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Curiosidades

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Hartge H1 5.0 (2006): cuando era buena idea montar un V8 en un BMW Serie 1

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 16 Abr 2022
Hartge H1 P
Hartge H1 P

Podríamos decir que el BMW Serie 1 no es lo que era. Su primera generación nació con una premisa muy interesante: era el único coche compacto de propulsión, con permiso del Mercedes Clase C Sportcoupé. El de Stuttgart tenía un posicionamiento mucho menos dinámico que el BMW Serie 1, que conquistó a público y prensa con su comportamiento y su deportividad. De hecho, el BMW Serie 1, tanto en su primera como en su segunda generación, se vendió con interesantes motores de hasta seis cilindros bajo su capó.

Es más, el actual BMW M2 está basado en los BMW Serie 2, que no dejan de ser las versiones coupé del BMW Serie 1 de primera generación. Es una plataforma muy querida, que dio paso a una tercera generación muy diferente. Construida sobre la plataforma UKL de motor delantero transversal, el BMW Serie 1 de tercera generación es un coche de tracción delantera. Su versión más potente no llega a los 340 CV del BMW M140i, se queda en 306 CV, y además, su motor solo tiene cuatro cilindros. Pero incluso en la era del primer Serie 1, su público demandaba más potencia.

La era de los compactos con motores de seis cilindros ya pasó, desgraciadamente.
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El tope de gama del primer Serie 1 fue el fantástico BMW Serie 1 M Coupé, un precioso deportivo compacto cuyo sucesor directo es el BMW M2. Incluso existían versiones de seis cilindros de 2,5 y 3,0 litros de cubicaje. Eran otros tiempos: el combustible era más barato y no había que preocuparse de las normativas de emisiones. En aquella época, el difunto preparador alemán Hartge lanzó al mercado el que podríamos considerar el compacto deportivo definitivo. El Hartge H1 era un BMW Serie 1 equipado con el motor 5.0 V8 del BMW M5 E39.

De serie, el fantástico motor S62 del M5 desarrollaba 400 CV atmosféricos. Para Hartge esta cifra era insuficiente, por lo que modificaron sus culatas e instalaron árboles de levas con mayor cruce. La potencia final era de 450 CV, y el par motor aumentaba en 10 Nm hasta los 510 Nm. Este motor se asociaba a una caja de cambios manual de seis relaciones, y la potencia pasaba de forma exclusiva al eje trasero. Eso sí, previo paso por un diferencial autoblocante - un autoblocante modificado, en origen, el autoblocante del BMW M3 E46.

La idea tras el H1 5.0 era promocionar las preparaciones más "mundanas" de Hartge.

Como es lógico, estas modificaciones exigían muchas alteraciones mecánicas, y aprovechar al máximo el espacio disponible bajo el capó del BMW Serie 1. No solo para albergar la mecánica, si no para que el coche tuviera un comportamiento dinámico excelente. Sin ir más lejos, el subchasis trasero del coche era reemplazado por otro con más consistencia. La suspensión se rebajaba en 30 mm con unos nuevos muelles Eibach montados sobre amortiguadores Bilstein, y se instalaban unas barras estabilizadoras más gruesas en ambos ejes.

El equipo de frenado consistía en discos delanteros de 380 mm, abrazados por pinzas de ocho pistones. Y no era un capricho: el coche aceleraba hasta los 100 km/h en solo 4,6 segundos y su velocidad punta era de 300 km/h. Curiosamente, a nivel estético era un coche muy poco llamativo. Mas allá de un discreto labio aerodinámico frontal, unas llantas de aftermarket o las dos colas de escape centrales, era complicado distinguirlo de un 116i. En su interior no había grandes cambios, más allá de una nueva instrumentación o un nuevo volante deportivo.

Hartge llegó a instalar el 5.0 V10 del BMW M5 E60 en un Serie 3. Les iba la marcha.

Las malas lenguas dicen que solo una unidad fue construida en el año 2006. Esa misma unidad fue probada por algunos medios especializados y sus imágenes dieron la vuelta al mundo. No sabemos cuántas unidades adicionales se fabricaron, pero sí sabemos que Hartge quebró en 2019, tras casi 50 años en el mundo del tuning de altos vuelos.

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