Volkswagen Golf R: así fue nuestra primera cita en el Jarama

Añade sal, pimienta y tabasco a un GTI. Más potencia, mucha tracción, agresividad de reacciones y sonido. El Golf R es un coche al que te adaptas rápido y pronto te hace sentir que eres un buen piloto.
 |  @davidvillarreal  | 

¿Qué ha sucedido para que 220 CV – 230 CV en versión Performance – no sean suficientes para un buen compacto deportivo? Sucede que el estándar de los compactos más deportivos del mercado ya está al filo de los 300 CV. Sucede que Volkswagen no ha tenido suficiente con satisfacer al cliente que aspira a un GTI y ha querido aprovechar una base excelente, la de la última generación de Volkswagen Golf, para satisfacer a esos clientes, que busquen más rabia y prestaciones, con todo un R. Sucede que un año después de que probásemos a Volkswagen Golf GTI y GTD en el Circuito del Jarama, hemos regresado a nuestra pista favorita para probar el nuevo Volkswagen Golf R con motivo del Race Tour 2014.

Para los que no lo conozcáis, el Volkswagen Race Tour es un evento dirigido a clientes y entusiastas de Volkswagen que se celebra cada año en los circuitos españoles. Tras su paso por Castellolí (25-27 de junio), estos días estará en el Jarama, en Madrid (2-4 de julio) y la próxima semana en Ascari, en Ronda (9-10 de julio).

Nos dijeron que, entre otras pruebas, habría varios en Golf R en pista. Y estaréis conmigo en que una oportunidad así no se puede rechazar…

El Golf R es el auténtico lobo con piel de cordero

Cuando tu madre vea tu nuevo Golf R no temerá que corras mucho. Tras su apariencia elegante, y cotidiana, oculta un deportivo con todas las letras.

Para definir su aspecto, bien podemos recurrir al cliché del lobo con piel de cordero. Lo mires por donde lo mires, sigue siendo un Golf. Por eso mismo su aspecto nos resulta incluso discreto, cotidiano, independientemente de que lo escojamos con tres o cinco puertas. Hay cosas que no cambian.

Pero cuando te acercas y ves sus inmensas llantas opcionales de 19” (de serie monta 18”), dos salidas de escape dobles en la zaga, su kit de carrocería y una R cromada en el frontal, ya sabes que no estás ante el típico Golf, que te lo vas a pasar como un enano conduciéndolo. Aunque cuando tu madre vea tu coche nuevo no va a sentir temor porque su hijo corra mucho, porque lo que no sabrá, si no se lo dices, es que este compacto, elegante por fuera, esconde un deportivo de pura cepa en su interior.

Hablamos de un coche con cifras de prestaciones equiparables con un Porsche 911 Carrera, un Cayman GTS y un M3 de los de antes, un E92. Y todo ello con un motor de cuatro cilindros y solo dos litros…

El motor se ha reforzado convenientemente para alcanzar los 300 CV. El sonido es mucho más contundente y con carácter que el del GTI.

Al accionar el motor te enteras de qué va este coche. Ya hace tiempo que acabó la era de los Golf de seis cilindros, de aquel flamante R32. El Volkswagen Golf R de séptima generación recurre al mismo motor que el GTI, un boque de 1.984 cm3, que si fuera por las notas musicales que libera, creeríamos que es otro. El R emplea su propia culata, nuevo sistema de inyección, pistones y un turbocompresor que en última instancia será el encargado de extraer una potencia, nada desdeñable, de este cuatro cilindros.

Su sonido tiene carácter, ruge como un león cuando subes más allá de las 6.000 rpm, pero te deja mantener una conversación a bajas vueltas, al compás que marca un traqueteo seco y la respiración ronca que se escucha procedente del escape, especialmente en retención.

Por todo eso, quizás era innecesario amplificar ese sonido mediante un actuador electrónico que se conecta, a gusto del consumidor, mediante el modo Individual, y por defecto en modo Race. Al probar los últimos modelos del Grupo Volkswagen siempre me he conformado con los modos predefinidos, pero en este caso quizás haría una excepción sustituyendo el modo Race por una configuración Individual deportiva y sin ese sonido artificial. Por suerte es configurable y la decisión final de utilizarlo o no la tiene el conductor.

Tras haber probado hace un año los GTI y GTD en el Jarama, no tardas en descubrir que los límites del Golf R están muy lejos de los de sus hermanos menores, que puedes frenar más tarde y acelerar mucho antes sin consecuencias.

300 CV bajo tu pie derecho, suficientes para hacer el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos. Cuando aceleras a fondo desde parado no verás pasar el tiempo mientras el Golf R encuentra tracción. Aunque en condiciones normales sea un tracción delantera, el diferencial Haldex central puede repartir hasta prácticamente un 100% del par en el eje posterior para atender una pérdida de tracción o, en una salida lanzada, hacer que salgas disparado como una bala.

