Existen 7 personalidades al volante, ¿cuál es la tuya?

 |  @davidvillarreal  | 

¿Eres un sabelotodo? Cuidado, que también puedes ser un conductor profesor, el competitivo que a veces piensa que está en un circuito de carreras, un justiciero, un filósofo, evasivo, o el fugitivo que se evade de todo lo que rodea y evita frustraciones creando una pantalla de protección a su alrededor. Goodyear se ha asociado con la London School of Economics and Political Science (LSE) para trabajar en un proyecto que pretende realizar diferentes investigaciones para mejorar la seguridad vial. En este caso, se trataba de elaborar un estudio que definiera las personalidades de los conductores, en su relación con otros conductores. De manera que los resultados se habrían traducido en 7 personalidades muy concretas que de una u otra forma te definirán como conductor.

De hecho, y si me lo permitís, creo que estas siete personalidades son un reflejo muy acertado de los tipos de conductores que podemos encontrarnos en una carretera. Con la salvedad de que un conductor bien puede verse reflejada en una o varias personalidades, y que la influencia de esa personalidad goce de diferentes grados de afectación en su actitud al volante. Es decir, de la misma manera que una persona puede ser tímida o muy tímida, y a la vez un poco engreída, un conductor puede ser un poco sabelotodo y a la vez muy filósofo.

En cualquier caso, respondamos a las siguientes preguntas para encasillarnos como conductores.

* 1. El profesor. ¿Necesitas asegurarte de que el resto de conductores sepan lo que están haciendo mal? ¿Esperas algún tipo de reconocimiento al compartir tu sabiduría? Tal vez seas un conductor con personalidad de profesor.
* 2. El sabelotodo. El extremo del caso anterior llega si crees que todos los que te rodean son unos incompetentes, si crees que el resto de conductores conducen fatal. ¿Te sientes seguro dentro de tu coche para reprender continuamente al resto de conductores por sus errores al volante? Tal vez seas un sabelotodo.
* 3. El competitivo. ¿Necesitas estar siempre por delante del resto de coches? ¿Eres incapaz de mantenerte detrás de otro vehículo? ¿Alguna vez has acelerado – tal vez inconscientemente – para evitar que un coche te adelantase? Si es así, amigo, es muy probable que seas un conductor competitivo. Si además has respondido afirmativamente a la última pregunta te diré una cosa, eres un auténtico peligro.
* 4. El justiciero. Más de una ocasión os hemos hablado de “conductores violentos“. Gente que en el día a día pueden ser bellísimas personas, pero cuando ponen un volante entre sus manos se transforman. Y van más allá de reprender a otros conductores su actitud, insultan, y en ocasiones pueden llegar a bajarse de su propio vehículo para aproximarse al conductor con el que han sufrido un percance. ¿Alguna vez te has enzarzado en una batalla de insultos con otro conductor? Tal vez seas un justiciero…
* 5. El filósofo. ¿Intentas buscar una explicación racional a los errores de otros conductores? ¿Es difícil que te alteres, o enfades, por lo que sucede en la carretera y aceptas que el resto de conductores puedan cometer un error? ¿La última vez que accionaste el claxon de tu coche la Selección Española de Fútbol acababa de ganar una Eurocopa? Mi enhorabuena, es muy probable que seas un conductor filósofo. A mi juicio, es una de las personalidades más valiosas. Primero, porque este conductor no se irritará con facilidad, ni se enzarzará en discusiones con otros conductores. Segundo, porque en vez de malgastar su tiempo con discusiones, aprende de la experiencia de esos errores que se cometen a diario en la carretera para estar más prevenido la próxima vez que suceda.
* 6. El evasivo. Podría definirse como el conductor que simplemente va “a su bola”. ¿Crees que el resto de conductores es por naturaleza un peligro? Aún con tus cabreos, ¿evitas relacionarte de cualquier forma con otros conductores?
* 7. El fugitivo. Y por último, pero no por ello menos importante, el conductor que se ve inmerso en su propio mundo. Aquel que intenta aislarse de todo lo que sucede a su alrededor escuchando música, hablando por teléfono, etcétera. Si no te relacionas con otros conductores, no te frustrarás.

¿Qué otras personalidades al volante identificaríais?

Personalmente me gustaría añadir a otro tipo de conductor, que me parece igualmente interesante. El conductor solidario, que por extraño que parezca es aquel que siempre está atento cuando se produce un atasco para facilitar la incorporación de un coche a su carril, y que de alguna forma se comporta como una persona comprensiva y solidaria al volante. Lo cual en cierta medida podría encajar con el conductor filósofo. También estoy muy a favor de los conductores agradecidos, aquellos que dan las gracias, levantando tímidamente la mano, cuando otro conductor espera para dejarle salir de un aparcamiento, le cede la prioridad de paso en una vía muy congestionada por el tráfico, etcétera, etcétera.

¿Y tú, qué personalidad tienes como conductor?

Fuente: Goodyear | London School of Economics and Political Science
En Diariomotor:

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  • Yo soy un poco profesor y con los años cada vez más filósofo. Pero para mi gusto faltan dos perfiles.

    El llanero solitario. Ese que cree que está sólo, no se preocupa de poner intermitentes ni de dar a conocer sus movimientos; no quita las largas si no le sale de los huevos; sale delante de ti en un cruce apurando al máximo cuando detrás de ti no venía nadie más; se para a hablar con alguien entorpeciendo el tráfico, tiene un radar para encontrar aparcamiento dónde más molesta; lleva bola de remolque pese a no haber tenido remolque en su vida; cambia de repente de idea y te planta en tus narices un triple cambio de carril de la manera más brusca posible; etc… En resumen: que conduce sin pensar en los demás y se ha olvidado completamente de las reglas del juego que no le benefician directamente.

    Y por el lado opuesto estaría el conductor social. Que a parte de ser agradecido no sólo conduce atento y adelantándose a los movimientos y variables que se pueda encontrar en el camino si no que además prevé y facilita la conducción a los otros que se va encontrando intentando no perjudicarles en absoluto o, si no se puede dar el caso, lo mínimo posible.

    Quiero pensar que tengo bastante de este último porque me crispan tanto los llaneros solitarios que hago todo lo que esté en mi mano para parecerme lo menos posible a ellos.