Ford S-MAX 2015, a prueba: ¿de verdad es tan deportivo como nos cuentan?

 |  @davidvillarreal  | 

Vivimos un tiempo realmente curioso. Modas que vienen, modas que se van, pero de momento el interés del comprador por los SUV, y los llamados crossovers, sigue haciendo que el sedán de toda la vida, o el monovolumen, como en el caso que nos ocupa, ceda terreno para esta oleada de vehículos todocamino que abandonaron el campo para conquistar la carretera y la ciudad. Ante lo cual surge una pregunta interesante. ¿Qué ha de hacer el monovolumen para recuperar el interés del comprador? ¿Reinventarse? Tal vez. De ahí que el nuevo Ford S-MAX 2015 no solo haya abogado por situarse como uno de los monovolúmenes más enfocados en el dinamismo de su conducción, sino también como la alternativa premium de Ford. ¿Nos atreveríamos a decir que el Ford S-MAX es un monovolumen deportivo? Te lo contamos a continuación.

A nivel estético no puede ocultar que es un gran monovolumen, aunque Ford se ha encargado de que el S-MAX se diferencie por algún rasgo más deportivo y elegante.

Como siempre decimos, para gustos los colores, pero hay que reconocer que este Ford S-MAX 2015 tiene un toque visualmente atractivo. Su parrilla frontal recurre a la clásica silueta trapezoidal ya vista en Ford Mondeo. Su diseño es afilado, aunque eso no vaya a disuadirnos de contemplar que su silueta sigue estando dominada por una gran superficie acristalada imprescindible por su condición de monovolumen.

Goza de detalles curiosos, que al menos tratan de buscar ese toque picante y deportivo, como las branquias en sus aletas delanteras, que por cierto son de atrezo (ver fotografía); o unas llantas de aleación de hasta 19″ (opcionales en Titanium por 500€, ver fotografía). También puedes equiparlo con un paquete aerodinámico opcional (2.800€ en Titanium); decorar los bajos y la parte inferior de las defensas, que en estas fotos verás en negro, con el mismo color de la carrocería; y optar por lunas traseras oscurecidas.

¿Deportivo? No. ¿Ágil? Sí, y mucho

El chasis del Ford S-MAX es cómodo, pero sobre todo ágil. Lo que más nos ha convencido es su dirección adaptativa, pero solo está disponible en línea Titanium y como extra opcional, por 500€. Un extra básico si valoras que tu coche tenga un buen tacto de conducción.

El Ford S-MAX 2015 se define, según sus creadores, como el vehículo multiactividad deportivo. Por desgracia hemos de decirte que el monovolumen deportivo aún no existe, salvo pingües excepciones, que las ha habido. Y por mucho que lo haya trabajado Ford, incorporando incluso el motor 2.0 EcoBoost del Ford Focus ST (con 240 CV), el Ford S-MAX no va a ser la excepción. Y aún huyendo de ese lema “marketiniano” de Ford, el del monovolumen deportivo, os podemos asegurar que el Ford S-MAX es – independientemente del motor – el monovolumen más ágil y agradecido con el conductor que hemos conducido hasta la fecha. Y eso ya es mucho decir para un vehículo de sus características, que derrocha espacio, goza de una longitud de 4,796 metros y pesa entre 1.645 kilogramos y 1809 kilogramos (en vacío), según la mecánica que escojamos.

Si hay que reconocer un mérito a Ford, es el de haber conseguido ofrecer un tacto de conducción realmente convincente a sus monovolúmenes. El Ford C-MAX de segunda generación, antes y después de su reciente restyle, nos parece el monovolumen más ágil de su categoría. Y el Ford S-MAX ha conseguido dar un salto más con un chasis muy bien plantado, capaz de contener con efectividad los movimientos de su gran carrocería, y su elevado centro de gravedad; su tren trasero con una evolución del multibrazo tradicional, el esquema denominado integral link (el mismo que utiliza el nuevo Ford Mondeo); y un tacto de dirección excelente, mejor incluso que el de muchas berlinas premium que hemos conducido.

