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La historia de la semana: Autopolis y el despropósito de Tomonori Tsurumaki

Àlex Garcia | 12 Sept 2015
Autopolis desde el aire
Autopolis desde el aire

Autopolis es uno de los trazados japoneses usados en los campeonatos locales como la Super Fórmula, el Super GT, la Fórmula 3 nacional o la Super Taikyu, una especie de campeonato de resistencia con multitud de subcategorías. También las competiciones nacionales de motociclismo pisan un circuito que tuvo unos primeros años convulsos, mientras el propietario, Tomonori Tsurumaki, intentaba que el circuito se convirtiera en la sede del Gran Premio de Asia de Fórmula 1.

Tsurumaki, hombre de negocios japonés y propietario de Nippon Tri-Trust, quiso crear un circuito en un lugar paradisíaco, con los máximos lujos a nivel estético. El trazado, diseñado por Yoshitoshi Sakurai, jefe de proyecto de Honda en la Fórmula 1 en los años 60, se construyó en el interior de un parque nacional en la isla de Kyushu. Esto le debaja lejos de la civilización, con todo lo que ello conlleva; dificultad para acceder a él pero sobre todo para transportar todo el material necesario para que los equipos pudieran competir allí.

Tsurumaki fue famoso por sus excentricidades, como comprar en 1989 en una subasta de París desde Tokio el cuadro de Picaso "Las bodas de Pierrette" por más de 50 millones de dólares o construir una galería de arte dentro del "resort" automovilístico en el que está emplazado el circuito de Autopolis. En dicha galería de arte se encontraban cuadros de famosos artistas como el propio Picasso, Chagall, Magritte, Monet, Renoir o Van Gogh. Además, el lugar contaba con piscinas y hasta con una pista de esquí con nieve artificial.

Cuando el circuito estuvo listo para ser utilizado y acondicionado con todos los lujos que el señor Tsurumaki consideró necesarios, se encargó de preparar un estreno espectacular. Compró treinta unidades del monoplaza Sabre FC45 con motor Buick en Estados Unidos y los hizo llevar a su circuito. Los monoplazas tenían que ser utilizados para un campeonato monomarca auspiciado por la USAC pero jamás llegó a celebrarse. El debut de estos coches se produjo, por lo tanto en la llamada Fórmula Crane 45.

Para los treinta volantes, Tsurumaki invitó a varios famosos pilotos de Estados Unidos para que compitieran junto con varios locales. Entre los invitados enontramos a Stan Fox, Johnny Rutherford, Dick Simon y los hermanos Gary y Tony Bettenhausen. Se preveía un campeonato -disputado tan solo en Autopolis, claro- que tuvo una duración de dos temporadas con cuatro carreras por año aunque cada vez con menos nombres famosos sentados en los coches con los logos de Autopolis.

Otro coche que llegó el logo de Autopolis en la carrocería fue el Benetton en 1991 -Tanto el B190 de comienzos de año como el B191-. Fue parte del programa de promoción del trazado que planeó Tsurumaki, cuya intención era que el circuito de Autopolis fuera la sede de una segunda carrera en Japón; el Gran Premio de Asia. El proyecto de una segunda carrera en Japón acabó sucediendo aunque no llegó hasta 1994 y 1995 en Aida con el Gran Premio del Pacífico, con Autopolis fuera de contención tras quedarse sin fondos su propietario.

El circuito de Autopolis se había quedado sin opciones por estar en un lugar remoto, de difícil -y lento- acceso, además de tener unas instalaciones que a pesar de ser correctas, no estaban entre las más modernas del mundo. Admás, varios hoteles estaban a varias horas de distancia del circuito, lo que dificultaba la llegada tanto de los aficionados como de los miembros de los equipos. En 1992, Tsurumaki viajó a Estoril para intentar negociar la entrada de la carrera en 1993 -y le robaron joyas y dinero por valor de 250.000 dólares-.

A mediados de 1993, Nippon Tri-Trust entró en bancarrota y los bienes de Tsurumaki fueron embargados. El circuito fue a parar a manos de Hazama Ando, la constructora encargada de todo el complejo, que se encargó de la gestión y de la venta de varios elementos del ya ex-propietario. Con el tiempo, el circuito fue comprado por Kawasaki en 2005, lo que supuso su retorno real a la acción, con carreras en el Super GT y la Fórmula Nippon entre otras categorías japonesas.

De su primera época, quedaron pocos eventos de importancia, entre los que se contaron una cita de la Fórmula 3000 japonesa que atrajo a más de 70.000 espectadores. A nivel internacional, el único evento de la historia de Autopolis fue la última carrera del campeonato del mundo de resistencia de 1991, con victoria de Mercedes con Michael Schumacher y Karl Wendlinger al volante en la que fue la última carrera de ambos en dicho certamen. En cuanto a la idea de Tsurumaki... siguió en cierta manera aunque sin él.