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Volvo S60 D4 163 CV Kinect a prueba: calidad e imagen sueca para enfrentarse a los alemanes

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“El VolvoS60 no es un coche para aparentar lo que no se es. Es un coche para tener lo que no se aparenta.

El coche siempre ha sido un símbolo de status social y económico, para bien o para mal. Las marcas asocian sus coches a la imagen personal que queremos transmitir con ellos. En ese juego de opulencia, Volvo juega de otra forma. El Volvo S60 no es un coche para aparentar lo que no se es. Es un coche para tener lo que no se aparenta.

Hemos probado el último S60 D4 de 163 CV. A lo largo de la prueba conoceremos en qué es mejor y en qué es peor que sus rivales alemanes, sin duda, referentes en este segmento por la hegemonía que mantienen en el mercado ¿Está este Volvo por encima del tridente alemán?¿Qué ofrece el sueco frente a los germanos? Acompáñanos y conoce todos los detalles del Volvo S60.

Inconfundible carácter Volvo

Seguridad, calidad, confort…el Volvo S60 es una perfecto ejemplo del inconfundible carácter Volvo

Hay ciertos detalles característicos de Volvo que encontramos en el S60. El primero es el sonido de cierre de sus puertas, es algo en el que muchos consumidores se fijan como símbolo de calidad, y Volvo lo cuida al máximo. Otro, quizás el más característico de la marca, es el grosor de su volante. Quizás ya esté superada la época en la que cuanto más grande y pesado era un producto su calidad era mayor, pero ha quedado en nuestro subconsciente.

Otros detalles transcienden al coche, como por ejemplo la importancia de la seguridad en todas sus vertientes. No es de extrañar que en su web veamos el apartado seguridad como el primero si consultamos las características de cualquier modelo. En la segunda parte de la prueba hablaremos de su seguridad, así que cada cosa a su tiempo. Pero sin duda su inconfundible carácter Volvo pasa por un punto fundamental: su diseño.

Volvo S60: una berlina media de innegable diseño escandinavo

El Volvo S60 rezuma un innegable lenguaje de diseño propio del norte de Europa.

Ver un Volvo S60 es reconocer inmediatamente a la marca, reconocer a Volvo en cada uno de sus rasgos y en cada una de sus aristas.

Podríamos definir su diseño exterior como elegante y limpio, sin pecar de agresivo y de líneas conservadoras aunque con detalles modernos. La versión actual se vende desde 2010, y estrenó las características ópticas frontales divididas en dos módulos. En cuanto a diseño exterior podemos decir que está a la altura de sus rivales.

Huye de las modas del sector y lo hace luciendo un un aspecto que inmediatamente nos lleva a pensar en su origen, nos impregna de unas claras connotaciones de diseño propias de su origen, propias del diseño sueco. Incluso alguien ajeno al mundo del motor, pero familiarizada con el diseño y las tendencias, podría fácilmente señalar que se trata de un coche del norte de Europa.

Su línea posiblemente sea la menos arriesgada y llamativa frente a la competencia. He ahí una virtud para una gran parte de su público.

Caminando a su alrededor nos encontramos en su frontal con unas ópticas divididas, justo cuando el nuevo Mercedes Clase E ha estrenado ópticas unificadas, dejando atrás un diseño con una configuración pareja a la del Volvo S60. Unas ópticas que le dan continuidad a la parrilla. Por debajo de esta tres entradas en la parte inferior de la carrocería que dentro del diseño limpio propio aportan un toque de dinamismo.

Retomamos la idea de la continuidad de la parrilla. Seguimos la línea trazada por los faros, seguimos mirando hacía donde nos llevan, viendo como desde la parte media del faro parte un muy sutil, siguiendo el patrón discreto de Volvo, nervio que recorre la media cintura del S60, definiendo los músculos de los pasos de rueda hasta que llegamos a la zaga, donde sigue la unión de ese perfil a través de la protuberancia del capó.

En cuanto a dimensiones, el Volvo S60 mide 4.628 mm de largo, 1.865 mm de ancho, 1.484 mm de alto, contando con una batalla de 2.776 mm. Por precio, dimensiones y enfoque inmediatamente nos lleva a pensar en el Audi A4, en el BMW Serie 3 y en el Mercedes Clase C como rivales, aunque es ligeramente más largo que este último.

Interior: confort y calidad como notas predominantes

Un afinado clonk nos recibe en el interior del Volvo S60 al cerrar la puerta. Aquí empieza la calidad interior de este sueco.

Abrimos la puerta del Volvo S60. Nos sentamos y cerramos la puerta mientras esta se junta con la carrocería en un bien afinado clonk. Algo que a envolvernos en una atmósfera sueca de calidad. Los asientos tienen un alto grado de confort. Son realmente cómodos pero además cuentan con un diseño acertado, especialmente si fijamos nuestra atención en su parte superior, en el reposacabezas, mostrándonos un diseño moderno, aparentemente duro, pero no, es igual de cómodo que el resto del mullido del asiento. Perfecto. Ni demasiado blando ni duro. Son realmente cómodos.

