El futuro del motor V12 de Aston Martin dependerá, paradójicamente, de que siga siendo excepcional. La marca británica ha adaptado su 5.2 biturbo a las normativas europeas y estadounidenses y pretende mantenerlo con vida hasta 2035 «como mínimo», pero para ello tendrá que acogerse a unas reglas diferentes.
La manera de salvar su motor V12 será mantener sus ventas por debajo de 1.000 unidades anuales para acogerse a las excepciones previstas para fabricantes de muy bajo volumen.
Según Adrian Hallmark, consejero delegado de Aston Martin, esta estrategia permitirá mantener el doce cilindros en producción «hasta 2035 como mínimo». El V12 sobrevivirá precisamente porque la compañía promete vender muy pocos coches con él.
Quedará reservado a sus modelos más caros y exclusivos, como el actual Vanquish, y a futuros modelos de producción limitada. Hablamos de los Aston tope de gama -algo que ya ocurre actualmente- que serán, además, los que añadan más prestigio a la marca y mantengan un estatus para seguir mirando de tú a tú a los V12 de Ferrari.
Menos de tres V12 al día para esquivar la regulación
El límite equivale a fabricar menos de tres coches V12 diarios. Es una cifra diminuta, pero encaja con una marca como Aston Martin, que vende exclusividad y artesanía. Sin embargo, la normativa europea contempla exenciones para los fabricantes que tengan menos de 1.000 matriculaciones anuales sumando todos sus modelos, no hay una excepción por modelos como parece que da a entender Hallmark.
La Comisión Europea no dice menos de 1.000 coches con un determinado motor, sino menos de 1.000 coches en total. Por tanto, Aston Martin no podría acogerse a esa exención simplemente limitando las ventas del V12 a 999 unidades mientras continúa matriculando los DBX, Vantage, DB12 y otros modelos.
¿Tendrá Aston Martin que hacer grandes sacrificios? Lo cierto es que no. En 2025, vendieron 1.580 coches en la región EMEA, que incluye Europa, Oriente Medio y África. No tenemos el dato exacto solamente en Europa, pero si quitamos el jugoso mercado de Oriente Medio, un pequeño puñado del africano, y los países europeos no-UE, Aston Martin debe estar por debajo de esas 1.000 unidades o muy cerca. Es decir, no va a tener que hacer nada excepcional.
Un SUV y un superdeportivo podrán compartir plataforma
De manera paralela, mientras mantiene con vida el motor V12, la marca prepara una transformación industrial profunda para ser más rentable. La pieza central de este plan será una arquitectura completamente nueva y modular, que servirá como base para deportivos con motor delantero, SUV, futuros eléctricos e incluso superdeportivos de motor central.
Eso significa que el futuro sucesor del DB12 podrá compartir estructura, electrónica, componentes de chasis y sistemas de propulsión con un SUV como el DBX (o su futuro sucesor). Hallmark define esta plataforma como «revolucionaria». El objetivo es aumentar enormemente el número de piezas comunes y permitir que coches aparentemente opuestos puedan fabricarse en una misma línea de producción.
La nueva plataforma estará preparada para utilizar baterías y motores eléctricos, pero los primeros Aston Martin eléctricos no llegarían hasta la década de 2030. Para el periodo 2026-2030 quiere ampliar su gama con nuevas versiones de los modelos existentes, mientras prepara propulsores con hibridación ligera, pues la marca no es especialmente partidaria de los híbridos enchufables. En esta etapa, el motor de combustión seguirá siendo el eje central. Más adelante, entre 2030 y 2035, la idea es incorporar gradualmente sistemas de propulsión totalmente eléctricos manteniendo sus modelos de gasolina.









