Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (III)

Es sábado y nos toca ya concluir la prueba del Honda CR-V. Durante estos días hemos estado probando una versión equipada con el motor 2.2 i-DTEC turbodiésel de 150 CV y acabado Elegance. En la primera parte hemos destacado la enorme practicidad de su habitáculo y detalles prácticos como un piso plano en las plazas delanteras o un maletero con dos bandejas. La calidad de materiales es buena y los asientos proveen un confort excelente en todo tipo de situaciones.

En cuanto al grupo motopropulsor, el motor 2.2 i-DTEC me ha dejado asombrado por su tacto. Un profano no sabría distinguirlo de un gasolina por la manera en que sube de vueltas, la ausencia de vibraciones o una entrega de potencia muy lineal y progresiva. Me ha dejado muy buen sabor de boca el tacto realista de la dirección o los recorridos cortos y precisos de la caja de cambios, inconfundiblemente japoneses. Veamos ahora qué nos dice el Honda CR-V de su equipamiento, precios y rivales.

Acabado Elegance SE, más que suficiente

Dentro de la gama Honda CR-V el Elegance SE es el segundo acabado comenzando desde la parte básica de la gama, por delante del Comfort SE. La dotación de seguridad de base es igual en toda la gama, aunque los acabados más avanzados disfrutan de asistentes de mitigación de accidentes por radar. No es el caso de nuestro CR-V, pero sí tenemos control de estabilidad VSA con estabilización de remolque, reposacabezas activos, sensor de presión de neumáticos y muchos airbags (frontales, cortina, laterales delanteros).

El Honda CR-V obtuvo en su día 4 estrellas en las pruebas EuroNCAP, y ha sido ligeramente superado en seguridad por algunos rivales más modernos. En cuanto a la dotación de serie, a pesar de ser un acabado intermedio, podemos disfrutar de elementos como asientos mixtos cuero-Alcantara calefactables, asientos traseros corredizos, ordenador de a bordo, climatizador bizona automático, sensores de luz y lluvia, cristales traseros tintados o un sistema de recomendación de cambio de marcha.

En este acabado también son de serie los sensores de parking delanteros y traseros, las llantas de 18 pulgadas, el equipo de sonido con entradas auxiliares. Con este acabado no hay disponibles más opciones que la pintura metalizada por 450€, si queremos elementos como asientos de cuero o navegador GPS. La versión Comfort SE pierde elementos como los automatismos, grandes llantas o climatizador. El Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance cuesta 32.050€ si incluimos el coste de la pintura metalizada.

Principales rivales

El Honda CR-V es uno de los jugadores fuertes en el segmento de los SUV, y por tanto tiene muchos rivales potenciales. Uno de ellos es el Kia Sportage 2.0 CRDi 4×4. Su motor de 136 CV tiene unas prestaciones inferiores y un consumo real algo inferior, homologa una media de 6,0 l/100 km. Su conducción es menos precisa y sus calidades ligeramente inferiores, aunque es un coche que me dejó una muy buena impresión cuando lo probé el año pasado.

Me encantó que tuviese mucho espacio interior, un maletero enorme y una ergonomía muy buena, aunque en placer de conducción no puede competir con el CR-V. Con el acabado Emotion cuesta 31.600€ a igualdad de equipamiento, y me parece una de las mejores alternativas al Honda. Con un posicionamiento parecido, tampoco conviene olvidarse de coches como el Subaru Forester. Su sistema de tracción total permanente es muy efectivo y los consumos del motor 2.0 Bóxer Diesel de 150 CV son contenidos. Este motor tiene un gran agrado de funcionamiento y de nuevo, un tacto similar al de un gasolina equivalente.

Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (III)

Tiene mucho espacio interior, aunque un maletero algo más pequeño. Es un coche poco visto, pero muy capaz, también a nivel dinámico, aunque sigue siendo menos rápido que el Honda. Con el acabado Executive tiene una dotación similar al Honda, aunque con faros de xenón o tapicería de cuero. Sin embargo, no dispone de automatismos para luces o limpiaparabrisas. Cuesta 31.120€, un precio equivalente al Honda. También debemos tener en cuenta entre los rivales al Ford Kuga 2.0 TDCi 4×4.

El Ford está basado en la plataforma del Focus y será nuestra próxima prueba en Diariomotor con toda probabilidad. Es un coche con un habitáculo más estrecho por su origen compacto, aunque estéticamente atractivo y con un maletero algo más pequeño. A nivel dinámico es más ágil que el CR-V y tiene un comportamiento muy similar al de un turismo. Su motor 2.0 TDCi de 140 CV tiene unos consumos menos sensibles al uso que los del CR-V, y prácticamente idénticos.

Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (III)

Con el acabado Titanium S y completando la dotación de serie a base de extras, nos tendremos que dejar 29.520€ para tener un coche con un equipamiento similar al Honda CR-V. Un rival que se suele considerar con frecuencia si estamos pensando en la compra de un Honda CR-V es el Toyota RAV4, también de origen japonés y equipado con un motor 2.2 D-4D de 150 CV. Su propulsor tiene peores prestaciones y uno de los problemas del Toyota es que su maletero sólamente tiene 366 litros de capacidad.

Con el nuevo acabado Yokubari y el consiguiente ahorro que consigue su precio con un equipamiento casi calcado al CR-V y carrocería Cross Sport (sin rueda de repuesto en el portón) es de 28.700€, casi 3.500€ menos que el Honda. No repasamos a todos los rivales, pero creemos que no debemos olvidarnos del Volkswagen Tiguan 2.0 TDI 140 CV 4Motion. Sus prestaciones son un poco inferiores al Honda, pero su consumo homologado es de sólo 5,8 l/100 km con caja de cambios manual de seis relaciones.

Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (III)

Está mejor acabado que el Honda y a nivel de espacio interior y maletero quizá está un poco por detrás. Cuesta más de 34.000€ a igualdad de equipamiento, está ciertamente a otro nivel de precios. Para terminar, el Honda CR-V también está disponible con un motor 2.0 i-VTEC de 150 CV. Es más lento y gasta una media de 8,2 l/100 km, pero es un portento de fiabilidad. Es 2.000€ más barato que el i-DTEC, que requiere de 75.000 km para amortizarse con respecto al gasolina.

Conclusiones

El Honda CR-V es un coche más caro que sus rivales en general, pero destaca por una practicidad fuera de serie y unas excelentes prestaciones, siendo el SUV generalista de su potencia más rápido y solvente en carretera. Su nivel de equipamiento es muy completo, pero no permite la dotación de apenas opciones. Si estás buscando un SUV es un coche que al fin de su vida útil puede disfrutar de abundantes descuentos y aún es competitivo frente a rivales aparentemente más modernos.

A destacar

  • Motor 2.2 i-DTEC
  • Tacto de conducción
  • Practicidad

A mejorar

  • Política de opciones
  • Habilidades off-road
  • Precio en relación a rivales

En Diariomotor: Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (I) | Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (II) | Honda CR-V 2010

Lee a continuación: Honda CR-V 2.2 i-DTEC Elegance, a prueba (II)

Solicita tu oferta desde 24.500 €
  • Acutbal

    No os olvidéis del nuevo Ssangyong Korando, esta fenómenal!!

  • Ramon Gonzalezg

    yo tengo este coche y me consume medio litro de aceite cada 7.000 km. cosume una barbaridad de aceite bajo mi punto de vista.