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Rover 75 Coupé (2004): el prototipo que no pudo salvar el futuro de Rover

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 6 Mar 2022
Rover 75 Coupe Historia P
Rover 75 Coupe Historia P

En 2004, el futuro de Rover pendía de un hilo. La histórica marca británica, en verdad, llevaba por entonces tres décadas de crisis. Desde su nacionalización en los años setenta, pasando por sus múltiples reestructuraciones y ventas sucesivas, la marca había perdido la gloria y prestigio que tuvo en los años 50 y 60. Durante los 90 fue propiedad de BMW, pero en el año 2000, vendió su participación a un fondo de inversión, dejándola a su suerte. Comenzaba así la travesía por el desierto de Rover, que culminaría en su quiebra definitiva en 2005.

La quiebra de MG Rover en 2005 provocó que la empresa quedase en manos chinas. Aunque durante un tiempo mantuvieron estructura productiva en Reino Unido, lo único británico de la MG actual es un estudio de diseño e ingeniería. No obstante, antes del año 2005, aún existían posibilidades de salvación para una MG Rover independiente. Fueron años en los que se lanzaron proyectos muy atrevidos, como el MG X Power SV o las versiones de ocho cilindros de los MG ZT, con el propulsor atmosférico de los Ford Mustang de la época.

Del año 2000 al año 2005, tanto MG como Rover fueron independientes.

Rover tampoco tenía miedo de experimentar, y en 2004, presentaron su retorno por todo lo alto al segmento de los coupés. El prototipo presentado se llamaba Rover 75 Coupé, y pretendía ser el sucesor espiritual de los coupés basados en los Rover 800. Aunque nunca se entró en mucho detalle, podría haber estado construido sobre la plataforma de propulsión trasera desarrollada por MG Rover - una modificación de la plataforma de los Rover 75. La idea de MG Rover era poder competir con las premium europeas en uno de los segmentos entonces más prestigiosos.

Este escultural coupé de líneas clásicas y preciosa zaga podría haber montado un motor V8 de 4,6 litros bajo su piel. Un propulsor compartido con coches como los Ford Mustang o Ford F-150, que desarrollaba unos 280 CV de potencia. Sin embargo, también podría haber montado motores de cuatro o seis cilindros en posición delantera transversal, con el objetivo de aquilatar sus costes. Algunas imágenes no oficiales de su interior revelaban cuero de color marrón, madera y un ambiente clásico, similar al del Rover 75 de cuatro puertas.

No solo se lanzó para celebrar el centenario de Rover. También para impresionar a SAIC, que entonces aun podía haber rescatado a Rover.

En un universo paralelo, hubiera rivalizado con coches como el Mercedes CLK o el BMW Serie 3 Coupé. Sin embargo, el Rover 75 Coupé no logró salvar el futuro de Rover. Quizá era un produto anacrónico. Quizá presentarlo como ZT Coupé, bajo el paraguas de deportividad de MG hubiera sido más llamativo. La realidad es que por aquél entonces, la situación económica de MG Rover era ya vox populi, así como las intenciones del gobierno británico de salvar la compañía - y su nivel de empleo - formando una joint-venture con marcas de capital chino.

La historia terminó con un final triste para MG Rover, que se vio quebrada y comprada a precio de saldo por SAIC. El desarrollo del Rover 75 fue aprovechado en China, bajo la marca Roewe - BMW aún poseía los derechos de la marca comercial de Rover. La Rover que conocíamos jamás volvió, ni tiene visos de volver en un futuro. Décadas de mala gestión, incompetencia estatal, burocracia y la implacable ley del dinero fueron los últimos clavos en el ataúd de una de las empresas británicas con más solera.

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