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WRC

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Carlos Reutemann, del asfalto a la tierra

Àlex Garcia | 10 Jun 2016
Carlos Reutemann y Jean Todt, 1985
Carlos Reutemann y Jean Todt, 1985

A lo largo de la historia del Campeonato del Mundo de Rallyes, tan solo cuatro pilotos provenientes del mundial de Fórmula 1 han conseguido sumar puntos. El más reciente es Robert Kubica -a pesar de sus múltiples accidentes- y poco antes que él, Kimi Räikkönen tuvo actuaciones correctas mezcladas con otras algo más decepcionantes. Stéphane Sarrazin tuvo un momento en el que fue bastante bien considerado pero solo puntuó en un puñado de ocasiones... esto nos deja con el cuarto... que en realidad fue el primero. Carlos Reutemann, el único piloto de Fórmula 1 en subirse al podio del WRC.

Hay que ser justos y recordar que el WRC es una competición mucho más moderna que la Fórmula 1 y por lo tanto esto limita ciertos récords en una época donde la transferencia de pilotos era suficiente como para por lo menos encontrar tres o cuatro casos más en caso de haber habido un mundial de rallyes quince o veinte años antes. Por poner un ejemplo, Vic Elford ganó un Rally Montecarlo y puntuó en Fórmula 1, así que eso es algo que debería tenerse en cuenta. Pero los datos son los que son y Reutemann hizo algo histórico y que por ahora no ha sido repetido.

En 1980, durante  uno de los mejores momentos de su carrera deportiva como piloto de Williams y con una victoria esa misma temporada en el Gran Premio de Mónaco, FIAT hizo una aproximación a Carlos Reutemann. La marca italiana tenía -y tiene aún hoy en día- una gran presencia en Argentina y le propusieron tomar parte en el Rally Codasur, esencialmente el Rally de Argentina. La prueba era parte del mundial y aunque la máquina que se le proporcionaría era un 131 oficial, la idea era poco más que un movimiento publicitario.

Se esperaba que Reutemann tuviera uno o dos momentos más o menos interesantes en etapas algo más sencillas y que acaparara la atención de los medios y los aficionados. Una buena forma de promover el mundial, la marca e incluso el propio piloto. De esta forma, la semana después del Gran Premio de Gran Bretaña donde Reutemann fue tercero, el piloto viajó hacia su Argentina natal para tomar parte en su primer evento del campeonato del mundo de rallyes. Y para sorpresa general, se adaptó de maravilla de forma inmediata a los tramos argentinos.

Los pilotos de más nivel no contaban con la ventaja de tener datos de otros años y el FIAT 131 se comportó muy bien en los complicados tramos del evento. Esto ayudó a que Reutemann fuera de menos a más y consiguiera terminar la prueba en una excelente tercera posición, solo por detrás de Walter Röhrl, ganador con otro de los FIAT y Hannu Mikola con el Mercedes 500 SLC. Habría sido difícil imaginar un resultado mejor para un piloto de Fórmula 1 que demostraba que lo de competir en rallyes también era posible si se hacía en las condiciones adecuadas.

Tras esta incursión, Reutemann volvió a la Fórmula 1, donde compitió hasta principios de 1982 antes de retirarse. Más tarde, en 1985 volvió a recibir una invitación de una marca europea con una importante presencia en Argentina. En este caso fue Peugeot, que no solo le ofreció uno de sus coches oficiales -el fantástico 205 T16- sino que incluso le permitiría competir encuadrado dentro del equipo oficial. Para Reutemann, que había tercero en 1980, era una oferta imposible de rechazar. Además, para esta prueba contaría con Jean-François Fauchille como copiloto; el compañero habitual de Bruno Saby.

El Rally de Argentina de 1985 fue un verdadero espectáculo. Carlos Reutemann no fue nunca el más rápido, como era de esperar de un piloto que ya no se encontraba en activo desde hacía 3 años y cuya disciplina no era el mundo de los rallyes. Pero gracias a una conducción segura y cuidada, el argentino estuvo siempre en el alero. De hecho, llegó a imponerse en uno de los tramos del último día en Calamuchita en lo que era un intento de intentar forzar el error de los rivales. Unos rivales de muchísimo nivel, tanto los que consiguió batir como aquellos que se le escaparon.

Fue un rally complicado con menos presencia de equipos competitivos que en otras pruebas del mundial -por aquello de ser una prueba fuera de Europa- pero eso no le resta mérito a un "Lole" que finalizó solo por detrás de Timo Salonen con otro de los espectaculares 205 T16 y Wilfried Wiedner, uno de los hombres de Audi que a bordo del Quattro A2 hizo un rally excelente. Reutemann se quedó a 31 minutos del primer clasificado y a tan solo 18 del segundo, mucho más cerca que en su primera incursión en 1980.

Como curiosidad, en ambos casos el argentino finalizó justo por delante del keniano Shekhtar Mehta. En cuanto a Reutemann, cerraba así una carrera deportiva fantástica a pesar de faltarle ese ansiado título de campeón del mundo de Fórmula 1. Un piloto que demostró que a pesar de su aparente falta de fortaleza mental, tenía un enorme talento. Puede que fuera uno de los hombres ideales para realizar saltos de categorías, donde la presión era mínima. En cualquier caso, historia pura.