Prueba y presentación de los neumáticos Energy Saver de Michelin

Óscar Miguel  |  @omiguel  | 

La marca francesa de neumáticos ha presentado su cuarta generación de neumáticos verdes con denominación Energy Saver y para ello puso en marcha una gran presentación en el circuito del Jarama en Madrid y una prueba en directo de estos neumáticos a la que hemos acudido numerosos bloggers y periodistas de toda España.

Antes de entrar en la entretenida prueba, que consistió en una ruta por la zona del puerto de Navacerrada, un pequeño alto para conocer algo de información sobre estos nuevos neumáticos. Lo lógico antes de plantearse un lanzamiento de un nuevo producto, en este caso un neumático, toda empresa debe pensar en lo que los clientes potenciales necesitan o quieren de un producto como ese. Esta frase, que suena bastante abstracta, se acerca una vez nos planteamos las características que de media buscan los usuarios de automóviles para “calzarlos” con neumáticos:

  • su seguridad: es el primer punto que los consumidores suelen buscar en un neumático. Que les reporte seguridad a su vehículo en cualquier condición significa, entre otras cosas, que sea menos propenso al aquaplanning o que su buen agarre favorezca una distancia de frenado mínima.
  • su duración y su resistencia: está claro que el bolsillo es un punto que todos tenemos en cuenta y si el neumático nos dura más kilómetros pues es un ahorro notable. Es la segunda característica más valorada y en ella también podemos engloblar la resistencia del neumático, su capacidad para soportar golpes o amoldarse a las circunstancias sin roturas.
  • su economía y su ecología: un neumático consigue que el vehículo gaste más o menos combustible. Derivado de, entre otros factores, la combustión de elementos fósiles nos encontramos con el problema de la contaminación. Un neumático puede contaminar más o menos, siendo de interés para los consumidores y para los propios fabricantes de automóviles que con cada vez más insistencia desarrollan modelos más ecológicos.
  • Es posible que estos factores sean un símbolo de que la importancia de los neumáticos entre los consumidores esté cambiando y creciendo hacia los niveles en los que debe situarse. Dejando a un lado los lógicos apartados de seguridad y duración, centrémonos en el consumo de combustible y la emisión de elementos contaminantes y su relación con los neumáticos.

    Algunas de las cifras estadísticas sobre este tema nos indican datos tan reveladores como que el 18% de todas las emisiones contaminantes provienen del transporte de vehículos por carretera y que un 4.3% de todas esas emisiones está directamente relacionada con los neumáticos. Este último dato parece relativamente pequeño si comparamos con la magnitud de vehículos y desplazamientos a lo largo de todo el mundo pero podemos apoyarlo con otro dato que es algo más revelador que es la relación de los neumáticos con el consumo.

    En todo un año, un turimos consume una media de aproximadamente 1.200 litros con lo que si suponemos un depósito de 60 litros nos salen 20 depósitos completos en ese mismo periodo. Diversos estudios aseguran que 4 de esos 20 depósitos serán consumidos debido a la influencia de los neumáticos. 1 de 20 quizá alguno no lo considere tan relevante pero dado el precio alcista del carburante debería tenerse en cuenta. Este dato, traslado a camiones, es más alarmante pues llegamos a que 1 de cada 3 depósitos se consume por culpa de las gomas.

    Vistos estos datos, la lógica nos dice que a través de la elección de los neumáticos podemos obtener un ahorro económico global. Para ello, podemos dividir las actuaciones a la hora de crear los neumáticos:

    • Disminuyendo el gasto de carburante: puntos clave de este ahorro son el reducir el peso del propio neumático y ofrecer una muy baja resistencia al rodamiento. Es parte de los consumidores mantener una presión correcta de los neumáticos, pues un valor fuera del rango marcado por el fabricante implica disminuir la velocidad y aumentar el consumo.
    • Incrementar la vida útil: en contraposición a reducir el esfuerzo de rodamiento es necesario aumentar la resistencia al desgaste del mismo, además de hacerlo capaz de aguantar golpes y roces sin desgastarse demasiado.
    • Más respetable con el medio ambiente: dado el actual impuesto de matriculación, reducir la emisión de CO2 puede significar una reducción del pago o incluso la exención del mismo. Por otra parte, el reciclaje de los materiales de los n eumáticos favorecen la reducción de costes de producción en sectores como el del asfalto.
    • Consumo y adherencia son factores aparentemente reñidos por dos sencillas reglas. Para consumir menos hay que evitar que el neumático se caliente (porque se pierde energía en calentarlo y ésta sale del combustible indudablemente) y para adherirse más a la carretera, el neumático debe estar más caliente (todos conocemos la Fórmula Uno y la necesidad de precalentar los neumáticos antes de las carreras). Parecen dos opciones confrontadas pero hay una solución: que se caliente la banda de rodadura y evitar el calentamiento del resto del neumático.

