Prueba del SEAT Ibiza Cupra 2015: el nada extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde

 |  @davidvillarreal  | 

Teníamos muchas ganas de ponernos a los mandos del renovado SEAT Ibiza Cupra para ofreceros esta prueba. Primero, porque el pequeño deportivo español ha sufrido cambios de importancia más allá de un mero “lavado de cara” estético. Recordemos que el Ibiza Cupra ha recibido un trasplante, el motor 1.4 TSI que utilizaba hasta ahora ha sido sustituido por un 1.8 TSI de 192 CV (ver los secretos del nuevo 1.8 TSI del Ibiza Cupra). Segundo, porque la categoría de los pequeños GTI nos encanta. Hablamos de productos que pueden ofrecer sensaciones, disfrute, y prestaciones, con un presupuesto ajustado, y que además son versátiles y prácticos para el día a día. ¿Hasta qué punto es versátil este nuevo SEAT Ibiza Cupra? ¿Nos decidiríamos a comprarlo antes que a algunos de sus rivales, como por ejemplo un Ford Fiesta ST, o un Renault Clio RS?

Para comprobar sus cualidades, su deportividad, tuvimos una oportunidad poco frecuente en este tipo de presentaciones, la de probarlo en un tramo de carretera, muy revirado y divertido, cerrado al tráfico. El SEAT Ibiza Cupra, como otros utilitarios transformados en deportivos, es un coche que ha de sentirse como pez en el agua en este territorio. Una subida con muchas curvas es el mejor entorno para probar un pequeño GTI, y el entorno en el que un conductor ha de esperar que dé el do de pecho.

Y sinceramente creemos que esa subida, a tramo cerrado, y el resto de carreteras y autopistas por las que pudimos probar el SEAT Ibiza Cupra en Cataluña estos días, fueron el entorno perfecto para constatar lo más destacado de este modelo. Sin lugar a dudas estamos ante uno de los coches con una mayor dualidad entre deportividad, y confort, y practicidad para el día a día. SEAT ha tratado de combinar estos dos factores consiguiendo que estemos ante todo un caso de Dr Jekyll y Mr Hyde.

Nos encontramos con un SEAT Ibiza vestido de gala, diseñado y puesto a punto por el centro técnico de SEAT en Martorell, con una gran parrilla frontal, unos faros bi-xenon con iluminación diurna en forma de bumerán y una pose imponente, aunque no demasiado macarra, al menos en su vista frontal. En la zaga (ver imagen inferior), nos encontramos con un gran difusor y una falsa salida de escape trapezoidal. Y digo falsa, porque el trapecio cromado sirve únicamente para alojar en su interior dos salidas de escape redondas más estrechas. SEAT optó por este trapecio única y exclusivamente por su función estética. Pasa hasta en las mejores familias. Este detalle también lo hemos visto en deportivos de altos vuelos, como algunos RS de Audi. A menudo, la funcionalidad que se espera de un elemento no coincide con las intenciones estéticas de los diseñadores.

Su motor es silencioso, salvo que lo llevemos a un régimen alto, cosa que en el día a día tampoco es necesaria a tenor de su empuje en bajas y medias.

Antes de encarar los tramos de carretera más revirados y divertidos en los que lo vamos a probar, recogemos el coche en el aeropuerto del Prat, y nos dirigimos hacia la zona de Igualada, por tramos de autopista, y muchos radares, en los que la prudencia nos invita a no ser complacientes con lo que nos pide el corazón. En ese tramo, nos cuesta creernos que estemos conduciendo un Ibiza Cupra. La suavidad del motor es absoluta, los decibelios del motor solo se disparan cuando la aguja del cuentarrevoluciones pasa el primer cuarto, a partir de las 3.000 rpm, y la pisada es confortable y segura. Su chasis no es duro, ni incómodo, ni tan siquiera cuando seleccionamos el modo Sport que hace que se endurezcan las suspensiones, gracias al nuevo sistema de suspensión adaptativas heredado de sus hermanos mayores (y de otros modelos del Grupo Volkswagen).

En el momento en que pisamos a fondo el acelerador la cosa cambia, y mucho. El nuevo motor 1.8 TSI, que durante nuestro trayecto por autopista nos ha permitido hacer una conducción ahorradora, sin revolucionar demasiado el motor y aprovechándonos del alto par que entrega en torno a 3.000 rpm, se estira sin problemas bien por encima de las 6.000 rpm, y no se agota. Lo que nos deja un margen de revoluciones aprovechable muy holgado.

La suavidad, y el silencio, que nos había acompañado hasta ahora, se transforma en un rugido que nos motiva aún más. SEAT ha conseguido imprimir a este Ibiza Cupra un sonido muy personal, me atrevería a decir incluso que propio de otras épocas. Nos encontramos con un rugido natural, procedente de admisión, y en el que no se ha tratado de añadir maquillaje con técnicas tan comunes, como la de emplear un sistema de escape grueso y sonoro.

