SEAT Toledo y Skoda Rapid. Prueba de berlinas anticrisis

A la hora de hablar de esta nueva oleada de berlinas prácticas y asequibles, no podíamos olvidarnos de dos de los representantes más importantes de la categoría, SEAT Toledo y Skoda Rapid. La razón por la cual hablaremos de ellos en esta comparativa como si de un solo modelo se tratase, es que esencialmente son el mismo coche, con pequeños detalles estéticos y de equipamiento para aportar un mínimo de diferenciación y amparados en las estrategias comerciales y las promociones de sus respectivas marcas.

Toledo y Rapid han optado por la búsqueda del coche práctico y asequible, huyendo de la sofisticación que pueda tener un SEAT León y siendo cautos a la hora de ahorrar en materiales y calidad de ensamblado, para que el resultado final no desentone con los productos a los cuales nos tienen acostumbrados tanto SEAT como Skoda. Y hay que decir que ambos, sin llegar por cuestiones obvias al refinamiento de un Exeo o un Octavia, nos convencen. Y la razón principal por la cual esta berlina nos ha conquistado, y estará entre los candidatos que recomendaremos cuando algún amigo nos pregunte por un coche práctico y espacioso, es su inmenso portón trasero.

Dos hermanos mellizos separados al nacer

El Rapid y el Toledo se diferencian estéticamente por los emblemas de sus respectivas marcas, el diseño del capó y el frontal y sobre todo diferencias más importantes en la zaga.

Nos gusta que a nivel estético y de diseño estemos ante algo más que un Ibiza con trasero. En esta berlina el tercer volumen se ha integrado a la perfección, con un voladizo trasero corto y una mínima diferenciación que preserve la imagen de marca. Incluso los juegos de llantas de Toledo y Rapid son tan parecidos que nos costará apreciar las diferencias. Estos dos modelos se fabrican en las mismas líneas de producción de la plata de Mladá Boleslav, en República Checa.

El SEAT Toledo goza de un frontal que prácticamente es un calco al de los modelos Ibiza y León y un capó prominente en forma de uve. En la zaga ha optado por un diseño vertical, limpio y despejado, con el emblema Toledo siempre presente – para no olvidar que esta es una de las franquicias históricamente más populares de SEAT -, faros alargados y diseñado para que el parachoques acoja la matrícula y no rompa con la limpieza del conjunto.

El Skoda Rapid también goza de una presencia fuerte motivada, sobre todo, por la imagen familiar que evoca y las reminiscencias a un modelo tan popular como el Octavia. Para un profano el Rapid es un Octavia en miniatura. El capó cuenta con una sección central abultada sobre la que se esculpe el nuevo emblema de Skoda y la zaga cuenta con pilotos de mayor tamaño que en el Toledo e integrados de forma que no están divididos por la apertura del portón. La matrícula, por cierto, se ha integrado más arriba, en la propia tapa del maletero.

Rapid y Toledo: de puertas para fuera

Al ponernos al volante de ambos coches, una vez más, constatamos su origen común. El diseño del salpicadero es exactamente el mismo, con pequeñas diferencias en los tonos o la iluminación de cortesía y la estética del equipo de entretenimiento, que también es el mismo.

En general estamos ante un diseño sobrio y ordenado, con materiales sencillos pero bien rematados y un ambiente que sin duda alguna gana muchos enteros con las versiones más equipadas de la gama, que ya cuentan con volante y pomo del cambio forrado en piel, tapizados más atractivos, inserciones Piano Black o un equipo de entretenimiento con una pantalla a todo color. Según acabado, tanto el Toledo como el Rapid pueden configurarse con un diseño en dos tonos, en beige y negro o en negro para todos los paneles. A rasgos generales la impresión general es que SEAT y Skoda han cuidado mucho más el diseño y los materiales de su berlina que en el caso del C-Elysée. Probablemente no sea una diferencia cualitativa, pero sí apreciable.

