El mercado de los todoterreno de pick-up en Europa, y también en España, está acotado a un número muy concreto de unidades anuales y modelos que componen este nicho. La Ford Ranger es una de ellas, igual que los es la Musso de KGM que tuvimos la ocasión de probar semanas atrás, pero cuando se piensa en un todoterreno de este tipo, el primer nombre que se viene a la cabeza es el de la Toyota Hilux.
La marca ya había mostrado al público como iba a ser la fuerte renovación que su famosa pick-up recibiría este 2026 y ahora, gracias a su lanzamiento en Europa, podemos contemplar más imágenes de la misma además de saber con mayor nivel de detalle qué cambia con respecto a la generación saliente.
Dejando a un lado algo que ya sabíamos, que contará con una versión eléctrica, así como una disruptiva Hilux propulsada por una pila de combustible de hidrógeno, prevista para 2028, la variante diésel con motor microhíbrido, que es la que interesa, llegará a España viene con una significativa batería de mejoras, tanto en su interior como en su parte técnica.
A nivel estético, la pick-up adopta un lenguaje de diseño que Toyota denomina «Tough x Agile». El frontal ha sido completamente rediseñado y ahora muestra unos grupos ópticos más estrechos unidos visualmente mediante una barra central en la que destaca la inscripción TOYOTA. También son nuevos la gran parrilla hexagonal, el paragolpes de formas más angulosas, los diseños de llantas y los colores exteriores Sulphur Metallic y Storm Grey.
Las dimensiones apenas cambian respecto al modelo actual. La Hilux Hybrid 48V mantiene una longitud de 5,32 metros y una batalla de 3.085 milímetros, mientras que la anchura oscila entre 1.855 y 1.885 milímetros según versión y la altura alcanza los 1.865 milímetros. La variante eléctrica conserva la misma longitud y distancia entre ejes, aunque reduce ligeramente su altura hasta los 1.845 milímetros.
Un interior completamente nuevo inspirado en el Land Cruiser
Es probablemente en el habitáculo donde más evidente resulta la evolución. Toyota ha tomado como referencia el Land Cruiser para desarrollar un interior completamente nuevo que apuesta por un diseño más horizontal, una consola central de mayores dimensiones y una calidad percibida superior.
La instrumentación digital puede alcanzar las 12,3 pulgadas, la misma medida que la pantalla multimedia Toyota Smart Connect de las versiones más equipadas. Los acabados básicos recurren a una pantalla de 9 pulgadas, aunque todas las variantes disponen de compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto.
También se ha trabajado especialmente en la ergonomía. Los mandos relacionados con la tracción total quedan agrupados en una única zona de acceso más intuitivo, mientras que los asientos incorporan nuevos acolchados, una base más larga y reposacabezas rediseñados para mejorar tanto el confort como la protección frente al latigazo cervical.
A ello se suman múltiples soluciones prácticas, como una nueva guantera con cierre, un compartimento superior refrigerado, nuevos portavasos, una consola central más amplia con una capacidad de almacenamiento que aumenta hasta los 5,7 litros y varios puertos USB-C repartidos por el habitáculo.
Más refinamiento sin perder capacidades todoterreno
Bajo el capó de la versión destinada al mercado español seguirá encontrándose el conocido motor diésel de 2,8 litros y cuatro cilindros, aunque ahora asociado a un sistema microhíbrido de 48 voltios compuesto por una batería de iones de litio instalada bajo los asientos traseros, un motor-generador eléctrico y un convertidor DC-DC.
El conjunto desarrolla 204 CV y 500 Nm de par máximo disponibles entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la homologación WLTP, el consumo combinado se sitúa entre 9,7 y 10 litros cada 100 kilómetros, mientras que las emisiones oscilan entre 254 y 262 gramos de CO₂ por kilómetro.
El sistema eléctrico permite recuperar energía durante las deceleraciones, mejora el funcionamiento del Start&Stop y hace más suaves los arranques. Todo ello sin comprometer las capacidades de trabajo del modelo, que mantiene una carga útil superior a los 1.000 kilogramos, una capacidad de remolque de 3.500 kilogramos y una profundidad máxima de vadeo de 700 milímetros.
Otra de las novedades más relevantes es la incorporación por primera vez en un Hilux europeo de una dirección asistida eléctrica. Además de reducir ligeramente el consumo energético, promete una conducción más confortable sobre superficies irregulares, menor transmisión de golpes al volante y una asistencia más precisa tanto a baja como a alta velocidad.
Toyota también ha reforzado la estructura del bastidor, aumentado el grosor de determinados largueros, revisado los anclajes de la suspensión y añadido 36 puntos adicionales de soldadura en el piso. Junto a una nueva calibración de amortiguadores, muelles, silentblocks y barra estabilizadora, el objetivo es mejorar el refinamiento sin alterar las capacidades off-road que han convertido al Hilux en una referencia dentro del segmento.
En este sentido, mantiene unas cifras que la colocan como la pick-up con la mejor altura libre al suelo, con 309 milímetros según la propia marca, 500 milímetros de articulación de suspensión, un ángulo de ataque de 29 grados y un ángulo de salida de 24 grados. Además, el sistema Multi-Terrain Select ofrece programas específicos para barro, arena, nieve profunda, roca o pistas de tierra, mientras que el sistema Multi-Terrain Monitor incorpora cuatro cámaras capaces de mostrar incluso el terreno situado bajo el vehículo y la trayectoria exacta de las ruedas durante la conducción todoterreno.
Con todo lo anterior, para acabar, sólo nos falta saber qué precio tendrá oficialmente en España la variante diésel microhíbrida, que a buen seguro situará la versión de acceso entre los 45.000 y 50.000 euros, con IVA, un precio que, aunque alto, no deja de posicionar a la Hilux como el todoterreno «barato» en la gama de Toyota frente al Land Cruiser, cuya última versión en llegar a España ha rebajado su precio de salida hasta unos algo más contenidos 66.500 euros.














