Probando un Tesla Model S en Santa Mónica, California

El Tesla Model S no es sólo un coche, es el gadget más grande y divertido que se vende actualmente. Nuestro lector Víctor Salgado, abogado especializado en nuevas tecnologías y amante de las mismas, lo ha probado en California y nos cuenta su experiencia.
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Pocas veces tenemos delante un producto que marca un antes y un después. Una línea clara entre el pasado y el futuro de su sector. Una vez lo has visto, sabes que nada volverá a ser igual. Recuerdo, a los 12 años, la primera vez que vi un ordenador en una tienda, un ZX Spectrum de 48k. A pesar de no ser más que un teclado con pretensiones, inconscientemente me sabía testigo de una revolución en ciernes. Lo mismo, al probar Internet por primera vez a mediados de los 90 o disfrutar productos disruptivos como el iPhone o las impresoras 3D, aún en el amanecer de su potencial real.

Esta misma sensación es la que que me ha quedado después de tener la privilegiada oportunidad de probar el Tesla Model S este verano.

“Al igual que cuando vi un ZX Spectrum o la primera vez que probé internet a mediados de los 90, me sabía testigo de una revolución en ciernes”

El lugar fue Santa Mónica, California, en el corazón de su concurrida zona comercial conocida como el Third Street Promenade. Allí, en una tienda mucho más parecida a un Apple Store que a un concesionario tradicional, se encuentra una de las sedes comerciales de Tesla Motors donde se puede tener un contacto de primera mano con estos coches revolucionarios.

Lo primero que me llamó la atención del Tesla Model S, es la enorme pantalla que domina su salpicadero central. Parece un iPad gigante y, realmente funciona como tal. Con un tamaño de 17 pulgadas y totalmente multitáctil, sólo tiene dos botones físicos y sirve para controlar prácticamente todo el vehículo desde ella: desde la posición del techo solar hasta la imagen de la cámara trasera en las maniobrasLas sedes comerciales de Tesla Motors se parecen mucho más a una Apple Store que a un concesionario tradicional.

Pero, vamos por partes. Después de varios contactos con la empresa matriz, radicada en el corazón de Silicon Valley, y de un pequeño toma y daca entre el departamento comercial, el de comunicaciones y el propio concesionario, todos ellos de una amabilidad exquisita, finalmente tuve la oportunidad de probar el coche apenas dos días antes de mi vuelta a España.

Tras una breve espera en una pequeña sala “VIP” al fondo de la tienda, me dieron acceso al vehículo aparcado en la parte de atrás. La llave del mismo es una pequeña miniatura del Tesla, en color negro, la cual prácticamente no tienes que usar al no haber cerraduras visibles. De hecho, ni siquiera tiene manillas para abrir las puertas. Sólo si te acercas con la llave encima es cuando, por arte de “magia” de la frecuencia inalámbrica, dichas manillas salen simplemente hacia fuera de la carrocería para permitirte asirlas y abrir la puerta. La sensación de ciencia ficción fue permanente durante toda la prueba.

Lo siguiente que llama la atención, es que no sólo tiene un maletero, sino dos: uno donde debería normalmente llevar el motor y, cuando nos dirigimos a la parte trasera por si está allí, también nos encontramos otro hueco (y bastante amplio por cierto). Nos explican que, al carecer del clásico motor en la parte delantera, es posible ofrecer mucha más seguridad que en un vehículo convencional al incluir refuerzos extra en caso de colisión. Afortunadamente, no tuve ocasión de probarlo.

¿Dónde está el motor, entonces? Me preguntaréis. Pues, al tratarse de un coche eléctrico de última generación simplemente está escondido “debajo” del mismo. De hecho, todas las baterías se encuentran directamente debajo de los asientos y de la cabina habitable, lo cual sorprende también dado que el Tesla es un coche bastante bajo.

Esto tiene la ventaja, además y como pudimos comprobar luego, de que el centro de gravedad del vehículo esté muy bajo con lo que la inercia y el movimiento en las curvas se reducen a la mínima expresión, haciendo la conducción mucho más confortable y segura.

