encontramos ante un Porsche Cayman S. El Cayman de 265 CV las tiene pintadas en negro. Opcionalmente – previo pago de 8.825 euros – pueden solicitarse los frenos carbocerámicos, con pinzas de color amarillo, sólo aptos para quien vaya a pasar frecuentemente por circuito.

El motor está atrás, por lo que el maletero principal queda en la parte delantera. Ahí podrás meter una maleta y una bolsa de viaje. Atrás – por encima del compartimento donde se aloja el propulsor – también encontramos un maletero secundario pero con el inconveniente de que presenta un gran escalón y, por tanto, no pueden alojarse objetos muy voluminosos. A través de él se puede acceder a los depósitos de aceite y líquido refrigerante. En total 410 litros entre ambos maleteros.

Motor de 3.4 litros y 320 CV, genio y figura

Bajo ese maletero trasero y sin posibilidad de acceder a él – o, al menos, no llegamos a conseguirlo – se encuentra un genio de seis cilindros bóxer, atmosférico y de 3.4 litros que rinde 320 CV a 7.200 vueltas. En realidad es un motor idéntico al del antiguo 911 Carrera (997) pero con una cilindrada menor. Tiene un sistema de inyección directa de gasolina, distribución variable de las válvulas VarioCam Plus y lubricación por cárter seco.

Las prestaciones son apabullantes: la velocidad máxima es de 275 km/h, 0-100 en 5,1 segundos o un par máximo de 370 Nm a 4.750 rpm. Nuestra unidad, con el paquete Sport Chrono, puede lograr el 0 a 100 km/h en sólo 4.9 segundos o sea, la misma marca que el recién jubilado 911. El motor sube hasta las 7.500 vueltas y, por si todo esto te sabe a poco, recuerda que el Cayman S sólo pesa 1.375 kilos, menos incluso que un 911 GT3 de competición. Con esto consigue ser sorprendentemente ágil y eficaz.

Técnica, para hacer del Cayman S un Porsche especial

En cuanto a técnica, destacan tres apartados: el diferencial autoblocante, el cambio de doble embrague PDK y el sistema de amortiguación variable PASM. El más importante y, el que dinámicamente marca la diferencia, es el diferencial mecánico autoblocante del eje trasero. Se puede solicitar en combinación con llantas de 18 o 19 pulgadas y bloquea hasta un 22% en aceleración y un 27% en frenada. Durante mucho tiempo, la rumorología insistió en que Porsche nunca llegaría a ofrecerlo en el Cayman porque con él podría llegar a ser casi tan perfecto como un 911. Pero, finalmente apareció. Por eso hay gente que cree que el Porsche Cayman S es mejor que el 911 Carrera 997: idénticas prestaciones, mismo cambio PDK, mismo diferencial mecánico, acabado interior idéntico… y, encima, mayor agilidad y ¡28.000 euros más barato!

También destaca el sistema de amortiguación variable PASM que permite elegir entre dos tarados diferentes para la suspensión: un modo deportivo y otro confort. La carrocería estará entonces reducida 10 mm. Para el 90% de las veces será mejor usa el modo confortable y sólo cuando queramos disfrutar de un circuito o de una carretera de montaña bien asfaltada tendrá sentido decantarnos por el programa deportivo.

Continuará...

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