Fórmula 1. Sauber y la mala suerte

 |  @josetellaetxe  | 

La escudería que ocupa provisionalmente la antepenúltima plaza de la tabla de constructores de este año, es una vieja conocida de los aficionados: Sauber, escuadra que por su contrastada experiencia en Fórmula 1 sin duda debería estar en posiciones mejores.

Habitual de la zona media de la parrilla, el equipo suizo con sede en Hinwil ha comenzado esta temporada con pésimo pie debido fundamentalmente a la concatenación de diversos sucesos que han impedido que terminara las pruebas como ha hecho otras veces. La suerte cuenta en la máxima disciplina tanto o más que la fiabilidad mecánica y la velocidad, y el mismo Fernando Alonso suele referirse a ello afirmando que al final de la temporada, la mala y buena fortuna se equilibran. En este sentido, podríamos decir que Sauber ha cubierto durante la gira asiática todo el cupo de mal fario disponible.

También es cierto que cuanto más nos acercamos al territorio natural de Sauber más nivel de exigencia encontramos, razón por la cual no podemos, ni debemos, establecer paralelismos con escuderías como Caterham o Marussia aunque coyunturalmente compartan espacio, toda vez que las expectativas de la primera y las segundas son radicalmente diferentes y el margen de error que barajan una y otras, mucho menor.

Sea como fuere y como veníamos diciendo, Sauber ha comenzado la sesión que se está disputando, afrontando un periodo auténticamente negro.

Si bien durante el Gran Premio de Australia tanto el alemán Adrian Sutil como el mexicano Esteban Gutiérrez concluían la prueba muy cerca de los puntos (undécimo y duodécimo puestos, respectivamente), a partir del Gran Premio de Malasia las cosas empeorarían considerablemente ya que en Sepang ambos pilotos se verían obligados a abandonar por problemas mecánicos en sus coches y en la siguiente carrera, celebrada en Sakhir (Gran Premio de Bahrein), lo harían también, pero debido a sendas colisiones.

En cambio, en el Gran Premio de China la fortuna se mostraría menos esquiva, permitiendo a Esteban Gutiérrez llegar al banderazo final en la decimosexta plaza aunque a cambio, Adrian Sutil se veía apeado de la prueba a poco de haber comenzado y por problemas en la unidad de potencia Ferrari que montan los C33.

Valorar a Sauber en este escenario resulta bastante complicado. A pesar de la posición que ocupa el equipo en el campeonato, el monoplaza suizo de este año parece consecuente con sus antecesores el C31 y C32. Cuidadoso con los neumáticos, veloz en recta y resolutivo en curvas de radio amplio, el C33 ofrece buenas vibraciones que nos permitirían proponerlo como firme candidato a inquietar incluso a los Ferrari, vehículos con los que comparte unidad de potencia. Pero como decíamos al inicio, la suerte también cuenta y lo cierto es que en las cuatro pruebas disputadas, Sauber ha perdido una bonita oportunidad para desmarcarse de los puestos de cola y empezar a luchar con sus enemigos naturales: Williams, Toro Rosso y Sahara Force India.

En este orden de cosas, el desembarco del Circo en Europa debería suponer para la de Hinwil el momento en que olvidar el periodo transcurrido para centrarse en recuperar el terreno perdido, aprovechando una serie de circuitos que aunque a priori no son los más adecuados para las características del C33, tienen que ser resueltos al menos terminando las carreras, para enfocar así el último tercio del calendario con las miras enfocadas a repetir puesto (en 2013, Sauber terminó séptima en el Mundial de Marcas).

 

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