Los asientos de acceso a la gama SEAT Toledo y Skoda Rapid gozan de bastante mullido, pero no son todo lo cómodos que cabría esperar. En el caso del Skoda podemos optar a unos asientos, presentes en las versiones Dynamic, algo más ergonómicos, con buena sujeción lateral y un reposacabezas integrado en el propio respaldo y por lo tanto sin posibilidad de ajuste vertical. Incluso careciendo de ese ajuste, para un servidor que no levanta más de 1,70 metros del suelo, su ergonomía resultó óptima. Este detalle me gustó bastante tanto en el Rapid como en el Spaceback que probamos recientemente.

Pero para un coche que se erige como una opción económica y espaciosa, sin duda alguna el aspecto que marca la diferencia lo tenemos en el portón trasero. Rapid y Toledo fueron concebidos como berlinas de cinco puertas, con un portón plenamente practicable, un espacio de carga de fácil acceso y una bandeja desmontable. Es importante mencionar que si bien no llega a las cifras y el volumen de un León ST, no está tan lejos como cabría esperar.

Un inmenso maletero muy accesible y espacioso

Para ser honestos, está claro que no nos enfrentaremos a diario a la situación de cargar con un objeto muy voluminoso, un mueble de Ikea o una televisión de rayos catódicos de las de antaño. Pero, si tuviéramos que enfrentarnos a esa situación, basta un vistazo a las imágenes para comprobar lo accesible y práctico que puede llegar a ser ese portón. Digamos que tenemos la estética de un sedán con la accesibilidad de un compacto o un monovolumen y prácticamente el espacio de un familiar.

Contra eso, las cuatro puertas del C-Elysée y otras berlinas sin portón trasero tienen muy poco que hacer. Para mí también es muy revelador el hecho de que en grandes ciudades como Madrid los taxistas estén apostando por Rapid y Toledo, siendo dos de los modelos más vendidos actualmente en este sector y desplazando incluso a algunos best seller del taxi recientes como el Octavia. Pensemos que para estos profesionales el espacio de carga y el fácil acceso a este es imprescindible para no perder servicios.

Llegado el momento en que tenemos que escoger el motor, las unidades que aparecen en estas fotos y que tuvimos ocasión de probar nos ofrecen dos alternativas bien diferentes. El Skoda Rapid venía equipado con un diésel de 105 CV y cambio manual, que es el motor que sin lugar a dudas recomendaríamos a cualquiera que busque un coche con unos consumos contenidos, no muy caro y relativa solvencia en carretera. Hace apenas unos días ya os hablábamos de este mismo motor en un envase no muy diferente, el del Skoda Spaceback.

El diésel de 105 CV como la opción ideal de una berlina de batalla

Nos parece oportuno apostar por un diésel de 105 CV porque ese pequeño extra de potencia respecto al diésel de 90 CV puede marcar la diferencia a la hora de movernos por carretera con la familia y todos los bártulos a bordo. En cualquier caso merece la pena la lectura de la toma de contacto de mi compañero Mario con el Seat Toledo 1.6 TDI de 90 CV.

En nuestras pruebas ya hemos visto que con el motor 1.6 TDI de 90 y 105 CV y cambio manual se pueden obtener medias de 4,5 litros/100 kilómetros si viajamos con poca carga y a 120 km/h de marcador. Es una buena referencia para entender que sus consumos son realmente bajos, aunque en la práctica, con bastante carga, el consumo real vaya a superar con creces el homologado en ciclo mixto.

La elección del TDI de 90 CV también puede justificarse si necesitamos un coche automático, puesto que es el único diésel de la gama que se ofrece con cambio DSG de 7 relaciones.

Y sin duda alguna esa introducción del TDI de 90 CV vino bien para estas berlinas, puesto que hasta hace poco la única alternativa automática que existía era la del 1.4 TSI DSG de 122 CV, el mismo que probamos en el SEAT Toledo, un motor de gasolina que no se comercializa con cambio manual.

Una alternativa interesante: 1.4 TSI DSG de 122 CV

Evidentemente esta combinación no encaja en lo que entendemos por berlina económica y no por ello nos resulta menos interesante. Hablamos de un gasolina potente, con buen empuje desde abajo y el confort de un cambio de doble embrague con siete relaciones. Sus consumos no tienen nada que ver con los del bloque de gasóleo y en nuestras mediciones, en condiciones muy similares, rondamos medias de 6 litros/100 kilómetros.

