Fisker Karma: todo empezó con un papel en blanco

 |  @davidvillarreal  | 

El Fisker Karma, como muchos otros automóviles, comenzó con un folio en blanco y la inspiración de un diseñador para plasmar sus ideas en un boceto que como veis ilustra este artículo. En el año 2007 el Fisker Karma tan solo era eso, unos trazos que perfilaban con bastante detalle la silueta que hoy en día se ha convertido en la seña de identidad más importante del sedán eléctrico de autonomía extendida más deseado por cualquiera que pueda permitírselo.

En estos bocetos preliminares el bueno de Henrik Fisker ya había concebido la idea de una gran berlina con aspecto musculoso, pasos de rueda abultados, capó alargado, línea de cintura alta y grandes llantas y salidas de escape tras el eje delantero. En el proceso de diseño el Fisker Karma modificaría algunos rasgos, por ejemplo los grupos ópticos traseros. Seis años más tarde el Fisker Karma se ha convertido en uno de los bienes más codiciados por estrellas de Hollywood y en la confirmación del hecho de que el automóvil “ecológico” es muy cool.


Henrik Fisker: “A última hora decidimos modificar el diseño de los pilotos traseros” Y añado. Salvo eso, el Fisker Karma es esencialmente tal y como lo concibió Henrik en sus bocetos.

Doy fe de que el Fisker Karma es uno de esos coches que enamora a primera vista. Mi amor idílico comenzó en 2009, cuando por primera vez me encontré en vivo y en directo con este en el Salón de Ginebra. Por aquel entonces aún no me dedicaba profesionalmente a esto y difícilmente me imaginaba que en unos años llegaría a Europa y, no solo eso, que tendría ocasión de probarlo para comprobar si de verdad Henrik habría logrado que un eléctrico desbancase a las mejores berlinas deportivas del mercado.

Tengo que decir que cuando preparábamos la prueba del Fisker Karma hace unos meses, este coche llegó a decepcionarme. Tal vez mis expectativas estuvieran tan altas como su precio e independientemente de que el continente sea bello y exótico, el contenido sigue siendo un eléctrico cuyas aptitudes distan mucho de lo asumido en tantos años de automoción y motores térmicos, ya sean diésel o gasolina.

Pero indiscutiblemente el Fisker Karma sigue siendo esa berlina que tuerce cuellos, asombra a cualquiera que se cruce con él, e invita al viandante a detener su paseo para contemplar con mayor detenimiento su silueta. Y es que si algo me quedó claro aquel día de pruebas, es que con un Fisker Karma jamás pasarás desapercibido.

Fuente: Fisker
No te pierdas nuestra prueba del Fisker Karma ni la entrevista que nos dedicó Bernhard Koehler, cofundador de Fisker Automotive.

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