De poder a poder

 |  @X3Humberto  | 

Las últimas diez temporadas de Fórmula 1 han estado signadas por el predominio de dos escuderías, Red Bull Racing y Mercedes AMG, las cuales comparten muchas semejanzas, además de sus éxitos. La aparición de tales estructuras, edificadas sobre las ruinas de Jaguar y Honda respectivamente, ha hecho que equipos tradicionales como Ferrari, McLaren y Williams permanezcan relegados, perdidos en perpetuas reinvenciones para intentar traer de regreso unos títulos que cada vez lucen más lejanos. Ciertamente, la Fórmula 1 buscará a partir de 2021, con la introducción de nuevas reglas, que se presente una diversidad de alternativas en los grandes premios, pero si Mercedes y Red Bull siguen trabajando con igual mística, sus adversarios muy poco podrán hacer para enfrentarlos.

Gerencia y organización para administrar correctamente recursos humanos y materiales han sido bases que han consolidado los programas de ambos equipos y al ser relativamente jóvenes, es de suponer que permanecerán varios ciclos en la Fórmula 1. El contar con las personas adecuadas desempeñándose en sus áreas ideales ha sido una fortaleza, solamente el hecho de tener a James Allison y a Adrian Newey en la parte del diseño garantiza que van a mantener la vanguardia a la hora de interpretar las nuevas reglas, algo que ningún otro equipo podrá garantizar porque sus directores y departamentos técnicos carecen de experiencia ganadora.

Por lo regular se tiende a subestimar la labor de un jefe de equipo, en realidad a los pilotos se les suele conceder casi toda la gloria por ganar el título de constructores. Sin embargo, esos triunfos se gestan primeramente desde la directiva, en la toma de decisiones para concentrar el esfuerzo colectivo. Si ese primer paso no es el correcto, el resto del programa se desvanecerá porque los objetivos trazados serán orientados por un rumbo equivocado. ¿Serán igual de eficientes los equipos Mercedes y Red Bull dirigidos por Cyril Abiteboul y Claire Williams respectivamente?

Con respecto a las opciones de Ferrari, y sus sempiternas aspiraciones de ganar algún título, el mes de mayo del pasado año argumenté mis razones para considerar que no tendrían oportunidad mientras permanezca al frente una directiva que se muestra perdida en lo que respecta a establecer prioridades y peor aún es que tampoco muestra interés en contratar a personal capacitado para asumir grandes tareas. Lamentablemente, la desaparición física de Sergio Marchionne dejó inconcluso su plan y lo que ha venido después es una serie de desatinos e improvisaciones que han representado un retroceso. No solamente el retorno a la burocracia y a la italianización en los altos cargos ha hecho daño sino también estériles pugnas internas que pasaron a ser del conocimiento público. Mantenerse en las primeras planas a través de criticas y chismes, mientras en otros predios las noticias eran celebraciones por victorias y títulos, resultó muy decepcionante.

Justamente, la fortaleza de Mercedes y de Red Bull es la debilidad de Ferrari, la dirección. Es sencillo determinar cuando a una escudería le va a costar ganar, criterio no solamente válido para la Fórmula 1 sino también para el deporte en general, al advertir que el dueño o el gerente general de un equipo contrata personal sin ningún horizonte más allá de su costo. Una vez cerrado el ciclo de fichajes es cuando se decide seleccionar al entrenador, quien en la mayoría de los casos se encuentra con un grupo de jugadores que no le agrada porque no encajan en su dinámica y filosofía de trabajo, el resultado es predecible: fracasos y conflictos. En el caso de Ferrari, toda la plana mayor concede una gran ventaja al no mantener a nadie de aquella época gloriosa, de cuando alcanzaron siete títulos en diez años, en alguna función de asesoría. Sin experiencia ganadora en el mando será complicado, es la parábola del ciego que guía a otro ciego. ¿Cómo unos jefes que no han sido ganadores en las carreras pretenden transmitir alguna enseñanza o motivar a sus empleados?