Lo que más me ha gustado del Ford S-MAX: su dirección adaptativa

Al respecto de este último punto, de su dirección, destacar que el Ford S-MAX estrena – en Europa – un sistema de dirección asistida adaptativa que encaja a la perfección en un coche que ha de presumir de dinamismo, pero a la vez ha de preservar su maniobrabilidad en la urbe y lidiar con una carrocería de gran tamaño, que no siempre es fácil.

Según nos contaban los ingenieros de Ford, el sistema se basa en un sistema de sensores y un actuador, un motor eléctrico, instalados en la columna de la dirección, tras el aro del volante y el encapsulado del airbag. Ese sistema es capaz de adaptar la dureza de la dirección y su desmultiplicación según la velocidad a la que circulemos.

* A velocidades muy bajas, en ciudad, el sistema no solo hace que la dirección sea más suave, sino también que el giro sea mayor con menor giro de volante.
* A velocidades medias, por ejemplo en carreteras interurbanas, aumenta la dureza, mejora la respuesta – algo que se aprecia especialmente en correcciones leves para mantenernos en nuestro carril o tomar una curva lenta a un ritmo más alto – y hace que el coche responda a nuestras indicaciones con gran precisión.
* A velocidades altas, el tarado facilita cambios rápidos de dirección, por ejemplo para proceder a cambiar de carril o adelantar a un coche, y se adapta para que los giros de volante sean aún más precisos, de manera que podamos disfrutar de una conducción más relajada.

¿Sabías que el Ford S-MAX empleará un sistema para evitar que te sorprendan los radares de velocidad?

Ford también nos cuenta que ha aprovechado este sistema para reducir el retorno del exceso de par en el tren delantero, es decir, esa sensación de que el eje delantero flota y el volante se descontrola, que tal vez hayas sentido al conducir un coche potente de tracción delantera. Era uno de los mayores defectos, por ejemplo, del Ford Focus ST – aunque en su última actualización se ha corregido bastante (ver prueba del Ford Focus ST 2015).

Y os aseguro que esa sensación solo persiste, según hemos comprobado en sus motores más potentes, si la forzamos, es decir, si mientras dibujamos un giro pronunciado con el volante pisamos a fondo el acelerador. Pero, en condiciones normales, e incluso conduciendo motores potentes como el 2.0 TDCI de 180 CV y el 2.0 Ecoboost de 240 CV, te aseguramos que prácticamente podrás olvidarte de ese dichoso retorno del que prácticamente ningún monovolumen potente, a partir de 150 CV, está exento.

La Dirección Adaptativa de Ford solo estará disponible como opción, por 500€, en el Ford S-MAX equipado con línea Titanium. Me parece una buena inversión para cualquiera que valore un buen tacto de dirección y de hecho estamos deseando que esta tecnología se incorpore en el resto de la gama de Ford. Sabemos que en el nuevo Ford Edge, el gran todocamino que llegará a España en unos meses, también estará presente.

Como ya te contamos, este Ford S-MAX ha abogado por mejorar uno de los rasgos que ya diferenciaba a su predecesor, el de buscar una conducción dinámica, y a nuestro juicio ha conseguido holgadamente su objetivo. Un dato: el Ford S-MAX vendió en su primera generación más de 400.000 unidades.

El Ford S-MAX presume de motores potentes, ¿pero son deportivos?

El Ford S-MAX 2015 estrenará un nuevo motor diésel biturbo, el 2.0 TDCI de 210 CV y equipará el 2.0 EcoBoost de 240 CV del Focus ST.

Sin entrar en mucho detalle acerca de sus motores, de los cuales os quiero hablar en profundidad más adelante, recordemos que el Ford S-MAX estrena un EcoBoost 1.5 de 160 CV, que de momento lo hemos probado con 150 CV y en C-MAX, pero nos ha encantado; también un EcoBoost 2.0 de 240 CV – el utilizado por el Ford Focus ST y el más deportivo, a priori. En diésel, tenemos un 2.0 TDCI con turbo de geometría variable disponible en 120 CV, 150 CV o 180 CV; pero también un 2.0 TDCI biturbo de 210 CV.

El Ford S-MAX estará disponible con cambio manual de 6 velocidades, y opcionalmente con un cambio automático PowerShift de 6 relaciones (de doble embrague) y un cambio automático (de convertidor de par) para el EcoBoost 2.0 de 240 CV. También estará disponible con tracción a las cuatro ruedas, de momento en combinación con el 2.0 TDCI de 150 CV y 180 CV.

