El transporte chino consumió un 16% menos de petróleo durante el segundo trimestre de 2026, a pesar de que los desplazamientos urbanos y el volumen de mercancías continuaron aumentando. El dato muestra que coches, camiones, maquinaria y transporte público eléctricos ya están modificando el consumo energético del mayor mercado automovilístico del mundo.
Claves de la caída del petróleo chino
- El consumo de petróleo destinado al transporte cayó un 16% y el consumo total un 9%
- Los vehículos eléctricos desplazaron unos 36 millones de toneladas equivalentes de petróleo durante el primer semestre
- La energía suministrada en cargadores eléctricos creció un 60%
- Las emisiones chinas bajaron un 1% pese al aumento del carbón utilizado para producir electricidad
El análisis del Centre for Research on Energy and Clean Air considera que es la primera vez que una caída del petróleo resulta suficiente para reducir las emisiones totales de China. En anteriores descensos, el factor decisivo había sido siempre el carbón.
Aunque los vehículos eléctricos tienen buena parte de culpa en esto, no todo el descenso puede atribuirse a ellos. El aumento del precio del combustible provocado por la crisis del estrecho de Ormuz redujo algunos viajes y obligó a empresas y particulares a cambiar sus hábitos. Pero la electrificación permitió que buena parte de la movilidad continuase funcionando sin quemar gasolina o diésel.
China no dejó de moverse
Una caída del 16% en el petróleo para el transporte podría interpretarse como la consecuencia de una economía paralizada. De hecho, el consumo de petróleo por sí solo puede reflejar un retroceso de la economía, pero los datos en este caso cuentan una historia diferente.
Los viajes de pasajeros entre regiones crecieron un 0,1% durante el segundo trimestre, los desplazamientos urbanos aumentaron un 2,9% y las toneladas transportadas por carretera, tren, barco y avión aumentaron un 2,4%.
La aviación fue la principal excepción: el número de pasajeros cayó un 7% entre mayo y junio. Aun así, el combustible de los aviones representa una parte relativamente pequeña del consumo total del transporte chino. En resumen, los habitantes y las mercancías siguieron moviéndose; lo que ha cambiado es el tipo de energía utilizado para hacerlo: más coches eléctricos, más uso de tren y metro, y cada vez más autobuses y maquinaria alimentada mediante baterías.
No solo hay más eléctricos: los existentes se utilizan mucho más
El parque de vehículos eléctricos chino creció un 33% interanual al terminar el trimestre. Durante ese periodo se incorporaron 12,1 millones de vehículos electrificados, de los cuales 8,1 millones fueron eléctricos puros. Sin embargo, la energía suministrada a través de la infraestructura de recarga aumentó un 60%. El consumo eléctrico creció casi el doble de rápido que el número de vehículos.
Esto indica que los eléctricos que ya estaban matriculados recorrieron más kilómetros. También es probable que muchos conductores de híbridos enchufables optasen por recargar con mayor frecuencia para evitar utilizar gasolina tras la subida de precios.
Con la gasolina disparada, más gente está utilizando el transporte público. El transporte ferroviario de pasajeros creció un 5% durante el primer semestre y, además, el precio de los taxis eléctricos se ha reducido gracias a la competencia entre plataformas. Esto lleva a otro punto interesante: usar menos el coche particular ahorra poco petróleo a nivel macro comparado con un mayor uso del transporte público, sobre todo si ese transporte (autobús y tren) cada vez es más eléctrico.
Los camiones eléctricos avanzan a toda máquina
Los coches eléctricos de pasajeros siguen siendo responsables de la mayor parte del petróleo sustituido, aunque el crecimiento más rápido procede de los vehículos de mercancías.
Las ventas de camiones pesados eléctricos aumentaron aproximadamente un 77% durante el segundo trimestre. En junio se vendió más del doble que un año antes y los eléctricos ya suponen el 45% de las nuevas matriculaciones de camiones. Está claro que China va a otro ritmo.
La electrificación también está llegando a explotaciones mineras y obras. Excavadoras, volquetes y otra maquinaria pesada suelen trabajar en recorridos repetitivos y regresar a una base, condiciones adecuadas para recargar o intercambiar baterías.
Según la estimación completa publicada por Carbon Brief, los vehículos eléctricos desplazaron 19 millones de toneladas equivalentes de petróleo solamente durante el segundo trimestre, un 50% más que un año antes. El acumulado semestral alcanzó aproximadamente 36 millones.
El estrecho de Ormuz aceleró una transición que ya estaba en marcha
La crisis de suministro y el encarecimiento del petróleo actuaron como acelerador de una situación que ya venía de antes. Pero incluso antes de esta crisis, ya se pronosticaban descensos del 6% en el consumo de diésel y del 5% en el de gasolina durante 2026.
La electrificación tampoco explica todo el retroceso. El incremento interanual del petróleo evitado por los eléctricos representa aproximadamente un tercio de la caída observada durante el primer semestre. El resto procede de cambios de comportamiento, menor actividad en la construcción, modificaciones operativas de las empresas y un crecimiento más débil de la industria química.
China quemó más carbón y aun así redujo sus emisiones
La gran contradicción del último trimestre está en la producción eléctrica. Las emisiones de este sector aumentaron alrededor de un 3% porque las centrales utilizaron más carbón, pese al crecimiento de la energía solar, eólica e hidroeléctrica.
Parte de la generación renovable disponible no pudo aprovecharse por las limitaciones de la red y de un mercado que todavía favorece a las centrales de carbón. Aun así, la caída de la gasolina, el diésel y el combustible de aviación fue suficientemente grande para que las emisiones totales chinas disminuyeran un 1%.
CREA estima que el petróleo sustituido evitó la emisión unos 35 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera, incluso contando las emisiones producidas al generar la electricidad utilizada para cargar los vehículos. Ahora bien, en el total de 2026, las emisiones no han caído: aumentaron un 2% durante el primer trimestre y todavía presentan un ligero crecimiento en el conjunto del semestre.
Fuentes:












