La industria automovilística a nivel mundial pasa por un momento clave de transformación. La forma en la que se desarrollan y fabrican los coches ha cambiado para siempre, la culpa es de China y la supervivencia de muchas marcas va a depender de cómo consigan adaptarse a esta nueva era. Nissan ha sido de los primeros fabricantes en darse cuenta y esta es la lección aprendida de la que muchos de sus rivales deberían tomar nota… y cuanto antes mejor.
La clave de la industria automovilística china está en los tiempos
La receta para desarrollar nuevos coches jamás volverá a ser la misma. China ha demostrado al mundo que es posible crear un coche nuevo en un tiempo de 18 a 24 meses, un periodod que hasta ahora era poco menos que imposible para el resto de fabricantes del mundo que, de media, necesitan 48 meses para dar vida a un nuevo modelo.
La constatación de esta realidad está llevando a muchos fabricantes a replantear por completo sus estrategias, sus fórmulas de trabajo e incluso sus gamas. La rapidez con la que China pone en las calles modelos completamente nuevos y dotados de las últimas innovaciones, está provocando un terremoto en el resto de la industria, pues los ciclos de renovación convencionales impiden a fabricantes europeos, americanos, japoneses o coreanos ser capaces de plantar cara en tiempo y forma.
Es por ello por lo que marcas como Nissan, que no atraviesa su mejor momento, ha admitido abiertamente que se ha fijado en la industria china para mejorar su competitividad. El objetivo es obvio, buscando reducir de forma drástica los tiempos de desarrollo de cada nuevo lanzamiento y consiguiendo que un nuevo modelo pase de necesitar de 50 meses de desarrollo a sólo 37 meses.
Y pese a este hito, Nissan quiere seguir optimizando los procesos internos para reducir aún más esta cifra, algo que ya ha sido posible en productos como el nuevo Nissan Skyline, un sedán que ha necesitado de tan sólo 26 meses para su desarrollo completo.
Esta reducción en los tiempos y costes es posible gracias al uso de arquitecturas modulares, simplificación en los grupos de trabajo, reducción de opciones en todas las áreas: diseño, equipamiento, motores, etc., uso de prototipos virtuales para test, implementación de inteligencia artificial y realidad virtual, pruebas sin intevención humana gracias a la conducción autónoma (incluso de noche), etc.
Eso sí, reconocido que el tiempo es un lujo que ya no se pueden permitir, el CEO de Nissan también ha señalado que la búsqueda de la perfección ya no es un objetivo prioritario. Si bien habrá que comprobar si la eliminación de este énfasis por la excelencia no trae consigo una merma en calidad, no es menos cierto que Voltaire ya señaló en su momento que: «La perfección es enemigo de lo bueno».
Nissan Juke Concept
Todos estos cambios durante el desarrollo de un nuevo vehículo han permitido al fabricante japonés hacer mucho más eficiente el proceso, aún así Nissan también señala que llegar a los plazos que maneja la industria china será muy difícil si tenemos en cuenta las grandes diferencias que existen en tanto a condiciones laborales, pues los turnos de trabajo en China exceden holgadamente la jornada de un trabajador japonés, europeo, etc.
Sea como fuere, la férrea competencia que está suponiendo China está obligando al resto de fabricantes a reaccionar, suponiendo ello reaprender a desarrollar y fabricar coches. De hecho, el caso de Nissan no es ni mucho menos aislado, existiendo marcas como Renault, Ford, Volkswagen, Honda y muchas otras más que están siguiendo el mismo camino en pos de garantizar su supervivencia.
Fuente: AutoNews








