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Mercedes E 63 AMG, toma de contacto

Mercedes E 63 AMG, toma de contacto

Desde que entramos al aparcamiento del Pazo de Bendoiro, situado en Lalín, donde asistimos recientemente al Mercedes Test Day mi compañero Óscar y yo no podíamos quitar nuestros ojos de un coche en particular. Hablamos del Mercedes E 63 AMG, la pieza maestra que redondea la Clase E con un caracter deportivo indiscutible. Nos teníamos que subir a él fuese como fuese.

La suerte no estuvo de nuestra parte y tras la pequeña presentación que desgranaba la actual gama del fabricante germano, veíamos como otros compañeros se subían a la versión más potente de la conocida berlina media. Así que aprovechamos para probar el E Coupé 250 CGI de la prueba que pudisteis ver ayer y confiar en la suerte para que el siguiente turno fuese el nuestro. La espera mereció la pena y una sonrisa llenaba nuestra cara cuando por fin nos entregaban las llaves de esta fabulosa obra de ingeniería.

Exterior elegante con un giro deportivo

Desde una distancia prudencial, o en movimiento, los ojos te pueden jugar una mala pasada y pensar que el aquel coche gris no es más que otro de los muchos Clase E vendidos por Mercedes, algunos de ellos incluso acondicionados para servir como taxi. Pero si te frotas los ojos a medida que te acercas, empiezas a ver las diferencias, con menor distancia al suelo y las llantas de 18 pulgadas que dejan ver unas generosas pinzas de freno rojas con el logotipo AMG, está claro que nos equivocábamos.

En el frontal la característica estrella de Mercedes se alza orgullosa, coronando un capó bajo el que se esconde una auténtica fiera de ocho cilindros de la que hablaremos más adelante. Las nuevas luces diurnas LED adoptan una forma lineal, que gradualmente sustituirá la que se usaba hasta ahora con un pequeño ángulo.

Desde el lateral podemos apreciar ya con total claridad las llantas de cinco brazos, con motivo bicolor, que esconden las anteriormente mencionadas pinzas de freno encargadas de morder los discos de freno perforados. Justo detrás del paso de rueda nos encontramos la insignia en la que podemos leer “6.3 AMG”, rodeada por una forma en la chapa que recuerda a la entrada de aire lateral presente en el Mercedes SLS AMG.

Visto desde atrás es cuando más obvio se hace que estamos ante una máquina de alto rendimiento, con sus cuatro salidas de escape cromadas de forma rectangular y la zona baja de la defensa a modo de difusor con un detalle cromado. Sobre el portón nos revela su nombre y al abrirlo nos encontramos un amplio maletero, inusual en un coche capaz de las aceleraciones que este brinda y una velocidad punta que viene limitada de serie a 250 km/h.

Interior de lujo y equipamiento a la última

El interior de la unidad probada se caracteriza por los tonos oscuros, desde los cómodos asientos en cuero negro perforado, configurables en un gran número de parámetros por el conductor, hasta los acentos decorativos en color azul oscuro. Como es de esperar el material del salpicadero tiene un tacto excelente y todos los botones y ruletas tienen un ajuste y tacto perfecto.

El sistema multimedia integra gran parte de la información a la que podemos acceder del vehículo, desde la información de la propia radio, control del teléfono, reproducción de vídeo e incluso la función de visión nocturna que usa la cámara de infrarrojos montada en el parabrisas delantero y que no pudimos usar por transcurrir la prueba mientras disponíamos de sol. Disponemos también de climatizador de tres zonas, con dos independientes delante, más una común para los que viajan en las plazas traseras y el amplio tipo de comodidades que cabe esperar en una berlina moderna como esta, sensor de lluvia, luces, etc.

Las plazas traseras mantienen la comodidad de cualquier otro Clase E, con un espacio para las piernas más que suficiente y lo mismo ocurre para la distancia hasta el techo. Los que viajan detrás tambien disfrutarán de una mayor luminosidad, gracias al amplio techo solar, que una vez abierto incorpora un elemento deflector, que cumple una función similar a la del Aircap de la versión descapotable.

Motor V8 6.2, una joya en peligro de extinción

Si pensamos en el polo opuesto a la Clase E dentro de Mercedes, lo primero que se nos pasa por la cabeza es sin duda el Mercedes SLS AMG, aunque en este caso los polos opuestos se atraen. Bajo el capó se esconde el mismo motor V8 de 6.2 litros que monta el afamado “alas de gaviota”, este pronto se verá desplazado por los nuevos motores V8 de 5.5 litros que ya están anunciados para el próximo Mercedes CLS 63 AMG 2012, así que aprovechemos mientras podamos.

Esta máquina de consumir zumo de dinosaurio ofrece 525 CV a 6.800 rpm y un mastodóntico par motor de 630 Nm a partir de las 5.200 rpm. Gracias a estas prestaciones podemos catapultarnos de 0 a 100 km/h en tan sólo 4.5 segundos, clavando así el tiempo del Audi RS6, y llegar a una velocidad máxima, si eliminamos el limitador, de 298 km/h. Cifras todavía más sorprendentes si recordamos que el peso de este coche sólo se separa de las dos toneladas en 160 kg.

