Los coches que se movían quemando madera de los árboles

Óscar Miguel  |  @omiguel  | 

A estas alturas de los tiempos en los que las marcas se afanan en buscar la disminución de la contaminación en sus coches, y desde luego lo utilizan como arma de marketing, parece increíble que hace no muy poco tiempo se utilizarán fórmulas para propulsar los vehículos que no eran la simple combustión de los derivados del petróleo.

Una de esas formas era la de la combustión de madera y aunque podamos pensar que eso es de hace mucho tiempo, durante la Segunda Guerra Mundial muchos coches fueron convertidos para dejar de usar gasolina y simplemente tomar la fuerza prestada de los árboles. La escasez y el alza del precio del petróleo fue sin duda el detonante más claro de este ingenio.

Actualmente siguen existiendo vehículos transformados rodando por todo el mundo y la mayoría de ellos ha sufrido una transformación casera, nada realizado por una marca de forma oficial. Eran y son fácilmente reconocibles porque cargan con una caldera bien en la parte delantera o bien enganchada a la trasera. Viendo estas fotografías lo cierto es que parece una broma.

Parece que el coste actual del petróleo y el calentamiento global vuelven a “popularizar”, entre comillas, esta forma de propulsión. De hecho Volvo ha estado trabajando junto al gobierno sueco para mejorar y evolucionar esta tecnología pero de momento parece que lo que tienen siguen siendo coches con una caldera adosada a los lomos.

Lo importante de este asunto es sobre todo la idea inicial. Quemar gasolina o diésel implica un nivel de contaminación y el uso de una energía limitada y no renovable, mientras que quemando madera el asunto es diferente. Contaminar se contamina también pero a un nivel similar al que lo hacen las compañías eléctricas que obtiene energía de la combustión del carbón y de las fuentes nucleares.

Siempre se pueden plantar más árboles y además estos sistemas podrían funcionar no sólo con madera tratada sino que también lo harían con residuos de madera o casi cualquier tipo de biomasa. Como bien señalan en Tree Hugger no haría falta cargar con troncos en el maletero ni llevar una motosierra para poder repostar en cualquier parte.

El coche rojo que véis en las fotos es un Volvo 240 convertido para funcionar con madere. Puede recorrer una milla, 1.61 kilómetros, utilizando lo equivalente a casi medio kilo de madera. Teniendo en cuenta que lleva un depósito de madera de unos 31 kilogramos, las cuentas nos dicen que podrían andar cerca de 100 km sin repostar. No es la autonomía de un gasolina pero sí la de muchos coches eléctricos.

Su propietario, Dutch John, nos explica más detalles de su coche: [...] “El consumo de energía de un coche que se mueva con combustión de madera es cerca de 1.5 veces más alto que lo que consume un coche similar movido por gasolina, incluyendo la energía perdida en el pre-calentamiento y el peso extra de la maquinaria necesaria. Si contamos la energía que necesita el coche, el transporte y el refinado del petróleo, al menos las dos formas son igual de eficientes. Pero la gasolina no es renovable y la madera sí”.

Llegados a este punto podría pensarse que no hay razones para no usar la madera como combustible pero sí que existen. El factor contaminante sigue estando presente pero el mayor inconveniente sería el mismo que el de los biocombustibles: el sacrificio de las tierras de cultivo a favor de la obtención de madera para los coches en lugar de la agricultura tradicional.

Por otro lado está el tema de comparar esta forma de propulsión con la eléctrica por medio de baterías. Para Dutch está claro que gana la primera sobre la segunda: [...] Los escépticos no tienen en cuenta que la fabricación y reciclaje de las baterías clásicas cuesta energía, están hechas de materiales preciosos que no se pueden obtener localmente y tienen una vida útil muy limitada. La madera no tiene ese problema. [...]

¿Vosotros que pensáis? A mi modo de ver habría que investigar mucho y mejorar la eficiencia de la combustión para que tuviese éxito. Además habría que deshacerse de las desventajas que tiene la combustión de madera. Y, en definitiva, ¿no es la misma lucha que se está llevando a cabo con la propulsión eléctrica? ¿no se intenta maximizar la energía? ¿no se debería intentar obtener la energía eléctrica de fuentes renovables? En un mundo ideal obtendríamos la ansiada “emisión contaminante cero”.

Vía: treehugger | woodgas
En Diariomotor: Splinter, un superdeportivo de madera

Lee a continuación: Un Fórmula 1 hecho de piedra

Ver todos los comentarios 24