Junio de 2016. Un 51,9% de los participantes en referéndum decidían que Reino Unido debía abandonar la Unión Europea. Un movimiento que, tras formalizarse en enero de 2020, pondría a prueba las estructuras económicas europeas y las relaciones que, durante décadas, se habían tejido entre Reino Unido y el resto de miembros de la comunidad europea.
Ni contigo, ni sin ti, cuando Reino Unido sí quiere ser Unión Europea
Vivimos tiempos agitados, en los que las estructuras económicas europeas afrontan mayúsculos retos e incertidumbres. La industria del automóvil es un buen ejemplo de ello, y de una lucha de los fabricantes locales para resistir adaptándose a un panorama regulatorio cada vez más exigente, y a la presión de los fabricantes chinos, que están expandiendo su presencia en el continente.
Como respuesta, la Unión Europea está preparando un paquete de medidas para reforzar la industria comunitaria. Un paquete de medidas que podría dejar fuera a Reino Unido, que ahora alerta de que, de seguir adelante, el plan de Bruselas podría ser muy negativo para todos.
- Reino Unido pide a Bruselas que no lo deje fuera del concepto Made in Europe con el que la Unión quiere reforzar su industria del automóvil.
- La patronal británica SMMT advierte de que romper ese equilibrio dañaría tanto a las fábricas británicas como a la propia industria europea.
- En juego no solo están el coche eléctrico y la cadena de suministro, sino también miles de millones en comercio y la competitividad de Europa.
A favor de los coches Made in Europe… Made in UE
La Unión Europea quiere reforzar su industria del automóvil. No es difícil entender por qué. Europa vive un momento delicado, con una transformación industrial obligada por la electrificación, una presión regulatoria cada vez mayor y, sobre todo, la expansión de los fabricantes chinos, que ya no solo compiten por precio, sino también por tecnología, capacidad industrial y velocidad de ejecución. En ese contexto, Bruselas trabaja en el denominado Industrial Accelerator Act, una propuesta con la que pretende apuntalar la producción comunitaria y favorecer a quienes fabriquen dentro de su perímetro.
El problema, al menos desde el punto de vista británico, es que ese perímetro corre el riesgo de quedarse en una definición demasiado estrecha. SMMT, la patronal del automóvil británico, ha reclamado estos días en Bruselas que el futuro marco comunitario no deje fuera a Reino Unido y que los vehículos, componentes y baterías fabricados al otro lado del Canal reciban un trato equivalente dentro de la política Made in Europe.
Tal y como está planteado ahora, el futuro marco europeo podría dejar fuera a la industria británica de incentivos ligados a la electrificación y a la descarbonización, especialmente en ámbitos tan sensibles como las flotas corporativas y los créditos de carbono. Bruselas quiere proteger su industria, pero corre el riesgo de hacerlo debilitando una relación industrial que sigue siendo esencial para el automóvil europeo.
Reino Unido quiere seguir al lado de Europa
La relación entre la Unión Europea y Reino Unido mueve alrededor de 80.000 millones de euros al año alrededor de la industria del automóvil, con un saldo favorable a la propia UE. Según defiende la SMMT, Reino Unido sigue siendo el mayor mercado de exportación para los turismos europeos, con un valor anual de 39.700 millones de euros, a lo que hay que sumar otros 9.100 millones de euros en componentes. Europa vende a Reino Unido más coches y más piezas que a mercados tan relevantes como Estados Unidos o China.
Si Bruselas decide tratar a Reino Unido como un tercero, las consecuencias no las sentirán únicamente las plantas británicas, también las sufrirán muchos fabricantes y proveedores europeos.
Según recuerda SMMT, el valor de las importaciones británicas de eléctricos procedentes de la UE se ha multiplicado por diez desde 2019, y el 61,6% de los eléctricos vendidos en Reino Unido proceden de fábricas comunitarias. Es más, nueve de cada diez modelos eléctricos que hoy pueden acogerse a la Electric Car Grant británica han sido fabricados en la Unión Europea.
Mucho en juego para Europa… y para España
Si el Industrial Accelerator Act sigue adelante tal y como está planteado, dejando fuera a Reino Unido del concepto de contenido local, del Made in Europe, no solo se erosionará el equilibrio construido tras el Brexit. También se resentirá la competitividad del conjunto de la industria europea, se reducirá la demanda para parte de su cadena de suministro, se pondrá presión sobre los precios y se limitará la oferta para el cliente.
Y España no es, ni mucho menos, ajena a este problema. España es uno de los grandes países productores de automóviles de Europa y forma parte de una cadena industrial que depende de un delicado equilibrio entre fabricación, exportaciones, proveedores y competitividad regulatoria. Con 5.900 millones de euros anuales en exportaciones de vehículos, motores, y componentes, a Reino Unido, España sería tras Alemania uno de los países con un volumen mayor en juego.
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