Este argumento se comprueba fácilmente al observar que en la pasada temporada, Zak Brown delegó en Andrea Seidl la responsabilidad de dirigir al equipo McLaren y encargó a Pat Fry, y posteriormente a James Key, el área técnica. Brown prácticamente se apartó, dejó de ser un estorbo para encomendar a personal capacitado la dirección de la escudería. Los resultados fueron inmediatos y positivos, pero se aplicaron muy tarde para revertir los errores que cometió en su gestión mientras estaba vigente la sociedad con Honda. En su caso prefirió menospreciar a los japoneses y entregar el motor a Red Bull Racing antes de admitir que no tenía idea de cómo dirigir un equipo.

El ganar se vuelve un hábito difícil de abandonar

En lo personal no comparto la opinión de que las nuevas reglas técnicas y la supuesta panacea del límite de presupuesto van a beneficiar a todos los equipos y propiciará un mayor espectáculo en pista. En un mundo ideal tal vez pueda ocurrir, pero la Fórmula 1 es un deporte y en tal ámbito eso no suele suceder. Los que saben de carreras seguirán arriba y los improvisados continuarán dando bandazos. La jerarquía se va a mantener, muy pocos lucharán por ganar, otros tratarán de alcanzar podios, en tanto algunos se enfocarán en sobrevivir.

Si bien se puede tomar como ejemplo el caso de Brawn GP en la lejana temporada 2009, inclusive Red Bull al iniciar ese año tampoco había ganado ninguna carrera, no se puede hablar de milagros porque detrás de ambos equipos había gente con sobradas credenciales en lo que respecta al automovilismo y que previamente habían disfrutado de éxito y de reconocimiento por sus méritos. Christian Horner, Adrian Newey y Helmut Marko, el núcleo de Red Bull Racing, ha perdurado en el tiempo, mientras que por Brawn GP, y posteriormente Mercedes AMG F1, iniciaron el camino Ross Brawn, Nick Fry, Norbert Haug y Paddy Lowe, hasta llegar al ciclo Toto Wolff, Niki Lauda, Aldo Costa y James Allison.

De allí que el predomino de Mercedes y de Red Bull en la década pasada no se pueda cuestionar por el hecho de no permitir que otras escuderías ganaran un campeonato. Tampoco se les puede acusar por realizar un mejor trabajo que sus rivales, no solamente en el diseño de los monoplazas sino en otros aspectos como la eficiencia en las paradas en los boxes y las mejores lecturas de las carreras. Si la Fórmula 1 no ha tenido alternativa a este binomio es porque escuderías que sobre el papel sabían lo que estaban haciendo se han estrellado o han desaparecido al darse cuenta de que todo iba mal, en realidad no tenían ni ideas ni planificación y para eso no basta solamente el dinero. Además de los mencionados casos de Honda y de Jaguar, también BMW y Toyota se rindieron tras 2009, justamente el año en que equipos tradicionalmente ganadores como Ferrari, McLaren, Williams y Renault; empezaron a acostumbrarse a perder.

Por eso considero que las nuevas reglas no van a transformar mágicamente equipos perdedores en ganadores. He de admitir que perdí la paciencia con Ferrari y con Renault porque el tiempo transcurre mientras siguen atravesando por un interminable proceso de transición y reestructuración, haciendo planes y trazando metas que no pueden alcanzar porque sus jefes no saben cómo, aunque a favor de los italianos está el hecho de que sus finanzas y su imagen corporativa no están en riesgo a pesar de la sequía de títulos. Renault no puede decir lo mismo, por eso sus perspectivas a futuro no son nada halagadoras.