Al encarar las primeras curvas ya vamos viendo los puntos fuertes de este Ibiza Cupra, también de qué pie puede cojear. El chasis es una auténtica tabla, entramos con precisión en cada curva, no balancea casi nada, pero aún así goza de un tren trasero más suave y manejable con el que practicar algo que nos encanta, descolocar levemente la zaga para redondear las curvas. En ese sentido, el SEAT Ibiza Cupra no es tan dócil a la hora de jugar con la zaga como un Ford Fiesta ST, ni tampoco tan firme en el paso por curva como un Mini John Cooper Works, pero el equilibrio alcanzado nos ha parecido más que suficiente para pasarlo en grande en cualquier tramo de curvas.

Su dirección es bastante suave, más de lo que esperaríamos en el SEAT Ibiza más potente de la historia. En cualquier caso es todo lo precisa que nos gustaría, lo que nos lleva a recordar una vez más ese compromiso que ha buscado SEAT entre deportividad y confort y practicidad para el día a día. Maniobrando en la ciudad, o buscando aparcamiento en el supermercado, no te arrepentirás de haber escogido un Cupra.

Hablando de su dirección, también hemos de mencionar que el SEAT Ibiza Cupra adolece de un ostensible torque steer, es decir, del retorno que ofrece la dirección al pisar a fondo el acelerador. Es algo que apreciamos a la salida de las curvas, pero también en aceleraciones intensas con el volante recto. Hemos probado coches en los que la sensación de ese retorno era mayor, y hasta nos resultó incómodo, y peligroso, lo cual no es el caso del Ibiza Cupra. Pero también es cierto que el retorno que ofrece este SEAT nos ha parecido superior al de otros modelos de su categoría, como el Clio RS, o el Fiesta ST.

Tenemos muy claro que estos coches, estos pequeños GTI, son para disfrutarlos con un buen cambio manual. El SEAT Ibiza Cupra ya no estará disponible con cambio DSG, y la única alternativa que tenemos es un cambio manual de 6 relaciones. Como ya os decíamos anteriormente, su empuje en bajas y medias hace que jugar con el cambio no sea tan importante, ni necesario. De hecho, incluso en un tramo tan revirado como el que afrontamos en nuestra prueba, bien podríamos haber realizado todo el recorrido en tercera sin haber perdido tiempo en ninguna curva, salvo quizás alguna horquilla. Pero eso no va a impedirnos disfrutar bajando y subiendo marchas.

Los recorridos de la palanca de cambios nos han parecido demasiado largos, para un coche que busca un enfoque tan deportivo, aunque de nuevo recordamos esa dualidad que ha buscado SEAT. Nos hubiera gustado gozar de un cambio con recorridos más cortos, incluso de menos recorrido en el pedal del embrague, pero en cualquier caso la precisión del cambio es intachable. Incluso con algunos nervios, pisando el pedal del acelerador a fondo, y afrontando un tramo de carretera con muchas curvas que no conocíamos, no hemos errado ninguna marcha.

En definitiva, y como ya os contábamos desde el principio, estamos ante el auténtico paradigma del Dr Jekyll y Mr Hyde. Cada vez se valora más esa dualidad de un coche deportivo, que aporte sensaciones y prestaciones, pero también sea cómodo y práctico en el día a día. El hecho de contar con suspensiones adaptativas, con dos modos de uso, ya nos llevaba a pensar en ese fin. Y en ese sentido, el SEAT Ibiza Cupra cumple con creces. Es cierto que para ello ha tenido que renunciar a un toque más radical, especialmente en su parte ciclo, en tacto de dirección y palanca de cambios. Pero también es cierto que las sensaciones que aporta no tienen nada que envidiar a las que hemos podido experimentar en sus rivales, desde el Fiesta ST, hasta el Peugeot 208 GTI by PeugeotSport.

El SEAT Ibiza Cupra 2015 arranca con un precio de tarifa acorde con el de sus rivales, 21.400€. Al haber prescindido de cambio automático (solo está disponible con cambio manual) su precio se ha reducido en torno a 1.400€ con respecto a su predecesor. Con oferta promocional, y financiación (con la financiera asociada a SEAT) en estos momentos puedes llevártelo por 17.680€ (ver precios del SEAT Ibiza Cupra 2015).

Solo se comercializará con carrocería de tres puertas y de serie ya incluye llantas de aleación de 17″, faros Bi-Xenon, cristales traseros oscurecidos, climatizador, asientos deportivos, equipo de entretenimiento Media System con pantalla táctil de 5″, Bluetooth, y sensor de luces y lluvia.

Tal vez quieras equiparlo con algunos extras opcionales, como una pantalla táctil de 6,5″ (207,85€), Full Link (176,67€), navegador (415,70€), sensor de aparcamiento delantero y trasero (363,74€), tapicería en Alcántara (415,70€), llantas de 17″ en acabado negro (103,93€), techo solar panorámico (675,52€), pintura metalizada (426,10€), o incluso un acabado de pintura con un atractivo blanco con reflejos grises (259,81€), como el utilizado por la unidad que probamos y que se aprecia en estas fotografías.

En Diariomotor:

Lee a continuación: SEAT Ibiza Cupra: los secretos del nuevo 1.8 TSI de 192 CV (y el “downsizing inverso” del nuevo Cupra)

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