      Por este punto es por el que se ha decantado el fabricante francés, utilizando para ello un compuesto único de Sílice y un proceso de mezclado especial.

      Finalmente, la prueba de los neumáticos Energy Saver se dividió entre 47 vehículos entre los que podíamos encontrar desde minis hasta berlinas pasando por compactos y pequeños vehículos comerciales. Es decir, los modelos más populares en nuestro país y para los que están hechos los neumáticos Energy Saver, en medidas desde las 14 hasta las 16 pulgadas.

      En mi caso, me senté al volante, compartido por supuesto, de un Audi A3 Sportback con motor 1.9 TDIe de 105 Cv con mis compañeros bloggers Daniel Seijo y Javier Costas para hacer el recorrido, que consistía en una subida desde el Jarama al puerto de Navacerrada y dando la vuelta rodeando el puerto de Morcuera. Nuestro ejemplar del compacto alemán venía con el extra del navegador (de poca ayuda sirvió), del que en este caso debemos destacar su caja de cambios con la cuarta y quinta marchas largas para reducir el consumo y el indicador de marcha actual conveniente.

      En el principio del camino, con un trayecto de unos cuantos kilómetros antes de alcanzar los 1.400 metros de altura, lo realizó Daniel de una forma bastante ágil al igual que todos los compañeros de la prueba. He de decir que, entre medias, hicimos alguna prueba de agarre en giro y fue donde empezamos a comprobar un hecho importante: a pesar de ser un neumático de baja resistencia al rodamiento, ofrece un agarre importante.

      Más adelante, Javier confirmó este hecho cuando asumió él los mandos del vehículo y, por alguna jugarreta con las indicaciones de la ruta, nos desviamos por el medio de la ruta y subimos el puerto de Morcuera. La conducción pasó de agil y tranquila a más bien deportiva, por unas carreteras que Javier conocía bastante y, demostrando a la par su pericia, los neumáticos nos demostraron que no son deportivos pero que ofrecen un buen rendimiento cuando se les fuerza.

      Prácticamente en la parte más alta del puerto cogí el volante y circulamos de manera bastante tranquila, así que podemos decir que los neumáticos sufrieron las tres conducciones principales: deportiva, ágil y tranquila. Mis sensaciones estaban más relacionadas con el vehículo que con los neumáticos, pero puedo decir que se comportaron de una manera muy correcta. No está bien que lo diga pero probando a bajas velocidades a forzar el giro del vehículo, fue bastante complicado deslizarlo.

      Nuestra travesía comprendió desde carreteras con excelente estado hasta pequeñas comarcales de menor calidad, empedrado de pequeños pueblos de la sierra e incluso zona de arena, lo que consiguió aislar la aleatoriedad de la prueba. Una vez bajamos de nuevo a la autovía que nos llevaría al final de la ruta, bajo los mandos de Daniel, comprobamos que los neumáticos ofrecían un ruido sostenible más alto que el propio motor diésel pero bastante soportable.

      El viaje terminó en la Quinta del Jarama donde comimos con todos nuestros compañeros y pudimos intercambiar impresiones. Sobre el neumático, lo comentado ya. A pesar de mi baja experiencia en estos temas, parece que el Energy Saver tiene buenas capacidades de agarre a pesar de su baja fricción. Es una opción viable para alguien que busque ahorrar en un tránsito normal y que, de vez en cuando, decida saltar temporalemente a una conducción más deportiva.

      Y de regalo, esta última instantánea del frente del A3 sacada a través del techo solar. Si queréis ver la ruta con más detalle, os dejo un enlace a una foto del mapa. Perdonad el tipo de foto, es que la hice en medio de la ruta.

      En Diariomotor: Cómo se hacen las pruebas de neumáticos en el TÜV

      Lee a continuación: La incorrecta presión de los neumáticos aumenta la contaminación y disminuye la seguridad

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