Probamos el 2.0 TDCI de 180 CV y, sinceramente, nos ha convencido. También hicimos lo propio con el EcoBoost 2.0 de 240 CV, el motor que a priori se presumía como el más deportivo y picante para este monovolumen. Pero sinceramente no nos dejó tan buen sabor de boca, quizás por su asociación con un cambio automático que aunque no vaya del todo mal, es mejorable. Pero si algo pudimos constatar es que le falta la rabia y la contundencia que sí derrocha en un Ford Focus ST, que solo desarrolla 10 CV más de potencia.

Pero para hablar de motores os remito a los artículos que publicaremos en los próximos días, en los que también os quiero hablar de tecnología, confort, espacio y esa calidad premium que Ford promete en este nuevo S-MAX 2015. Mientras tanto, podéis ir echando un ojo a esta galería de imágenes que os hemos preparado.

En Diariomotor: Intelligent Speed Limiter: así es como el Ford S-MAX evitará que te sorprendan los radares

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Lee a continuación: Ford S-MAX 2015: estrenará el motor 2.0 TDCi 210 CV, diésel biturbo, y mucho más

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  • Para mi el Ford S-MAX desde su aparición hace varios años ya rompio con el estilo que uno tiene en la mente de lo que es un MPV clasico. Lineas elegantes con mucha personalidad ya eran sus principales señas del nuevo lenguaje que se estrenada como es el Kinetic Desing, siempre buscaba esa energía en movimiento e incluso se veía desde parado que las líneas hacian su recorrido y hace agradable a la vista, Ford solo se reivento el diseño de este MPV actualmente dotandole de mas dinamismo que siguen presentes pero a su vez se nota como es señorial como un Mondeo. Me impresiono como tiene tantas tecnologías que jamas pense que iba a tener como ese sistema de conducción y lo bien que puede hacer, realmente no me parece que sea solo Marketing al querer llamarlo Deportivo es que tiene argumentos para serlo mas con un motor que responde bien a las exigencias del conductor.

  • Andrés

    Me enamoré del S-Max la primera vez que lo vi en 2006, y juré que alguna vez tendría uno. En 2014 lo cumplí comprando un 2.0 TDCi 140 Trend de 2011. Lo que debería ser un sueño cumplido se tornó una ligera decepción, pues pese a ser un gran coche me sorprendió la gran cantidad de pequeños detallitos (quizá ridículos para la mayoría de los conductores) que no estaban bien resueltos. La ergonomía, el tacto de conducción y otras cosas comprendo que pueden ser muy subjetivas (para mí son muy mejorables), pero en un monovolumen tirando a grande es imperdonable que no haya sitio para guardar el cubreequipajes cuando se despliegan los asientos de la tercera fila (literalmente, no cabe en ningún sitio del coche y hay que dejarlo en casa).

    A lo que voy es a que no sé realmente a qué porcentaje de conductores de monovolúmenes le interesa si el S-Max es deportivo o no, o si al pisar a fondo en primera subvira a lo bestia o puedes dedicarte a hacer drifting con él. Lo realmente importante, a mi juicio, es cuán cómoda o incómoda es la vida a bordo, si los niños que suelen viajar atrás en este tipo de coches van seguros y protegidos en caso de accidente, si los cinturones de seguridad son o no son lo suficientemente largos como para usar ciertos SRI, o si es más o menos fácil para los padres controlarlos desde delante. Porque aunque a todos nos encanten los coches, hay que reconocer que en ciertos segmentos lo que importa es muy diferente a lo que importa en otros. Y las marcas son las primeras en no fijarse en ello, y dirigir al público y a los medios a través del márketing a otros aspectos, como la deportividad en el caso de este monovolúmen que está más cerca de las dos toneladas que de la tonelada y media.

  • paulweller

    Cuando presentaron el modelo concept hace año y medio Ford aseguró que el modelo de producción sería exactamente igual,algo que por supuesto no han cumplido. El interior de este se mostraba con unos trazos más limpios y modernos,y el de ahora,pues nada que ver.De verdad era tan difícil hacerlo igual?