Pero para aquel que esté pensando en un motor interesante, potente y cambio automático, le bastará con oír que en las gamas Rapid y Toledo el precio del 1.4 TSI DSG de 122 CV es muy similar al del 1.6 TDI DSG de 90 CV y unos mil euros más caro que el 1.6 TDI de 105 CV. La ventaja de los consumos del diésel tardaremos probablemente unos años en amortizarla, pero teniendo en cuenta que el 1.4 TSI DSG no es descabellado en sus consumos y encima automático, puede resultar bastante tentador optar por este último.

Para terminar, tampoco queríamos olvidarnos de la dinámica de los Skoda Rapid y SEAT Toledo, aunque no nos parezca un factor determinante cuando de lo que se trata es de buscar una berlina económica. Evidentemente ni Skoda ni SEAT serán brillantes en este aspecto, al menos tanto como lo pueda ser un SEAT León, pero la diferencia con respecto al C-Elysée también se hace patente. Mejor calidad de rodadura y un aislamiento acústico que sin ser brillante se antoja más trabajado. El diésel de SEAT y Skoda también es más confortable que el HDi del Citroën.

El chasis de Rapid y Toledo también mostró un mejor aplomo y contención de los balanceos. Aunque, por otro lado, tampoco podemos olvidarnos de que nuestras unidades de prueba contaban con llantas de 17” y neumáticos 215 R17, de los cuales carecen las versiones más básicas.

Y sin más tan solo emplazaros a la próxima entrega de mañana para ofreceros el desenlace de esta comparativa.

En Diariomotor: Primer contacto con el Citroën C-Elysée | Primer contacto con el SEAT Toledo

Lee a continuación: Citroën C-Elysée HDi 92. Prueba de berlinas anticrisis

El SEAT Toledo es una berlina compacta que se comercializa únicamente en carrocería de 5 puertas. Acaba de recibir una actualización que añade nuevos motores Euro 6 y más posibilidades de equipamiento. Comparte muchos elementos con el Skoda Rapid y ambos se fabrican en la República Checa.

  • AB

    Para mi gusto, el Toledo 1.4 TSI DSG de 122 CV. Pero, a la espera de la prueba del Elysée, que este reportaje ya adelanta que es el “peor” de los tres, sigo teniendo una duda: De línea sigo prefiriendo el Elysée, así que la pregunta es ¿cuanto “peor” debe ser un coche que te gusta para que prefieras comprarte un coche que no te gusta? (Como aclaración debo decir que, en este caso concreto, se trata de una pregunta retórica, porque no tengo previsto comprar ninguno de los tres modelos, pero vale con caracter general ¿elegir el mejor aunque no te guste u otro peor pero que te guste?)

  • sfdsf

    Boicot a la marca catalana Seat.

  • sfdsf

    boicot a los productos catalanes

    • Ojetín McMierder

      El Toledo ni siquiera se produce en Cataluña… ¡Boicot a los subnormales!

      • sfdsf

        boicot a la marca catalana seat, puto catalan de mierda.

  • Alberto Piqueras Ramos

    El Toledo 1.4 TSI DGS de 122 cv podría ser el más indicado para los que nos gustan los coches a gasolina; no obstante se pueden conseguir ahorros en el conjunto, si esa es la idea de hacer un coche económico. Entre los ahorros tanto de costos como de consumos, las ruedas 215/55?/17, son innecesarias para la velocidad y las prestaciones de este motor.

    Saludos.

    • siroco

      Tan innecesarias como que encima de low cost tienen muy poco. Este coche sería perfecto con unas 205 55 16 pulgadas… pero nada cada vez los coches con medidas más exclusivas y mas caras para los bolsillos.
      De todas formas, pienso que debería haber un 1.4 TSI de 122 cv manual… por lo menos para los futuros compradores que no se fian del DSG7… que motivos hay para no fiarse.

  • sfdsf

    BOICOT A LOS PRODUCTOS CATALANES

    • Oliver

      Te has lucido, chaval (o chavala), porque ninguno de estos tres productos se fabrica en Cataluña. El Citroën es gallego y los del grupo Vag, checos.