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Fernando Alonso ya sabe lo que se siente al exprimir un coche de la NASCAR en circuito

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Era el gran día. Por fin, después de mucho insistir, Fernando Alonso iba a conocer las sensaciones de un coche de la NASCAR, precisamente solo unas horas después de haber colgado el casco de la Fórmula 1. A pesar de ello, el asturiano no se ha podido contener. Ha visto el McLaren MP4-28 de 2013 con motor Mercedes-Benz en uno de los boxes del Circuito de Sakhir y no se ha podido contener a la hora de hacer la vuelta de instalación y exprimirlo a fondo.

Sería unos minutos más tarde cuando finalmente estaba Fernando Alonso escuchando atentamente las indicaciones de Jimmie Johnson para colarse por el estrecho hueco de la ventanilla que da acceso al espartano cockpit del Chevrolet Camaro ZL1 que el siete veces campeón de la Sprint Cup Series utiliza en la NASCAR. El buen ambiente entre ambos ha sido evidente, con la imposibilidad de medir cuál tenía la sonrisa más amplia de los dos.

El silencio presente en la pista bahreiní se ha roto con el bramido de ambos V8, siendo en este caso Fernando Alonso el primero en probar el vehículo de su homólogo estadounidense, metiéndose incluso en el papel y celebrando su primer run tal y como ha visto hacerlo a los competidores de la máxima categoría de los Stock Cars a través de las pantallas. El Chevrolet con el dorsal #48 de Hendrick Motorsports se ha tenido que acostumbrar a un circuito muy distinto al que se encuentra en la competición norteamericana, incluso si lo comparamos con los trazados ruteros.

Obviamente el que ha tenido más ventaja en la adaptación ha sido el propio Fernando Alonso. Además de por las características del circuito y su conocimiento de él, el ovetense está habituado a estar sometido a fuerzas G incluso mayores que las que se experimentan en un Superespeedway como Talladega con un banking de hasta 36 grados. Obviamente sería distinto en un oval, donde dichas fuerzas se experimentan de forma más continuada que la intermitencia que se siente en un monoplaza de Fórmula 1, aun así, JJ ha sufrido la patada que supone pisar el freno a fondo de uno de los coches del Gran Circo y llegar a picos superiores a las 6 G.