Comportamiento bipolar sobre el asfalto

Si eres de los que lo quieren todo en un coche, y tienes los 120.000 € que cuesta este capricho, entonces estás ante uno de los pocos coches que seguro te complacerán. El E63 AMG es capaz de ser completamente civilizado o una auténtica bestia salvaje, además de todos los pasos y combinaciones intermedios entre esas dos personalidades, todo ello gracias a las distintas configuraciones a las que podemos acceder en los botones al lado de nuestra pierna derecha.

El primero de los parámetros que podemos configurar es el comportamiento de la caja de cambios AMG Speedshift MCT, esta caja de cambios de siete velocidades entierra por fin el convertidor de par para optar por el embrague multidisco, con el ahorro en combustible y mejora de comportamiento que ello implica. Mediante la ruleta podemos cambiar el modo desde Comfort, en el que los cambios se realizan a bajas revoluciones y la comodidad es máxima, pasando por Sport y Sport+ elevando en cada uno de ellos un poco más las revoluciones a las que se cambia de relación, hasta llegar a la posición Manual, en la que seremos nosotros quienes decidan el momento en el que cambiar a través de las levas detrás del volante.

Si la comparamos con la caja de cambios 7G-Tronic que montaban tanto el E Coupé 250 y el E Cabrio 350 CGI, está claro que nos encontramos ante una tecnología muy superior. La transición entre marcha y marcha sucede en tan solo una décima de segundo, casi imperceptible y mucho más rápido de lo que cualquiera de nosotros podría lograr con un cambio manual. Merece especial mención el comportamiento de la transmisión cuando necesitamos toda la potencia del motor, reduciendo directamente por ejemplo de séptima a cuarta al tiempo que realiza doble embrague de forma automática.

Si circulamos con el control de tracción activado el coche absorbe todos nuestros errores, impidiendo que las ruedas patinen y manteniendo en todo momento la tracción al máximo. Si pulsamos el botón para situarlo en modo Sport la electrónica se vuelve mucho más permisiva, y en curva podemos deslizar un poco la parte trasera en un derrape controlado, aunque llegado cierto punto un par de tirones en las ruedas adecuadas y el ordenador del coche nos tendrá otra vez circulando de forma normal. Esto no obstante puede desactivarse al mantener pulsado el botón, anulando por completo el sistema.

Los ajustes de la suspensión también son regulables en tres posiciones, en la más blanda las imperfecciones del asfalto pasan casi desapercibidas, según se van encendiendo las dos luces del botón pertinente el tarado se vuelve más duro, ideal para la conducción deportiva. El sistema de amortiguación es distinto en los dos ejes, en el delantero se trata del tradicional con muelles y amortiguadores, mientras que en las ruedas posteriores es neumática. Esto permite mantener la altura al suelo constante, disminuyendo el balanceo en curva.

Pulsando el Botón AMG, nos ahorraremos unas cuantas pulsaciones en el resto de mandos para que el coche nos muestre su cara más oscura. Y es aquí cuando podemos apreciar lo bien que transmite la dirección, a través del volante multifunción en cuero y Alcantara, que es un 22% más directa que en cualquier otro Clase E. El comportamiento en curva es juguetón pero ampliamente predecible y nos permite poner el morro del coche en el punto de la curva deseado.

El coche se muestra fuerte y progresivo en todo el régimen de revoluciones con una excelente respuesta a bajas revoluciones, que nos permite excelentes recuperaciones incluso a bajas vueltas. Pero a altas vueltas, donde la potencia y no el par es la que manda, sus 525 CV son capaces de incrustar a los cinco ocupantes contra el asiento, convirtiendo las maniobras de adelantamiento en un pestañeo. Todo ello mientras escuchamos la sinfonía que desprende a través del escape.

Conclusión

Es difícil encontrarse un coche tan depurado como este, que encontrar los puntos flacos se vuelve casi imposible, siendo el principal que no tengo uno aparcado en mi plaza de garaje ahora mismo. Desde transportarnos tranquilamente desde nuestro puesto de trabajo hasta nuestra casa cuando estamos cansados, viajar con total comfort u ofrecer una conducción deportiva altamente configurable, el Mercedes E63 AMG parece hacerlo todo bien.

Si habéis disfrutado de esta prueba la visita a la galería de más de 50 imágenes que podéis ver a continuación es casi obligada. Mañana estaré de vuelta con una nueva prueba que os aseguro no defraudará, no faltéis a la cita.

(*) Actualización 22/11/2010: añadimos un vídeo de cómo suena el E 63 AMG en la trasera.

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Imágenes: Iván Palleiro En Diariomotor: Mercedes E63 AMG Estate, desde Frankfurt | Mercedes E63 AMG