Gran Premio de Alemania. Vettel triunfa en casa asediado por los hombres de Lotus

 |  @josetellaetxe  | 

La primera victoria de Sebastian Vettel en Alemania, su casa, en lo que lleva el de Hepennheim como piloto profesional, se ha desarrollado bajo los parámetros que muchos aficionados le han estado reclamando al tricampeón más joven de la historia, pues amén de bien gestionada, como suele ser costumbre en el de Milton Keynes, ha sido trabajada y en los compases finales, incluso sufrida.

A la creación de este sabroso escenario que nos ha quitado el agrio sabor de boca originado en Silverstone, han contribuido una temperatura en pista que ha rondado los 40º; una elección de neumáticos por parte del proveedor único que ha tomado pie en las gomas intermedias de la gama PZero para este año —blandos como soft (distintivo amarillo), y medios como prime (distintivo blanco)—; y un despliegue de diferentes estrategias que han obligado a no aventurar acontecimientos hasta bien pasada la mitad de la carrera.

En este orden de cosas, los 6 primeros clasificados ayer, partían con el semáforo en verde sobre compuestos blandos mientras que a partir del 7º (Felipe Massa), la tendencia a utilizar medios resultaba ganadora, tal vez con la esperanza de alcanzar a ganar una buena cantidad de vueltas con los depósitos de combustible llenos, antes de comenzar a pasar por los garajes.

La salida, clave para las aspiraciones de Lewis Hamilton, el poleman, se desarrollaba con bastante limpieza, con los Red Bull de Sebastian Vettel y Mark Webber adelantando al hombre de Mercedes AMG, mientras detrás, los Lotus de Romain Grosjean y Kimi Raikkonen empezaban a mostrar sus dientes.

El tricampeón del mundo gobernaba la prueba pero sin la facilidad de otras veces, y a su espalda se iniciaban los primeros escarceos en aras de cambiar posiciones, cuando Felipe Massa, en un error al final de la recta de meta, calaba su F138, suponiendo el primer abandono de la carrera y a la postre, que su compañero Fernando Alonso se iba a tener que enfrentar al Gran Premio en solitario, en un planteamiento que a priori dividía las expectativas generales entre la lucha de los Red Bull de sebastian Vettel y Mark Webber con el Mercedes AMG de Lewis Hamilton (los tres vehículos había salido con neumáticos blandos), y el pulso entre Lotus y Ferrari por alcanzar la cabeza (el asturiano tenía la obligación de no quedar descolgado a pesar de montar en su monoplaza gomas medias, a diferencia de Romain Grosjean y Kimi Raikkonen).

Intentando romper la estrategia de Red Bull, Hamilton era llamado a boxes, lo que originaba el primer baile de entradas y salidas a garajes, mientras se situaba Romain Grosjean como líder, seguido a corta distancia por Fernando Alonso, tras el pertinente cambio de neumáticos de los hombres de Milton Keynes, fruto del cual, concretamente en el del aussie, se ha vivido uno de los momentos más tensos de la jornada, pues el RB9 número 2 recibía el permiso para salir cuando su rueda trasera derecha no había quedado bien ajustada, razón por la cual salía despedida en pleno carril del pit lane, para terminar golpeando a un representante de la prensa que afortunadamente era trasladado al hospital con contusiones, un esguice de hombro y algunas costillas rotas, pero con vida, y cabe recalcarlo porque el incidente podía haber tenido gravísimas consecuencias.

Mark Webber perdía todas sus opciones al retornar a pista en última posición, cuando comenzábamos a disfrutar de un Roamin Grosjean que por momentos se postulaba como un firme candidato a la victoria, incluso por encima de su compañero Kimi Raikkonen. Lewis Hamilton naufraga en mitad del tráfico y Sebastian Vettel recobraba el liderato a la par que el asturiano de Ferrari entraba definitivamente a hacer su primer cambio de compuestos.

