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Paparruchas con sello oficial: ¿llegaremos a ver a Brabham en Le Mans?

Brabham BT62 estudio 2018

Hace poco más de una semana recibimos una gran noticia para los aficionados al mundo de la resistencia. Brabham Automotive anunciaba a bombo y platillo su intención de crear un proyecto GTE en torno a su BT62 con el que competir tanto en las 24 Horas de Le Mans como en el Mundial de Resistencia a partir de la temporada 2021-2022. Un nombre histórico, una marca más, otro equipo en la competida categoría GTE con además aroma independiente frente a grandes fabricantes... ¿Demasiado bonito para ser verdad?

El anuncio llegó con entrevista en Radio Le Mans, nota de prensa enviada a los principales medios internacionales y declaraciones de Pierre Fillon como máximo responsable del ACO. Es decir, oficialidad absoluta. Sin embargo a nivel periodístico se echó de menos cierto escepticismo. ¿Por qué deberíamos creernos que de verdad en 2021 veremos competir a un BT62 GTE? No somos pocos los que hace no tanto contribuimos a un crowdfunding con el que Project Brabham debía competir en Le Mans con un LMP2... Poco o nada se sabe de aquello y David Brabham ha estado implicado en ambos proyectos.

En el fondo todo esto suena a la moda de los últimos diez años, donde pesa más comunicar y dar bombo que asegurarte de que el proyecto acabe en buen puerto o que sea algo más que un acto publicitario. Esta película ya la hemos visto con Nissan y el ZEOD RC o GT-R LM NISMO LMP1, o con Aston Martin y el LMP1 de 2011 o el motor que pretendían construir para F1, o con Lotus y sus múltiples proyectos en plena locura de Dany Bahar. Curiosamente algunos de los que estuvieron en un proyecto ahora están en otro de la misma lista... Puede parecer que quien escribe estas palabras es un gruñón incapaz de celebrar las buenas nuevas en torno al mundo de la resistencia, pero en el fondo lo único que soy es un aficionado escéptico deseoso de equivocarse.

Foto | Brabham Automotive