Para quienes ganar se ha vuelto una costumbre es complicado digerir que se les permita a otros arrebatar sus privilegios, sobre todo cuando esos adversarios no se han esforzado lo suficiente para ser los mejores. Supuestamente la Fórmula 1 requiere de diversidad en las victorias en aras de atraer público y más dinero, razón por la cual se suele criticar la monotonía. Sin embargo, para Liberty Media resultaría contraproducente atentar directamente contra quienes más invierten y promueven su negocio. Además, desde que aparecieron, tanto Mercedes como Red Bull, no se han limitado a apuntalar un único piloto para ganar carreras, tal como sí ocurrió durante la dinastía Ferrari, situación que les ha permitido mantener vigencia en todo este tiempo. Acá se debe destacar lo eficiente que ha sido el programa Red Bull Junior Team, iniciativa que ha sido imitada, pero no igualada en cuanto a éxitos, por sus rivales.

Tanto en el presente como en el nuevo ciclo que se aproxima, Mercedes deberá lidiar con una versión más radical de Red Bull Racing porque ahora poseen un motor oficial, un trato directo con Honda, un socio que invierte y aspira a lo grande, que apuesta para que el ganar también se vuelva una costumbre para los suyos. Comparar lo que hizo Red Bull junto a Renault durante doce años con lo realizado en 2019 con Honda es de lo más absurdo. Y es que de esta alianza entre Red Bull y los japoneses se puede esperar todo, incluso que esos cuatro títulos de pilotos y constructores que ostentan los austriacos sean superados en menor tiempo, al menos llevan la proyección para hacerlo porque en el primer año junto a Renault no hubo victorias y lo más meritorio fue alcanzar un podio. En apenas una temporada se despejaron todas las incertidumbres en cuanto al potencial del conjunto y ahora es cuando esto inicia.

Otro factor a destacar tanto en Mercedes como en Red Bull Racing es que sus estructuras internas operan con un alto grado de independencia con respecto a los propietarios de las escuderías, es decir los responsables de dirigir los equipos están aislados de la burocracia empresarial y eso les ha permitido consolidar liderazgos internos, mismos que han puesto a prueba cada vez que ocurre un tropiezo. Ni Dieter Zetsche ni Dietrich Mateschitz se entrometen en asuntos internos, aunque paguen las facturas, ni tampoco aparecen todas las semanas declarando a los medios sobre lo que acontece en Fórmula 1.

De mantener Mercedes y Red Bull sus fortalezas en las áreas directivas y técnicas van a disputar los campeonatos que están por venir, al menos hasta que se produzca una fisura de consideración en ambas organizaciones. Por lo pronto, Toto Wolff, James Allison y Andy Cowell confrontarán a Christian Horner, Adrian Newey y Masashi Yamamoto. De poder a poder.

Lee a continuación: Honda quiere una mayor exposición de Naoki Yamamoto en la Fórmula 1

Max Emilian Verstappen es uno de los pilotos más mediáticos de la Fórmula 1 actual. Hijo del ex piloto Jos Verstappen, ha protagonizado el ascenso más meteórico de la década, pasando de karts a Fórmula 1 en tan solo un año y medio ...

  • Akhenaph

    Bastante de acuerdo en todo.

    Lo que si que me hace gracia es cuando se vende a los campeones como "Dioses" y a los perdedores como "ineptos". Es curioso porque la distancia que les separa es muy poca. A lo mejor en rendimiento y organización estamos hablando de que es un 5% entre Mercedes y Ferrari, y un 10% entre Mercedes y Williams... (a recordar que Williams está a 4 segundos de Mercedes en vueltas de 80 segundos, eso es un 5%...)

    Para mi esto da un mérito increíble a los que siempre ganan porque no estoy deacuerdo en que se acostumbran a ganar... aguantar ese 5% por encima, constantemente, en todas las facetas es dificilisimo, aunque lleves cierta inércia. Mientras Ferrari no tenía éxito en ese último 5%, Mercedes lo clavó sistemáticamente incluso cuando técnicamente estaba por debajo.

