Fórmula 1. Williams, la frontera del territorio Mercedes-Benz

 |  @josetellaetxe  | 

Que nadie se sorprenda si a partir de este artículo que hace el sexto de esta breve toma de contacto que estamos realizado con los equipos a su salida de la gira asiática, mencionamos más  a Mercedes-Benz que a cualquiera de sus rivales motoristas, porque la tabla del Mundial de Marcas es meridianamente clara en este aspecto: de los seis primeros equipos, cuatro van propulsados por la de la estrella de tres puntas y solo Ferrrari (Ferrari) y Red Bull (Renault) rompen el discurso monocolor alemán.

Así las cosas, Williams ocupa el último lugar de los coches que llevan en sus entrañas la hoy por hoy mejor unidad de potencia del campeonato, pero lo hace con 28 puntos de ventaja sobre su más directa rival: Toro Rosso [Fórmula 1. Toro Rosso, no tan bien como parece], lo que supone una distancia tremenda en la franja terminal de la zona media de la parrilla, escenario muy disputado que por sus características origina que los puntos que se consiguen allí valgan casi su peso en oro.

En este orden de cosas, también cabe advertir que los buenos resultados que está cosechando la de Grove en 2014 no se deben solo al propulsor sino a su inteligente integración en un chasis, al del FW36 nos referimos, que ha sabido resolver los problemas que aquejaban a sus hermanos mayores en temporadas pasadas.

Sea como fuere, Williams es una escudería con la que convendría contar a partir del desembarco en Europa que ya se está realizando en tierras barcelonesas, ya que su tremendo potencial se ha visto empañado por diferentes circunstancias en las cuatro pruebas que se han disputado.

Su estreno en el Mundial (Gran Premio de Australia) no resultaba todo lo brillante que se esperaba tras lo excelente de la pretemporada firmada por la británica, de forma que Felipe Massa terminaba en el arcén sin completar la primera vuelta, a resultas del tremendo golpe que propinaba a su vehículo Kamui Kobatashi con su Caterham. Sin embargo, Valtteri Bottas conseguía acercarse a las posiciones de podio, finalizando en quinta posición.

En Malasia, segunda prueba puntuable de este año, un error logístico según los responsables del equipo, impedía que Valtteri Bottas superara a Felipe Massa en carrera y a la postre, originaba que Jenson Button (McLaren) ocupara la sexta plaza definitiva mientras los dos Williams tenían que conformarse con la séptima y la octava.

Idéntica situación se dio en el Gran Premio de Bahrein aunque esta vez sin la mediación del muro que dirige Claire Williams, hija de sir Frank, de manera que el brasileño y el finlandés terminaban de nuevo en la séptima y octava plazas, respectivamente. Por último, durante el Gran Premio de China no se podían repetir los buenos resultados porque el vehículo del piloto paulista sufría un desafortunado retraso en su paso por garajes que arruinaba sus posibilidades de entrar en los puntos, aunque Valtteri Bottas volvía a hacerlo, en la séptima posición.

A todas luces estamos ante una escudería que ha desprovechado las oportunidades de llegar más alto quizás por falta de costumbre en la lucha por ser regular (auténtica clave definitoria de la zona media de la parrilla), de forma que resulta de todo punto de vista lógico pensar, que tarde o temprano Williams acertará a serenarse para no seguir regalando puntos y esfuerzo como ha venido haciendo hasta ahora, ya que como decíamos más arriba, goza de la mejor unidad de potencia del campeonato sobre un chasis que ya ha demostrado sus numerosas bondades, situación en cierto modo idílica que en manos de Felipe Massa y Valtteri Bottas, dos pilotos ya experimentados, puede suponer el retorno de la de Grove a los lugares punteros que tantos aficionados añoran.

 

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