Mini Countryman Cooper D, a prueba (III) ¿Quiénes son sus rivales?

 |  @sergioalvarez88  | 

Es hora de concluir definitivamente la prueba del Mini Countryman Cooper D, que estos días tenemos entre manos para vosotros. En la primera parte de la prueba hemos dado cuenta de la habitabilidad de su habitáculo y de su diseño, que encandila y llama la atención por partes iguales. En la segunda parte tratamos la dinámica de este crossover, cuyo ADN retiene las cualidades prestacionales que tanta fama han dado a la familia Mini. No obstante, hemos probado una versión de tracción delantera, por lo que sus habilidades camperas son muy justas.

En cuanto al equipamiento del Mini Countryman Cooper D, le ocurre algo parecido que a otros miembros de la familia Mini. El equipamiento de serie es modesto, pero las posibilidades de personalización son tan grandes que no habrá dos coches iguales. El precio base del Mini Countryman Cooper D es de 24.500€, pero la factura puede ascender fácilmente hasta bien entrados los 30.000€. De serie, hay que decir que el equipamiento no es abundante. No se escatima en seguridad, pero sí en elementos de comodidad y habitabilidad.

En el plano de seguridad, el control de tracción DTC y el control de estabilidad DSC son de serie, al igual que el reparto electrónico de frenado y múltiples airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina). El Mini Countryman pasó las pruebas EuroNCAP hace un par de años y fue galardonado con cinco estrellas sin problema alguno. De serie disfrutamos de llantas de aleación de 16 pulgadas o aire acondicionado, pero el resto de elementos hay que comprarlos aparte, y me refiero a casi todo lo que se os pase por la cabeza.

Es el precio de la personalización extrema, pero me parece pobre que un coche que cuesta 24.500€ no tenga de serie control de crucero, ordenador de a bordo, climatizador o sensores de luz y lluvia. Nuestra unidad venía cargada hasta los topes de equipamiento extra: faros bixenón con lavafaros, tapicería de cuero Lounge, volante deportivo de tres radios multifunción, un paquete de iluminación interior, llantas de 17 pulgadas, retrovisores personalizados, franjas decorativas en la carrocería, radio Mini Visual Boost con navegador GPS

Las posibilidades de personalización y el carácter premium se pagan desde los 24.500€ de base.

Los sensores de aparcamiento también son opcionales, así como los retrovisores autodeslumbramiento, el manos libres Bluetooth o las conexiones auxiliares para iPod/iPhone o la entrada USB. La misma unidad, con todo el equipamiento que lleva encima, se sube a cerca de 32.000€. Hay que decir que ninguna otra marca ofrece semejante nivel de detalle o cantidad de opciones extra, pero también el precio se corresponde. En el fondo, se trata de una marca premium, y la factura final es por tanto bastante lógica.

Rivales o alternativas al Mini Countryman

El principal rival para el Mini Countryman está en casa, la verdad. Y es el recién lanzado Mini Paceman, una versión de tres puertas del Countryman, pero con más rasgos distintivos de personalidad. El Paceman Cooper D, equipado con el mismo turbodiésel de 112 CV, arranca en 25.750€ con una dotación de equipamiento similar. Su silueta es más deportiva, más joven y más moderna. Hay que tener en cuenta que el Paceman renuncia a la plaza central trasera y su maletero tiene 330 litros de volumen disponible, sólo 20 litros menos que el Countryman.

Lo cierto es que no tiene más rivales premium, y sólo un Audi Q3 podría considerarse una alternativa, un poco cogida por los pelos. Entre otras cosas, porque mide 4,38 metros de longitud y su maletero es de 460 litros, acorde con dichas dimensiones. Su habitáculo es más amplio y construido con más calidad. Sin embargo, con tracción 4×2 sólo está disponible con el motor 2.0 TDI de 140 CV y un equipamiento Advance. Su precio arranca en 30.980€ y su política de equipamiento es similar: es muy sencillo llegar a 40.000€ si nos dejamos llevar por el comercial.

Otro rival que realmente tampoco es una alternativa clara es el nuevo Fiat 500L, la versión crossover del Fiat 500. Crece en tamaño con respecto al 500 y es de hecho 5 cm más largo que el Countryman, aunque su maletero tiene el mismo cubicaje. No encontramos la misma calidad interior y el motor es un “poquipotente” 1.3 turbodiésel de 85 CV, que eso sí, tiene consumos de récord. No obstante, sus posibilidades de customización son altas, tiene un aire bastante chic y su precio arranca en 18.300€. Puede que alguien lo tenga en cuenta.

Por último, el Nissan Juke es un crossover urbano que alguien podría barajar con respecto al Countryman. Lleva un motor 1.5 dCi de 110 CV moviendo el eje delantero, aunque no gana la batalla al Mini ni en consumos, ni en dinámica, ni en maletero, ni en calidad interior. Entonces, ¿por qué hablo del Juke? Porque es una compra emocional, al igual que el Countryman, y con el acabado Shiro (23.100€), gozamos de un equipamiento extensísimo, con navegador, llantas de 17 pulgadas, tapicería de cuero o climatizador doble automático.

Conclusiones

El Mini Countryman es un coche que realmente no goza de competencia directa. Es en casi todos los sentidos un coche único. Su dinámica es la mejor del segmento con creces, y es mejor que la de la práctica totalidad de compactos del mercado en su segmento de potencia. Su imagen es única y distinguida, y tiene ese halo chic que encandila a casi todo el que lo ve. Está disponible con tracción integral no permanente, pero sus habilidades camperas no son buenas y sólo tiene sentido equiparla como plus de seguridad, en zonas de mala meteorología.

Por supuesto, tampoco olvidamos pequeños fallos de ergonomía y una factura elevada, que como vehículo premium, toca pagar a raíz de sus infinitas posibilidades de personalización. Dicho sea esto, ha sido un coche que me dolió devolver, con el que me encariñé rápido y que pese a las desventajas que tiene, su carácter es tan fuerte que hace que se sobrelleven sin dificultad. Además, la presencia de un Paceman más deportivo y juvenil, complementa a la gama en un nicho de mercado que es rancho exclusivo de Mini. Y Mini sabe explotarlo muy bien.

Lo mejor

  • Dinámica sobresaliente.
  • Diseño y detalles visuales.
  • Sin competencia directa.

    A mejorar

  • Formas del maletero.
  • Precio.
  • Equipamiento parco de serie.

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Lee a continuación: Mini Countryman Cooper D, a prueba (II) El ADN de Mini sigue intacto

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    Hombre, no creo que nadie dude entre un Countryman y un Paceman, es el mismo coche pero dos conceptos completamente distintos.

    Y si, rivales tiene muchos, muchísimos, y es que viendo las nulas capacidades camperas que ofrece este coche, lo mismo da decantarse por un León o Megane (y un larguísimo etc) como alternativas asequibles, o por un Golf (o un Beetle, por aquello de la nostalgia), serie 1, clase A…y otro larguísimo etc.