Ante nosotros, un volante muy grueso que nos transmite una buena sensación de calidad al tacto. Una grata sensación que nos encontramos también al presionar los botones de la consola central. En general muestra un muy buena ergonomía. Un buen tacto con el volante, unos asientos cómodos… para hacernos una idea de la buena sensación en este sentido, sólo se echa en falta una regulación en altura para el reposabrazos central.

Unos asientos confortables, un buen tacto de los botones y el volante… todo ello enmarcado en un interior de líneas sobrias.

Sin duda la calidad interior y la comodidad son dos de los mejores puntos del Volvo S60. Al mencionado agradable tacto de los botones de la consola central se le suma un diseño que siguiendo con la línea de su exterior se muestra muy limpio, pero al mismo tiempo acogedor. El interior del Volvo S60 llama la atención por la práctica ausencia de elementos que rompan con la línea del salpicadero. 3 aireadores de diseño cuadrado, uno rectangular sobre la pantalla a color situada en el centro del salpicadero y bajo esta la consola central.

Una consola central con un elegante acabado, contorneada por un acabado cromado, a juego con otros detalles de los guarnecidos de las puertas, los mandos o las esferas del cuadro, en la que nos encontramos los mandos de la climatización en una disposición que de nuevo hace necesario recalcar esa sensación de diseño limpio. De diseño sueco.

Las dos esferas de su instrumentación pecan ligeramente de anticuadas.

Tras el volante nos encontramos con una realmente sencilla instrumentación en sólo 2 esferas. Un pequeño cerco cromado delimita en una esfera la velocidad y en otra el régimen de revoluciones, pero también, dentro de estas esferas, nos encontramos con dos displays digitales en los que se muestran detalles como el cuentakilómetros total y parcial, el nivel de carburante, la hora, la temperatura exterior… Es sencillo, sí, en la línea del salpciadero. Tiene también una reminiscencia a la elegancia del resto del habitáculo, sí, con el marco cromado, pero tal vez peque demasiado en exceso de sobriedad para caer ya en un aura algo antigua, algo que en cierto modo también transmite la pantalla situada sobre la consola central, hundida, de dimensiones demasiado contenidas y que no es táctil, lo que le hace caer de nuevo en una imagen algo más antigua que la que nos podemos encontrar en la competencia.

Salvo estos puntos en la instrumentación y en la pantalla sobre la consola central, cabe mencionar que no cabe duda de la gran calidad del interior del Volvo S60. El interior es impecable, algo que refuerzan detalles como el pomo de la palanca de cambio iluminada. Sobre la disposición de huecos portaobjetos el Volvo S60 cuenta con una nota bastante buena, espacio tras la consola para guardar el móvil o la cartera sin que quede a la vista. Hay espacio para botellas de 1 litro y en el puente central otro espacio más cubierto por una “cortinilla” plástica de buena calidad.

Las plazas traseras cuentan con una buena habitabilidad, en cambio su maletero sale perdiendo frente a la competencia

Es el momento de acudir a las plazas traseras. Abrimos, nos sentamos, cerramos con el mencionado “hilo musical” de un cuidado “clonk” acompañando la operación y dos marcadas banquetas, a los extremos nos dan la bienvenida. Su diseño, sobre todo con esta tapicería clara, es bastante bueno, así como su ergonomía, algo que no podemos aplicar del mismo modo a la plaza central. Como ocurría con las plazas delanteras, las plazas traseras son muy cómodas y hay un buen nivel de espacio para personas por encima de 1.80 metros.

En cuanto a su maletero, el Volvo S60 cuenta con una capacidad de 380 litros. Es uno de los puntos donde flaquea frente a la competencia, ya que si por ejemplo acudimos al BMW Serie 3 o al Mercedes Clase C nos encontramos con capacidades de 480 y 475 litros respectivamente, por lo que se sitúan hasta prácticamente 100 litros por encima del sueco.

Es el momento de arrancar, no te pierdas el análisis de su dinámica en la próxima parte de la prueba.

Además, las formas de maletero del Volvo S60 son un tanto irregulares, aunque la boca de acceso es ancha y no demasiado alta. Desde el interior del maletero podemos abatir los asientos traseros, ampliando así su capacidad y cuenta con toma de 12v y ganchos, pero, en el aspecto más importante para un maletero, su capacidad, está en cierta desventaja frente a los alemanes.

Es el momento de volver a las plazas delanteras. De volver a sentarnos tras el volante. De arrancar. Es el momento de pasar a analizar la dinámica y detalles sobre su posicionamiento frente a la competencia alemana, así que no os perdáis la segunda parte de la prueba del Volvo S60 D4 163 caballos.

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Fotografías: Xabier Martínez y Diariomotor En Diariomotor: Volvo S60Lavado de cara para los Volvo S60 y S80 en 2013, el XC90 se retrasa hasta 2014 | 5 razones por las que pagar 240.000€ por un Volvo S60 es una buena idea | Volvo S60 y XC60 R-Design, ahora con 325 CV