Llevamos años hablando sobre el lanzamiento de un deportivo que, situado por encima del Mazda MX-5, lleve el buen saber hacer de la marca japonesa a un segmento superior. Esto, en palabras de puristas y aficionados, debe suponer el relanzamiento de la serie RX de Mazda y sus míticos motores rotativos.
No obstante, la historia del motor rotativo ha costado mucho a Mazda en su última iteración bajo la piel de un deportivo: los problemas de fiabilidad y corta vida útil en el RX-8 hicieron que hasta el lanzamieto del actual Mazda MX-30 no hayamos visto un motor de este tipo en producción, que no se parece en nada al coche cuyas imágenes acompañan este artículo, un Mazda RX-9, que es lo que realmente quieren ver los aficionados.
El coche que estáis viendo justo a estas líneas no es un turismo real, sino una creación digital de Enoch Gabriel Gonzales, que no es pariente mío sino un especialista en la recreación digital de coches que lleva años exponiendo su manera de ver el diseño en su perfil de Behance.
Este trabajo de Enoch, en realidad, no es nuevo, tiene varios años y representa a la perfección lo que hasta hace no demasiado tiempo podríamos haber visto lanzado por parte de Mazda. Un deporrtivo del segmento D que llevara las líneas del MX-5 a una carrocería de tres volúmenes con mayor tamaño, dando lugar a una especie de GT japonés. Por contra, lo que parece que acabaremos viendo es algo muy distinto a ello. Ya que, sí, Mazda trabaja en el lanzamiento de un nuevo deportivo que por tamaño será un coche superior al MX-5 y, de alguna manera, contará con un motor de gasolina bajo su capó.
Lo último que sabemos es que Masahiro Moro, máximo responsable de Mazda, quiere un verdadero buque insignia. El pasado 29 de julio lo definió como un hero car que represente los valores de la marca, conviva con el MX-5 y tenga una producción muy reducida, hasta el punto de poder fabricarse casi artesanalmente. Esto todavía no equivale a una confirmación definitiva. Mazda no ha anunciado su producción, fecha de presentación ni nombre comercial. RX-9 es por ahora una denominación extraoficial, no la elegida públicamente por la marca pero sí la lógica teniendo en cuenta que será en sucesor del RX-8, igual que este lo fue del RX-7.
La referencia más clara, al menos en cuento a diseño e idea general, sigue siendo el Mazda Iconic SP. Ryuichi Umeshita, responsable técnico de Mazda, aseguró en junio de 2025 que no sustituía al MX-5, que sería más grande y que podía considerarse un buen sucesor del RX-7, aunque sólo con un motor rotativo bajo el capó.
En el Iconic SP, un motor rotativo de dos rotores funcionaba principalmente como generador para alimentar una batería y un sistema de propulsión eléctrica y es precisamente aquí donde nace el debate, porque Mazda todavía estudia qué papel debe tener el motor de combustión en el coche definitivo para que tenga cabida en un mercado cada vez más complicado.
Christian Schultze, responsable de investigación y desarrollo de Mazda Europa, explicó en febrero que un deportivo podría recurrir a un sistema híbrido en paralelo. Así, el motor rotativo impulsaría directamente las ruedas, algo más acorde con lo que espera su comprador que limitarse a escucharlo como generador. La alternativa sigue siendo un eléctrico de autonomía extendida similar al Iconic SP. Un eléctrico puro no figura entre las prioridades.
La tecnología, según Mazda, está casi lista desde 2025 y los trabajos para superar Euro 7 y la normativa estadounidense iban en buen camino, pero el obstáculo continúa siendo la rentabilidad: la compañía debe justificar un deportivo de escaso volumen sin llevarlo a un precio prohibitivo, de ahí que el debate sobre su motor haya comenzado antes incluso de que exista una presentación confirmada.









