Alpine A110 vs Porsche 718 Cayman T: en busca de las sensaciones perdidas

Los dos deportivos más puros del momento, enfrentados
Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 
Prueba Alpine A110 Porsche Cayman T 5

Probablemente leíste la prueba del Alpine A110 que publicó mi compañero Pepe Giménez ayer. Sin embargo, soy yo el que tengo el inmenso privilegio de poder contaros mis impresiones sobre la comparativa que realicé en Sierra Nevada entre ese Alpine A110 y su rival más directo en el mercado, el Porsche 718 Cayman T. Son, sin duda, dos de los deportivos más puros que es posible adquirir hoy en día. Las vacaciones en Diariomotor suelen tener este tipo de alicientes, que hacen que merezca la pena convivir con todocaminos y “lavadoras” eléctricas durante el resto del año. Es hora de recuperar el tiempo perdido. Es hora de volver a emocionarnos conduciendo.

El propósito de esta comparativa es muy sencillo. No es determinar cuál es el coche más rápido o el más efectivo. Queremos saber cuál es el coche que más nos emociona conducir.

Porsche 718 Cayman T: el Cayman de los puristas

A un lado del ring, tenemos al Porsche 718 Cayman T. Los coches que Porsche apellida “T” son versiones sencillas y puristas de sus deportivos, inspirados en los Porsche 911 T de la segunda mitad de los años sesenta. Eran coches muy enfocados al mundo de los rallye, con motores de acceso, pero con una relación peso-potencia más favorable gracias a su escaso equipamiento y a su dieta de adelgazamiento. A día de hoy, el Porsche 718 Cayman T ideal no lleva equipo de infotainment ni techo solar y monta un delicioso cambio manual de seis relaciones, asociado al motor 2.0 bóxer de cuatro cilindros y 300 CV. No es el caso de nuestra unidad.

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Los Cayman T solo pueden montar el motor básico de cuatro cilindros de la gama 718. También está disponible en carrocería Boxster.

Aunque tenemos un fantástico color GT Silver Metallic para su carrocería y unos excelsos asientos deportivos de tela, nuestra unidad sí tiene equipo de infotainment, techo solar y una caja de cambios PDK de siete relaciones. Desde un punto de vista purista, su único lazo con los “verdaderos” Cayman T es la puesta a punto diferenciada de chasis y suspensiones, los tiradores de las puertas y los emblemas exteriores. Una pequeña decepción que tendrá que, de alguna manera, compensarnos mientras lo conduzcamos. Sobre el papel, hace el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos, alcanza los 275 km/h y pesa 1.455 kilos. Un peso pesado, en comparación con el Alpine.

Alpine A110: el legado de Renault Sport y Dieppe

El Alpine A110 es un coche muy especial, y uno de los coches que más ganas tenía de probar en estos últimos años. Debe celebrarse que una marca como Alpine sea relanzada por Renault, y sea relanzada de esta manera. Con un coche que es prácticamente un calco del original a nivel de filosofía y configuración técnica, si bien actualizado a lo que se espera de un deportivo en 2019. Su motor se encuentra también en posición central, y es un sencillo 1.8 turbo de 252 CV de potencia, que envía su potencia al tren trasero a través de un cambio EDC de doble embrague y siete relaciones. En este Alpine A110 no hay opción a cambio manual.

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Su diseño es espectacular. Es moderno y vanguardista, pese a ser un claro homenaje al diseño del Alpine A110 original.

No obstante, es un coche con una filosofía muy parecida a la de las versiones T de Porsche. Gracias a su construcción en aluminio y un régimen estricto, el Alpine A110 pesa solamente 1.198 kilos en orden de marcha. Tiene 48 CV menos que el Porsche y menos cilindrada, pero pesa del orden de 300 kilos menos. La unidad probada era una versión Legende, estaba pintada en un precioso color Azul Abysse, y en su interior tenemos unos preciosos semibaquets de color marrón oscuro, inserciones de fibra de carbono y un equipamiento muy completo. Pero basta de cháchara, vamos al volante.

El imperio de los sentidos

Son las nueve de la mañana y aún está fresco en Sierra Nevada. Aunque el país se funde en una ola de calor, estamos a poco más de 15 grados y las carreteras están desiertas. Tras echarlo a suertes, cojo la llave del Alpine y compruebo que es la misma “tarjeta” de arranque de un Renault Laguna de hace 15 años. Puede que la primera impresión no sea la idónea, pero cuando ves el coche, te olvidas de todo lo demás. Es escultural, es vanguardista y es clásico al mismo tiempo. El equipo de diseño ha hecho un trabajo excepcional, y si a ello le sumamos que nunca será un coche muy visto, tenemos ante nosotros un firme candidato a futuro clásico.