    No entiendo muy bien eso de decir que los que ganan son tan buenos, y los que pierden son siempre tan malos. Cualquier estructura de F1 está mejor organizada que la media de todas las organizaciones empresariales.

    • Humberto

      Saludos Akhenaph.

      Para algunas personas el ganar se vuelve un hábito y contar con un grupo de mentes ganadoras en un equipo ya es mucha ventaja.

      Por desgracia, perder también se vuelve un hábito y en el ámbito deportivo revertir la disposición a la derrota no es fácil, se requiere de alguien que sepa cómo atravesar la frontera entre la derrota y la victoria.

  • Vicenzo

    Mercedes gana y vuelve a ganar porque este campeonato se hizo a su medida. Esto no es la Fórmula 1, es la Fórmula Mercedes hecha por y para Mercedes. Entre 2010 y 2013, ni Mercedes, ni Hamilton, hicieron nada destacable, pero el reglamento de híbridos les cambió la historia para jugar con ventaja.

    Ferrari ha tirado cinco años de su historia apostando por Vettel como nº1 y Raikkonen como nº2, después de un 2014 que fue muy gris para ambos pilotos. Ferrari no ha llegado a tener un coche tan completo como el Mercedes, pero sí ha sido lo suficientemente bueno para tener opciones matemáticas hasta la última carrera y presionar a Mercedes en 2017 y 2018. La gesta más grande de Vettel ha sido quedarse a 46 y 88 puntos del 1º, todo ello por la cifra de 30 o 40 millones de ficha por año que no se ha correspondido con su rendimiento. Ferrari, Vettel y Leclerc pueden hacerlo mejor, ¿quizás en 2020?

    Red Bull ha pasado por una travesía del desierto desde que finalizó el reglamento de V8 atmosféricos. Entonces explotaron todas las ventajas que podían dar los motores Renault en la gestión de los gases de escape en favor de la aerodinámica. Con los híbridos eso se terminó y buscaron a Renault como culpable, cambiando a Honda. En 2016 Red Bull hizo 468 puntos, en 2018 anotaron 419 puntos y en 2019 han logrado 417 puntos en 21 carreras. Su política de pilotos es cuestionable, Verstappen es extraordinario pero Gasly y Albon están lejos de su compañero. Quizás en 2020 Honda haga un paso al frente, pero de momento no han mejorado a Renault y tienen una gran Verstappen-dependencia.

    McLaren tiró 4 años de su historia con las peores versiones de los motores Honda: 2015, 2016 y 2017, además del 2018 con Renault que fue un año de transición forzada después de los despropósitos anteriores con el fabricante japonés. Han hecho el camino contrario que Red Bull, pero ellos sí que han notado una gran mejora en los puntos respecto a 2015. Quizás el 2019 ha sido el primer año normal de McLaren en mucho tiempo, simplemente teniendo un motor aceptable. Pero siguen muy lejos de optar a hacer podios.

    Renault hoy no está, pueden hacer un buen motor, pero un buen coche no. Tendrían que aumentar mucho los recursos económicos y eso no merece la pena en un campeonato en el que se juega con las cartas marcadas. Deberían irse, como Williams, Racing Point, Sauber... este campeonato actualmente no tiene ningún sentido y es insostenible, económicamente y deportivamente.

    • Humberto

      Saludos Vincenzo.

      En la temporada 2013, el último año de los V8, Red Bull y Mercedes ocuparon los dos primeros lugares en el Campeonato de Constructores. No comparto esa opinión de que los alemanes no hicieron "nada destacable" porque justamente avisaron a los demás, un año antes, lo que estaba por venir.

      No es culpa de Mercedes que Ferrari haya decidido prescindir de Aldo Costa y de James Allison, allí se demostró que la directiva del equipo italiano está perdida.

      Red Bull no ha pasado una travesía por el desierto en la era híbrida, simplemente tenían un matrimonio obligado con Renault. En un solo año con Honda quedó en evidencia que los franceses eran un lastre, su programa no estaba en sintonía con los requerimientos de los austriacos.

      El hecho de que Max Verstappen haya finalizado por detrás de ambos pilotos Mercedes indica que sí han mejorado con respecto al ciclo Renault. Las deficiencias del segundo piloto en Red Bull es una excepción, no se les puede exigir a Pierre Gasly y a Alexander Albon que estén al nivel de Daniel Ricciardo, cuando el australiano tuvo tres años de experiencia antes de llegar a Red Bull.

      El campeonato no se juega con las cartas marcadas. Acá los ganadores están haciendo un mejor trabajo que el resto en todas las áreas, empezando por la gerencia.

      • Vicenzo

        En 2013 Mercedes mejoró mucho gracias a un test I-L-E-G-A-L de neumáticos y al cambiazo en la estructura de los neumáticos que hizo Pirelli. Su 2ª posición no fue lícita. En cualquier caso, estaba lejos de Red Bull.

        Costa y Allison ahora parecen buenos porque están en el "caballo ganador".

        • Folco

          Coincido en algunos puntos y discrepo en otros.
          Coincido en que Mercedes resultó beneficiado del (sin dudas) ilegal test de neumáticos. Pero eso fue un saltito en prestaciones, no se si se pueda achacar a ese test la ventaja arrolladora del momento.
          Discrepo en tu opinión acerca de la diferencia que hacen los ingenieros, al menos Allison, quien construyó un Lotus capaz de ganar carreras antes de llegar a Ferrari, tenía excelentes antecedentes.
          Con respecto a la cantidad de puntos de Red Bull, la respuesta es simple, en 2017 y en 2018 sumaban los dos pilotos.
          Yo creo que si se mostraron superiores con Honda.

        • Humberto

          Aldo Costa ha sido el último director técnico ganador de Ferrari, suyo es el F2007 y el F2008, desde entonces no hay más títulos para los italianos.

          Salió de Ferrari en 2011 y llegó a Mercedes en 2012 para ser jefe de diseño, justamente antes de iniciar la cadena de campeonatos. Se retiró con seis títulos más en sus credenciales, mientras en Ferrari todavía siguen buscando a su sucesor.

          Si eso no es hacer la diferencia...

  • M.A.

    Interesante articulo, como siempre.
    Solo discrepo en lo de las similitudes entre los dominios de Mercedes y de Red Bull.
    Red Bull, como BrawnGP de forma efímera, basaron su superioridad en la genialidad de unos ingenieros que ya venían dominando en las dos últimas decadas.
    El dominio de Mercedes, como dice el colega Vincenzo, se basa en la superior interpretación de una F1 que, si realmente no se hizo para (y por...) ellos, al menos lo parece.
    Siempre digo lo mismo, cuesta no parecer conspiranoico, pero algún dia sabremos la verdad del como y por que de este inusual y super-férreo dominio.
    Lo que si que está claro es que no se ve su final, incluso tras el pregonado cambio en 2021. Mercedes tiene todas las cartas para continuar dominando sean cuales sean las normas.
    O para pasar la baraja a otro equipo, en caso de que limiten su participación a quedar como motorista

    • Humberto

      Saludos M.A

      El predominio de Mercedes en este ciclo también se debe en buena parte a las debilidades y carencias de sus adversarios. Red Bull tenía un socio que no iba a su ritmo y Ferrari es un desastre a nivel de gerencia.

      • M.A.

        Está claro.
        Pero como ya he dicho otras veces, tampoco es normal que, de repente, unos se volvieran tan perfectos, y los otros, de golpe, unos perfectos inútiles....
        El cambio normativo 2014 jugó un papel importante, y la posible información privilegiada que pudo tener Mercedes representó una ventaja que aún no ha sido superada.
        Ello unido a unos neumáticos hechos a medida...
        Llamadme conspiranoico. Yo lo veo así.