Kia Rio 1.4 CRDi Emotion, a prueba (I)

 |  @sergioalvarez88  | 

El nuevo Kia Rio es un producto muy importante para Kia Motors. Como parte de su apuesta por la calidad y una gama global de vehículos, es el último producto en ver la luz. Se trata de un utilitario del segmento B que nada tiene que envidiar a las mejores propuestas europeas del segmento, como ya pudimos comprobar en su presentación nacional en el mes de septiembre. Basta con echar un vistazo atrás para ver lo que Kia ha evolucionado en apenas quince años.

El árbol genealógico del Kia Rio comienza en el Kia Pride, un Ford Festiva fabricado bajo licencia y de dudosa reputación. A comienzos de la pasada década se comenzó a vender un Kia Rio en todo el mundo, con carrocerías familiar y sedán, pero con tamaño de utilitario. La segunda generación del Rio continuó siendo un producto global con dos carrocerías – hatchback y cuatro puertas – pero bajo estándares europeos, era un vehículo de bajo coste y con una percepción de baja calidad.

El salto cualitativo ha sido impresionante con la nueva generación, tal y como lo ha sido con modelos como el Sportage o el Sorento. La versión que hemos probado la habíamos podido catar brevemente en la presentación, pero hoy comenzamos una prueba a fondo. Se trata de un Kia Rio de cinco puertas equipado con el motor turbodiésel 1.4 CRDi de 90 CV y acabado Emotion, tope de gama. Cuando lo recogimos en la sede de Kia en Alcobendas tenía unos 5.500 km en el odómetro.

Aspecto europeo con personalidad propia

El Kia Rio ha sido diseñado por Peter Schreyer, quién fue diseñador jefe de Audi durante unos cuantos años, y fue responsable por ejemplo, del diseño del primer Audi TT, reconocido como uno de los vehículos más influyentes de los últimos años. Una de sus marcas personales es la “nariz del tigre”, la característica calandra que todos los Kia montan, suficientemente diferenciada para que cada modelo sea percibido de manera diferente, pero en conjunto coherente con su imagen de marca.

El Kia Rio es un producto maduro capaz de competir con lo mejor de Europa.

Las ópticas son grandes y están subrayadas por una tira de LEDs diurnos, que dan un aspecto distinguido al vehículo. Un frontal agresivo, que da paso a un perfil lateral bastante menos arriesgado, sobrio y elegante, ¿quizá tanto como un Audi A3? Nuestra unidad de prueba monta unas llantas discretas de 16 pulgadas, aunque en la presentación comprobamos lo bien que le sientan las llantas de 17 pulgadas de aspecto cromado que pueden pedirse como accesorio en el concesionario.

Tras un perfil lateral más discreto la zaga nos regala dos bonitas ópticas con bonitas formas que iluminadas de noche dan al coche un aspecto distinguido ciertamente. No obstante, la zaga es quizá la parte menos arriesgada del coche, la más común. Un toque más distinguido de cara al futuro lo podrían haber puesto una salida de escape discreta con colín cromado o una mejor integración del tirador del maletero, quizá bajo el logotipo. En resumen, a años luz de su antecesor, para mejor, por supuesto.

Habitáculo funcional y de calidad alta

Tras la primera impresión en su presentación no pude evitar comparar al Rio en calidad interior con el Volkswagen Polo, la referencia en el mercado de utilitarios generalistas a nivel de calidad interior. Las versiones de la presentación tenían plásticos que me parecieron de mejor calidad que los que monta la unidad de prueba, pero siguen siendo muy buenos en comparación a lo que los demás competidores ofrecen. Todo el habitáculo está terminado en plásticos duros.

Los ajustes son muy buenos y en el caso del climatizador, la calidad es excelente, hasta el punto de que el coche parece de un segmento superior. Si hay alguna queja en cuanto a materiales es que las puertas delanteras no tienen un soporte mullido para el codo, y en largos viajes llega a hacerse molesto apoyar el codo sobre el duro plástico. ¿Es tan bueno como el Polo en este capítulo? Podríamos decir que comparte el podio con el alemán. Ya sentado en el asiento del conductor compruebo que la posición de conducción lograda es baja, obviamente sin llegar a ser deportiva.

El asiento es cómodo, pero no cuenta con regulación lumbar, los apoyos laterales son más bien pequeños – lo que por otra parte, facilita la entrada – y la banqueta se me ha hecho ligeramente corta. Puede que un pequeño precio a pagar por disfrutar de uno de los puestos de conducción más amplios del segmento. Mi rodilla derecha no roza con la consola central, ya que ha sido diseñada con un aspecto recortado para precisamente evitar dicha incomodidad y aportar más espacio.

A nivel de cabeza, con mis 1,83 metros lo tengo queja del espacio disponible al techo del coche, al menos un palmo. La instrumentación es muy parecida a la del Kia Sportage, dividiéndose en tres grandes secciones, en las que destaca un enorme velocímetro central de lectura óptima, con una pantalla LCD para el ordenador de a bordo embebida en su interior. Tiene indicador de la temperatura del agua. La consola central es sencilla, combinando equipo de audio y climatizador, en su parte inferior.

El climatizador es muy sencillo de usar y tiene un aspecto resultón. La practicidad de este coche es superior a la media del segmento. En la propia consola central hay un hueco de aspecto cuadrado, pero bajo la misma, junto a las entradas auxiliares del equipo de audio hay otro gran espacio apto para llaves, cartera y móvil. Todas las puertas cuentan con un hueco especial para botellas y entre los asientos hay dos portabebidas. Además, bajo el reposabrazos fijo hay un cajón grande.

La guantera es de buen tamaño, pero no está tapizada, aunque sí iluminada. Las plazas traseras pueden no ser amplias para tres personas, pero están en lo mejor del segmento en cuanto a espacio para las rodillas y altura, la cabeza no llegará al techo, ni siquiera en la plaza central. Además, el piso es plano, lo que facilita pasar de una plaza a otra. En cuanto al maletero, su capacidad de carga es de 288 litros. Tiene unas formas muy regulares y una boca de acceso que queda a una altura ideal para la carga.

Su volumen de carga es grande, pero por ejemplo el Toyota Yaris le aventaja en 4 litros. Lleva una red de sujeción para que pequeños objetos no bailen en las curvas y algunos ganchos para bolsas, así como pequeños huecos laterales. Abatiendo los asientos se consigue una superficie de carga completamente plana. El maletero está iluminado y bajo el piso podemos encontrar una bolsa con herramientas, los triángulos y una rueda de repuesto tipo galleta.

Mañana continuamos con la dinámica del diésel, que ha resultado ser muy ahorrador.

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  • Anónimo

    Interesante…
    No se si me gusta mas este o el Yaris. Los 2 tienen muy buena pinta.
    Si hubiera versiones deportivas de ellos en un futuro… xd

  • Gomezjesus15

    a que precio esta ahora mismo con el navegador