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Mide 4,18 metros de largo y solo 1,25 metros de alto. Es un auténtico imán para las miradas. Nadie sospecharía que es un “Renault”.

Me dejo caer en sus semibaquets Sabelt, unos asientos que sujetan muy bien mi cuerpo - pese a ser corpulento y grande - y presiono el botón de arranque. El motor de cuatro cilindros despierta con un ralentí alto y un sonido de escape… convencional. No es un propulsor con grandes cualidades aurales, y parte del sonido está canalizado a través de los altavoces, pero no puedo decir que sea decepcionante. Es solo correcto. Engrano la marcha adelante con un selector de botones y comienzo a rodar a ritmo suave, comenzando a dialogar con el coche. A ritmo tranquilo, es tan sencillo de llevar como un Renault Mégane, y diría que incluso es un coche apto para el día a día.

Claro está, si estás dispuesto a convivir con dos maleteros minúsculos y de formas poco aprovechables, y aceptar que no tenemos una guantera, o siquiera un sitio para dejar el teléfono en la consola central. En otro tipo de prueba esto sería un serio revés a la nota final del coche, pero en un deportivo biplaza es casi irrelevante. A medida que enlazo curvas, algo va despertando en mi. El Alpine A110 tiene una de esas cualidades casi perdidas en los coches modernos, un intangible que nos insta a sacar nuestro lado oscuro. Un perverso diablillo que nos “envenena”, poniendo en peligro nuestros puntos de carnet.

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La postura de conducción es casi perfecta, pegada al suelo y con una excelente visibilidad para ser un coche de motor central.

Es ese mismo diablillo el que me hace hundir el pedal derecho, y comenzar a atacar las curvas con cada vez más agresividad. El motor 1.8 TCe de 252 CV empuja con una fuerza inusitada, sin duda fruto de la excelente relación peso-potencia del coche. El cambio EDC de doble embrague y siete relaciones es rápido y muy correcto, sin llegar a ser excelente. Pero la integración del grupo motopropulsor con el chasis es tan buena, que pasamos por alto que su motor no sea puntiagudo o tenga un sonido algo artificial. Todo ello se nos olvida cuando estamos paladeando uno de los mejores chasis de motor central que el dinero puede pagar.

El chasis del Alpine A110 es como un buen vino. El primer sorbo te intriga y te hace querer más. El posgusto te deja más matices, y a medida que vas acabándote la copa, descubres más y más notas de excelencia. Es uno de esos coches cargados de personalidad, que te invitan a atacar un tramo una y otra vez. Un detalle a mencionar es que su dirección es muy ligera, algo que en un mundo que valora las direcciones pesadas, es una decisión curiosa. Es ligera, pero tiene una fantástica retroalimentación: sentirás con precisión el agarre del tren delantero. Un tren delantero que se inscribe en la curva como un bisturí… si entras a la velocidad correcta.

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Su equilibrio dinámico es sensacional. Algunos conductores podrían echar de menos una puesta a punto algo más dura.

El Alpine A110 te obliga a ser buen conductor si quieres exprimir su chasis al máximo. Si entras pasado en una curva, sus neumáticos delanteros de 205 mm de sección te lo recordarán en forma de subviraje. Si aceleras antes de tiempo, el control de estabilidad cortará de raíz cualquier desmán. Pero una vez aprendes sus reacciones y activas el modo Track donde el ESP queda muy apaciguado, el A110 se convierte en una máquina de reacciones vivas, pero con un fondo noble. Te pondrá los pelos de punta, y te dejará con ganas de más. La forma en que redondea las curvas es sublime, y lo hace sin la ayuda de un diferencial autoblocante.

Lo último que te importará es que algunos de sus mandos sean como los de un Renault Clio. Cuando me subo al Porsche 718 Cayman T, las diferencias con el A110 son patentes desde el primer momento. El coche se siente mucho más grande y pesado. Y efectivamente es un coche que pesa 300 kilos más que el francés. Lo de grande quizá se debe a su mayor estabilidad lineal, a su paso por curva mucho más plantado - algo que se puede achacar a sus neumáticos traseros de 275 mm de sección, mucho más anchos que los “235” del A110. Su motor bóxer de 2,0 litros y cuatro cilindros solamente desarrolla 300 CV, 48 CV más que el francés.

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El Porsche 718 Cayman T tiene una postura de conducción muy similar a la de un 911, con una ergonomía intachable.

Pese a tener un par motor superior - de 380 Nm, frente a los 320 Nm del Alpine - y sobre el papel ser apenas 0,4 segundos más lento en el 0 a 100 km/h, el Cayman se siente notablemente más lento a todos los ritmos. Y ahora es cuando os digo que esto no es necesariamente una mala cualidad. Y afirmo esto porque el Porsche 718 Cayman T te da toda la confianza del mundo cuando lo conduces. Al contrario que el Alpine, que te obliga a ser buen conductor, el Porsche perdona todos tus errores y los “anula”, gracias a una puesta a punto casi perfecta, el mejor cambio de doble embrague del mercado y una electrónica tan afinada, que parece simplemente inexistente.