La carrera discurría con fluidez hacia el giro 16. Los lances salpicaban la parrilla al completo y nada parecía estar decidido salvo que los Lotus estaban mostrando una actitud y un músculo sobre el trazado de Nürburgring que los convertía en unos peligrosos enemigos tanto para Sebastian Vettel como para el único hombre en pista de la de Maranello.

En la vuelta 20 la normalidad era la tónica. A falta de ver cómo encajaban definitivamente las diferentes estrategias utilizadas por las escuderías en el circuito alemán, la carrera se acercaba a su ecuador, cuando en el giro siguiente, Jules Bianchi rompía aparatosamente el motor de su Marussia. El incidente, en apariencia intrascendente, sin embargo cambiaría por completo la prueba, ya que el MR02 del piloto francés, inestablemente aparcado, comenzaba a moverse sin gobierno de ningún tipo cuando la grúa se disponía a retirarlo, de manera que lenta pero inexorablemente, cruzaba de lado a lado la pista obligando a Dirección de Carrera a desplegar el Safety Car, lo que a la postre supondría dividir la carrera en dos, dinamitando de paso las estrategias que estaban siendo aplicadas hasta ese momento.

El Coche de Seguridad se mantenía sobre el asfalto de Nürburgring entre las vueltas 24 a 29, y su presencia era aprovechada por la mayoría de la parrilla para hacer un nuevo cambio de compuestos. Sebastian Vettel mantenía la cabeza de la prueba, seguido por Romain Grosjean, Kimi Raikkonen, Fernando Alonso, Jenson Button, un magnífico Nico Hulkenberg y Lewis Hamilton,

Quedaban 30 giros para el término de la prueba pero como decíamos más arriba, el planteamiento era ahora radicalmente distinto. Con la parrilla comprimida, los Lotus iban a comenzar a dar auténticos quebraderos de cabeza a Sebastian Vettel.

El ataque de los de Enstone no se hacía esperar, pero el piloto de Red Bull era capaz de contenerlo. Inmediatamente detrás, Fernando Alonso comenza a su vez a hostigar a Romain Grosjean hasta que éste entraba a cambiar compuestos. Sebastian Vettel entraba a boxes en el giro 41. Lewis Hamilton volvía a intentar quebrar la estrategia de su rivales, metiéndose a garajes en el 45…

Kimi Raikkonen y Fernando Alonso lideraban por este orden la carrera entre las vueltas 42 a 49, momento en que realizaban su último paso por boxes. Vettel recobraba en ese momento la cabeza de una prueba que parecía tener en el bolsillo, aunque los giros finales iban a resultar de infarto, con unos Lotus firmemente empeñados en estropear la fiesta al de Hepennheim, con el de Ferrari intentando por todos los medios tocar podio, y con un Lewis Hamilton que de nuevo, ha dado lo mejor de sí mismo para terminar finalmente detrás del asturiano de la de Maranello.

El banderazo ajedrezado daba el Gran Premio de Alemania para Sebastian Vettel, a quien acompañaban en el podio Kimi Raikkonen y Romain Grosjean. 4º era Fernando Alonso, quien tenía que parar su vehículo al poco de atravesar la meta por escasez de combustible. 5º, Lewis Hamilton, por delante de Jenson Button y Mark Webber (sumido en el último lugar durante buen parte de la carrera). Sergio Pérez hacía 8º, seguido por Nico Rosberg y con Nico Hulkenberg cerrando la tabla de puntos.

Las claves:

—El asfalto a 40º y la adecuada elección de compuestos por parte de Pirelli.

—La salida del Safety Car.

—Las últimas 10 vueltas.

 

Lo mejor:

—Sebastian Vettel.

—El team Lotus.

—Nico Hulkenberg y Daniel Ricciardo, aunque por diferentes razones.

 

Lo peor:

—Ni siquiera la pésima actuación de Felipe Massa puede empañar la carrera que hemos vivido hoy.


 

Fuente: Formula1.com / Statsf1.com
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  • Vitinen

    De Renault , como proveedor de los motores que ganan,nadie dice nada!!