G.P. de China. Circuito de Shanghai día 0

 |  @josetellaetxe  | 

En unos días asistiremos a la apertura de las puertas del circuito de Shanghai (Shanghai International Circuit) para que dé comienzo la tercera prueba del calendario 2013 de Fórmula 1, el Gran Premio de China, con lo que habremos dado por acabado el parón primaveral que hemos sufrido desde mediados de marzo, tras la disputa del Gran Premio de Malasia.

El trazado de Shanghai  tiene una cuerda de 5.451 metros, recorrido que los participantes deberán cubrir durante 56 vueltas hasta completar los 305,066 kilómetros de los que se compone la carrera. Dispone de 16 curvas (9 a derechas y 7 a izquierdas), que ofrecen a los pilotos y vehículos dos puntos calientes: el primero de ellos a pocos metros de la salida, al final de la recta de tribunas, concretamente entre las curvas número 1 a 4, y el segundo, entre las número 11 a 13, zona que resulta vital resolver adecuadamente para alcanzar la velocidad suficiente en la larga recta posterior que une los giros número 13 y 14.

Como mencionábamos hace unos días [G.P. de China. La estrategia, clave para resolver la 3ª prueba de la temporada de Fórmula 1], como buen tilkódromo, Shanghai resulta un circuito técnico e inteligente que dispone de buen grip pero que someterá a los neumáticos a un alto nivel de exigencia y a los vehículos, a un importante esfuerzo a la hora de conseguir el compromiso adecuado que permita resolver tanto las zonas reviradas como la recta posterior, donde se consiguen velocidades superiores a los 300 hm/h., circunstancia a la que ayudará sin duda la adopción de una configuración aerodinámica que se considera de tipo medio alto.

El pronóstico meteorológico prevé para el próximo fin de semana una carrera sin presencia de lluvia en Shanghai, circuntancia que convertirá a los neumáticos en los grandes protagonistas de la prueba, como viene siendo tradicional estos últimos años. En este sentido, Pirelli, como es sabido, proveedora única de compuestos para el campeonato mundial de Fórmula 1, ha decidido apostar por las gomas blandas (distintivo amarillo) y medias (distintivo blanco) de su gama PZero, y si bien el rendimiento de las segundas no parece plantear dudas pues ya han sido utilizadas esta temporada, en el caso de las primeras, que se estrenan en 2013, precisamente durante el Gran Premio de China, queda por ver cómo responden ante un piso que las someterá en algunos puntos del trazado a fuertes tensiones laterales.

Con tiempo seco, la temperatura de la pista puede rondar los 40º centígrados, lo que ayudará a conseguir velocidades altas tanto en paso por curva como en recta (el acelerador se mantiene a fondo durante un 55-60% de la vuelta), fundamentalmente en las dos zonas previstas para el uso del DRS y que todavía están sin confirmar por la FIA, pero que se espera que afecten a la larga posterior y a la de tribunas, con los puntos de detección convenientemente dispuestos en las curvas inmediatamente anteriores a cada una de ellas.

En todo caso, la carga aerodinámica que se estima como adecuada (media alta, como decíamos antes), sitúa a Shanghai entre los circuitos alejados de las velocidades promedio que se consiguen en Melbourne o Suzuka, por ejemplo, pero en todo caso, por encima de las obtenidas en Interlagos o Sakhir.

Esta relación de altas velocidades concentradas en puntos muy concretos del trazado con abundante presencia de curvas de radio medio o grande, hacen del trazado chino un circuito donde los frenos sufren relativamente poco, primero por su utilización puntual a máxima exigencia (giro número 14, básicamente), y segundo, porque a lo largo del recorrido hay tiempo más que suficente para ventilarlos correctamente, cuestión que los pilotos tendrán entre sus prioridades.

Para terminar, decir que el consumo de combustible se estima cercano a los 2,5 litros por vuelta, con una ganancia de 1,5 segundos por cada 10 litros utilizados. El pit lane, cuya entrada se hizo mundialmente famosa en 2007, cuando Lewis Hamilton varó en la puzolana de grava su McLaren, es de los considerados rápidos, con tan sólo unos 17 segundos de tránsito sin contar el tiempo invertido en el pit-stop; y el paddock, a decir de quienes lo han visitado o utilizado, es de los más bonitos del calendario, gracias entre otras cosas, a que dispone sus dependencias sobre una zona que previamente rehabilitada, aprovecha parte del agua procedente de los acuíferos que convertían en pantanosa el área sobre la que ahora se levanta el circuito.

 

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