Si entras pasado en una curva con el Porsche 718 Cayman T, el coche digerirá ese exceso de velocidad. Si aceleras antes de tiempo, será imposible que rompas la tracción de los neumáticos. Si hay un bache en pleno apoyo, no tendrás que luchar con el volante o practicar una corrección. Sus frenos están tan sobredimensionados, que llegar a agotarlos es una ardua tarea. La suspensión deportiva - es más firme en las versiones T - elimina los balanceos de carrocería, habituales en el francés. Si el Alpine A110 es un artista francés aficionado a la absenta, el Porsche 718 Cayman T es un neurocirujano alemán equipado con su bisturí.

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Ni siquiera con el escape deportivo opcional el bóxer del Porsche tiene un sonido bonito.

Es preciso hasta decir basta, tiene una dirección extremadamente comunicativa y pesada - tan buena como la del A110, pero mucho más pesada - y a ritmos muy altos, es un coche muy eficaz. De hecho, en curvas rápidas dónde se prueba el límite de adherencia, es un coche mucho más eficaz que el Alpine A110. Sin embargo, no logra emocionarme. No logra “envenarme”. No hace que me sienta vivo de la misma manera que el Alpine lo hace. En parte, esto se lo achaco al motor bóxer de dos litros. Un motor al que le falta algo de fuerza, y mucha personalidad. Es un motor plano, sin altibajos, y con un sonido verdaderamente soso.

Pero en su mayor parte se lo achaco a la falta de carácter del coche. Lo hace todo demasiado bien, eliminando el margen al error, y de paso, el margen a la diversión. No se mueve en apoyo, no baila al límite, no desliza ni aún provocándolo. Del neurocirujano ha heredado una personalidad sobria y metódica. El Porsche 718 Cayman T necesita una noche de juerga desenfrenada con sus amigos del barrio, y menos manuales de anatomía. Necesita soltarse la melena y ser menos perfecto. Porque como dice el siempre sabio refranero español, “lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

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Lo hace todo muy bien. Demasiado bien.

Si te quieres divertir, el Alpine es tu coche. Para todo lo demás, cómprate el Porsche

El ganador de esta comparativa es para mi, con una superioridad aplastante, el Alpine A110. El Porsche 718 Cayman T es un gran coche deportivo, pero no es el coche más emocionante de esta comparativa. Es más efectivo y estable al límite, pero su motor apenas tiene personalidad y lo hace todo demasiado bien. Le falta personalidad y le falta carácter, y eso es algo que en este segmento puede inclinar rápidamente la balanza. No quiero que me malinterpretéis. El Porsche es un excelente coche, y pensando de forma lógica es la mejor compra. Como marca, Porsche pesa mucho más que Alpine y sin duda alguna, mantendrá mejor su valor.

Además, siendo la versión T, comandará un sobreprecio en un futuro. Posiblemente será más fiable a futuro, está mejor construido y su diseño es más discreto. Pero a la hora de la verdad, el ganador nos lo da una simple pregunta. Si tienes delante ambos coches y tu tramo de curvas favorito, ¿qué llaves cogerías? La respuesta para mí, es Alpine A110, sin lugar a dudas. Si el Porsche 718 Cayman T hubiese tenido un cambio manual y el motor de los Cayman GTS el resultado de la comparativa podría haber sido diferente. Pero entonces el rival francés hubiera sido el nuevo Alpine A110 S, con 292 CV y una puesta a punto aún más deportiva.

¿Te quedas con ganas de más? No te preocupes, porque mañana mismo os hablaremos de los otros coches deportivos que se enfrentaron al Alpine A110, y pronto sabrás cual es la mejor receta del coche deportivo actual.

CONTINUARÁ...

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Lee a continuación: El Alpine A110S, el peor rival del Porsche 718 Cayman S, está ya a la venta desde 66.500 euros

La mítica firma de automóviles deportivos Alpine revive con el A110, un coupé de altas prestaciones muy ligero y compacto. Presume de un comportamiento dinámico impecable y tanto la carrocería como el bastidor están realizados en aluminio. Aunque sigue las pautas de estilo del modelo original, el nuevo A110 está a la última en tecnología

Ver todos los comentarios 8
  • Oliver

    Finalmente, la estadística dice que los compradores prefieren al Porsche por una diferencia brutal, algo así como 25 a 1, si no más. Es lógico: el Alpine hace muy bien lo del disfrute en conducción a cuchillo por carretera de curvas. Pero un coche moderno que vamos a conducir a menudo tiene que saber hacer muchas más cosas, y ahí el Alpine falla: mucho peor confort, mucho peor acabado, mucho menos práctico y refinado...