Con el tiempo justo para dar apenas dos vueltas al circuito del Jarama, intentas aprovechar la oportunidad que tienes entre manos. No hay tiempo para ganar confianza vuelta a vuelta. Pero, por suerte, no hay nada más sencillo que adaptarse a este Golf R, sobre todo si ya has catado un sinfín de versiones de Volkswagen Golf, o incluso de sus hermanos de Audi y SEAT. Es el mismo Golf de siempre, solo que muy potente, 5 milímetros rebajado respecto a un GTI y con altas dosis de tracción gracias al sistema 4MOTION.

Nuestra versión, para más inri, contaba con cambio DSG de doble embrague, de seis relaciones. Y aprovechando las levas del volante, decido utilizarlo en modo secuencial.

No es cuestión de ir directamente a degüello, pero sí de empezar a saborear cada curva desde el principio. Y en cuanto notas que sus frenos, mejorados respecto al GTI (discos ventilados de 340 mm delante y 310 mm detrás), te permiten retrasar el punto de frenada, lo retrasas. Y cuando te percatas de que adelantar el punto en que abres gas, y permitirte la indulgencia de pisar con más ganas el acelerador, no supone perder la trayectoria, te permites ese lujo aparentemente innecesario, amparándote, en caso de que la cosa se ponga fea, en que la electrónica te salvará. Pero, por suerte, con el modo Race la electrónica se vuelve mucho más permisiva para dejar que tú mismo descubras los límites sin la frustración de sentir como los controles empiezan a corregirte frenándote.

El tiempo en que tardas en adaptarte al Golf R y empezar a rodar muy rápido, se reduce radicalmente. En el fondo es un Golf GTI, muy potente y muy rápido, un coche que te hace sentir un buen piloto.

Por un momento te sientes un gran piloto. La sensación de seguridad y eficacia que aporta el Golf R no es sencilla de alcanzar por la mayoría de compactos deportivos potentes que han pasado por mis manos y me atrevería a decir que imposible de alcanzar con alguno de sus rivales de tracción delantera. No es que el Golf R sea más divertido que ellos, pero el tiempo que tardas en tomar las riendas por primera vez y empezar a rodar muy rápido y hacer buenos tiempos, es muy inferior al que tardarías en adaptarte al tren delantero rebelde de un ST o incluso a creerte el aplomo de otro deportivo que me encantó muy recientemente, el BMW Serie 2.

Tras estas primeras vueltas me creo que puedo ganar unas décimas trazando mejor aquella curva, que puedo apurar la frenada mucho más en la recta de meta, que algún piano lo puedo pasar con dos ruedas por encima y que necesito a un colega cronómetro en mano para regresar a casa con una vuelta rápida para enmarcar.

Pero por desgracia me tengo que bajar del coche, terminar las pruebas del Race Tour 2014 y cambiar el Golf R por un Sportsvan para dar unas vueltas en el Jarama con un monovolumen. ¡Qué dura es la vida! Por suerte sé que el Golf R y yo nos reencontraremos muy pronto y que os tenemos reservadas muchas sorpresas que seguro os encantarán. No es un adiós, es un hasta luego.

PD: el Race Tour 2014 se componía de otras pruebas adicionales, más allá de rodar en circuito con un Golf R y un Sportsvan con la ayuda y los consejos de un excelente equipo de instructores (y pilotos) españoles. En la prueba offroad también pudimos comprobar que un Tiguan y un Passat Alltrack son más hábiles fuera de pista de lo que sus clientes se aventurarán a probar en campo. También que Touareg y Amarok son dos buenos todoterreno.

Probamos el ACC, el control de crucero adaptativo, con una hilera del recién actualizado Volkswagen Polo formando un tándem en el Jarama. Caté por primera vez el primer eléctrico de Volkswagen (ver prueba Volkswagen e-up!) y comprobé que, en efecto, con sus cinco modos de retención (D, D1, D2, D3 y B) es muy fácil conducirlo con un solo pedal, sin tocar el freno. Y completamos la jornada con una prueba en pista deslizante con un Volkswagen Beetle “trucado” sin ayudas electrónicas tan importantes como el ESP y el ABS.

En Diariomotor: Prueba del Volkswagen Golf GTI y Golf GTD en el Circuito del Jarama

Lee a continuación: Volkswagen Golf Edition: piel, Alcantara y mucho equipamiento

Solicita tu oferta desde 16.900 €
  • Manuel Towers

    Pedazo de Máquina!!

  • Rest

    Buena prueba. El único Golf que me se deduce y me compraría.