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Fórmula 1

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Alex Wurz recuerda su odisea con el MP 4/18

Humberto Gutiérrez | 13 Ago 2016
alex_wurz_MP4_28_15_16
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El piloto austriaco fue entrevistado recientemente y trajo a su memoria las sesiones de prueba detrás del volante del McLaren MP4/18, monoplaza que ha debido participar en la temporada 2003, pero cuyo diseño y construcción resultó tan deficiente que fue desechado, de allí que esa creación de Adrian Newey sea recordada como "El Coche Fantasma". Wurz manifestó que parecía muy adelantado para su época, pero la ubicación del motor, más bajo de lo habitual, comprometió la fiabilidad, el frenado y el equilibrio.

Recordó que Kimi Räikkönen fue capaz de llegar hasta la última carrera de la temporada con opción de ganar el título, con el MP4/17 de 2002, el cual tuvo que ser modificado en cuatro ocasiones. De allí que lo que sería una aparente transición terminó por convertirse en algo permanente, con un MP4/17D desarrollado más allá de lo estipulado y con un MP 4/18, que ha debido debutar a mediados de temporada, incapaz de aprobar una sesión de pruebas.

Wurz explicó que en el Paul Ricard perdió los frenos tres veces y las elevadas temperaturas, generadas desde el motor, permanecían en la cabina lo que hacía del habitáculo un horno. Posteriormente, en el circuito de Jerez, apenas pudo completar cuatro vueltas antes que cediera el suelo del coche, debajo del motor. En Silverstone se comprobó que las cargas aerodinámicas eran tan altas y desproporcionadas que las ruedas delanteras no se coordinaban de forma correcta con la dirección, situación que se agravaba con los problemas en los frenos, de allí que manifestara a los mecánicos y técnicos su negativa a seguir luchando con el coche para mantenerlo dentro de la pista.

Incluso tras esa sesión llamó a la plana mayor de la escudería para decirles que no quería seguir, pero fue convencido para realizar otro intento ya que el personal técnico realizaría varios cambios en el monoplaza para la tanda vespertina. Pero en ese último ensayo se rompió la suspensión trasera, así que chocó contra las barreras, un impacto tan fuerte que el coche se partió en dos.

Por razones aerodinámicas, el MP4/18 fue diseñado con la zona del motor más baja y eso resultó un error. Era rápido, pero muy difícil de maniobrar y con una pésima fiabilidad. Tres veces me quedé sin frenos en el Paul Ricard, pero al no tener ningún accidente seguí adelante y en minutos se rompieron, así que el pedal dejó de funcionar. El calor del motor me quemaba. En Jerez se rompió el suelo y nadie se explicó cómo sucedió. Nadie quería conducir ese coche. En Silverstone me salí varias veces de la pista, iba por la grava y por el cesped. Luego cedió la suspensión, choqué y el coche se partió en dos. Los problemas eran demasiado grandes.

Vía | Motorsport Total