    • FGA

      Porsche vende más por qué es Porsche, es un objeto de deseo, en sus orígenes los Porsche eran coches difíciles de conducir, hoy están cargados de tecnología, para que la gente común los pueda comprar, generación tras generación van perdiendo emoción.

  • Didis

    No dudo que el Alpine sea más divertido, ágil e incluso eficaz. Pero si pagas 60mil euros por un coche, o tienes una colección en la que hay un coche para cada día de la semana, o esperas que estos 60mil euros, aparte de en las prestaciones, también se noten en todo el resto de aspectos, desde la estética, calidad de materiales, calidad de rodadura, fiabilidad...
    Cuando conduces un coche pagado por otros es muy fácil olvidarte de todo esto y centrarte únicamente en las prestaciones puras por carreteras de alta montaña, pero hay que tener en cuenta que un coche de 60mil que solo te ofrezca esto y poco más, se va a quedar corto para la mayoría de posibles compradores. Creo que en este artículo hubiese sido necesario como conclusión, aparte de establecer el Alpine como ganador en cuanto a dinámica, también establecer un ganar global teniendo en cuenta prestaciones, calidad y precio. En este caso creo que el ganador claro sería el Cayman. Es algo inferior dinámica pero muy superior en el resto. Cosas que por cierto has pasado por alto de forma exagerada. ¿Qué pasa con la exquisita calidad de materiales de Porsche? No aparece por ningún lado en el artículo. Sin intención de ofender, el artículo parece escrito más por un adolescente sobreexcitado por haber llevado por primera vez un deportivo que por un periodista del motor.
    En resumen, en un coche de 60mil euros se espera mucho más que simplemente ser divertido en curvas.
    Por cierto, no sé qué techo solar llevaría el Cayman. Porsche no ofrece esta opción en el 718.

    • Didis

      PD: el 0-100 del Cayman PDK y SportChrono es de 4.7 y no 4.9.
      De igual modo, criticas que el Cayman sea PDK pero no criticas que el alpine ni siquiera ofrezca opción de un cambio manual. Poca objetividad y cierto doble rasero veo.

  • FGA

    Entiendo la nota, es muy difícil para muchos no ser lógicos, acá se están probando sensaciones, en definitiva son lo que valen, a mí sí es medio segundo más rápido o no tiene el mejor multimedia, la mejor terminación o maletero, me parece de relleno.

    Nadie con el dinero para poder tener cualquiera de estos dos vehículos no cuenta con más vehículos en su garage.

    Porsche es la marca más rentable del grupo VAG, hoy son una marca que de exclusivo no tiene nada y fabrican suv’s, que sin ellos las cosas son muy distintas.

    Aplaudo lo que puede hacer Alpine, si pudiera sin dudas iría por él.

    Sds

  • rog

    Es verdad que parece sesgado el artículo pero no creo que lo sea.
    Y vaya por delante, enhorabuena Sergio por este artículo: destila pasión pero también saber valorar y analizar los coches; algo que junto hace que este blog sea lo que es!

    He tenido la oportunidad de conducir un Cayman brevemente por carretera (me hubiera gustado circuito) pero he visto la deferencia con algún coche menos equilibrado, como el 911 CS atmosférico que poseo y no hay color. El Cayman es más, como dice el redactor, clínico. Y mucho menos divertido, a pesar de que un 911 tampoco es un desmelenado. Es muy noble en toda circunstancia: rodar en circuito con él es un placer.

    Entiendo la comparativa porque tengo una situación parecida: además del 911 tengo también un Génesis coupe 3.8 modificado para derrapar y tela. Con el Porsche lo pasas genial pero el Génesis, es una máquina de bailar en circuito. Pasaría casi como en esta comparativa.

    Por otro lado también he probado un M2 de un compañero en el mismo circuito en el que ruedo con el Génesis...y menuda diferencia: es muy potente pero es aburridísimo en comparación!

  • ch460

    Lo has comparado con el "pseudo-Cayman"..., no contra el Cayman auténtico (el de 6 cilindros y cambio manual). Con respecto al auténtico Cayman, el Alpine no tiene nada que hacer: ni en diversión, ni en fiabilidad, ni en seguridad, etc. etc. (en mi opinión).

  • A normal

    Me pregunto si peleará este Alpine con un coche que cuesta la tercera parte y probablemente sea casi igual de divertido: el Mazda MX-5 2.0 184cv

La mítica firma de automóviles deportivos Alpine revive con el A110, un coupé de altas prestaciones muy ligero y compacto. Presume de un comportamiento dinámico impecable y tanto la carrocería como el bastidor están realizados en aluminio. Aunque sigue las pautas de estilo del modelo original, el nuevo A110 está a la última en tecnología