En el maletero trasero vemos también lo único que no podemos perder si no queremos quedarnos “tirados”: un cable y un adaptador compatible con cualquier enchufe, ya sea de la red eléctrica convencional o de la especial para la carga de este tipo de vehículos.

La filosofía que tenemos que tener con este coche es la misma que con cualquier “gadget” tecnológico que tengamos por casa: lo usamos durante el día y lo dejamos cargando por la noche

Básicamente, la filosofía que tenemos que tener con este coche es la misma que con cualquier “gadget” tecnológico que tengamos por casa: lo usamos durante el día y lo dejamos cargando por la noche. La idea es que tengamos un garaje con toma de corriente y, simplemente, lo dejemos enchufado al aparcarlo. En unas 5 ó 6 horas la batería estará al 100% y, con una nada despreciable autonomía de hasta 300 millas (480 kilómetros) podemos estar seguros de que nos llegará con creces para una jornada habitual, aun con atascos. En caso de emergencia, sin embargo, llevamos el cable con nosotros aunque es recomendable marcar bien en el mapa las “electrolineras” de nuestra ruta si vamos a hacer un viaje largo.

Antes de arrancar el Tesla, nos explican brevemente su funcionamiento, gran parte del cual, como digo, se controla directamente desde la enorme pantalla central. De hecho, cuesta bastante fijarse en otra cosa y apetece quedarse un buen rato “jugando” con el gran número de opciones y funcionalidades de la misma. Por primera vez, tengo la sensación de tener un ordenador “de verdad” en un coche. Por supuesto, tiene GPS, que se puede poner a pantalla completa o “partir” la misma para acomodar otras funciones en la otra mitad. La guinda es que también tiene acceso completo a Internet, gracias la conexión 3G incluida de serie, e incluso se puede navegar por la web. Algo nada recomendable si se está conduciendo, claro. Para paliar esto, tiene también control por voz aunque no responde Siri…

Llega el momento de encender el motor, simplemente pulsando un botón (con la llave en el interior del vehículo, eso sí) y apenas se nota diferencia, aparte de la iluminación de los sensores que indican que ya está encendido. Ningún ruido en absoluto. Una gran experiencia, sin duda.

De repente, nos percatamos de otro detalle: no hay palanca de marchas. Esto puede sonar una tontería ya que los coches en Estados Unidos son automáticos en su inmensa mayoría, pero es que además de no haber embrague, no hay ninguna palanca en absoluto. Ni siquiera la consabida de selección de las marchas en los coches automáticos. Sólo un pequeño control al lado del volante para indicar en qué sentido queremos circular y listo.

No tiene palanca de cambios, ni marchas, ni ruido, pero sí conexión 3G de serie y navegador web

Luego nos aclaran que, precisamente por su propia naturaleza de impulsión, no hay ni siquiera marchas en absoluto. La evolución de la velocidad es totalmente progresiva y sin cambios ni “saltos” de ningún tipo. Como digo una nueva experiencia la de conducir este vehículo.

En la conducción en sí, noté también una reacción rapidísima entre la presión del acelerador y la respuesta del motor. De hecho, era casi instantánea. Cuando pregunté este hecho al responsable de Tesla, aludió a la gran diferencia entre este coche y un vehículo tradicional de combustión. Mientras este último tiene que emplear más de 500 piezas móviles para traducir nuestra “orden” en movimiento efectivo, el Tesla solamente tiene 12. Los números hablan por sí mismos: mejor respuesta, menor desgaste, más aprovechamiento de la energía utilizada y menor mantenimiento. Un pleno total.

¿Y qué decir de la aceleración? Pues, para mi sorpresa, en cuanto tuve ocasión de apretar el pedal “en condiciones”, el impulso me pegó literalmente al asiento. Tengo que decir aquí que en el coche iba también mi familia por lo que la “deportividad” de la prueba fue bastante limitada ;-). Aún así, tuve la sensación de pilotar un deportivo de alta gama. Luego me confirmaron que se pone de 0 a 100 km/h ni más ni menos que en 5,6 segundos. Me lo creo.

El resto de la prueba fue “sobre ruedas”. Su frenada es impecable y, en efecto, se agarrara muy bien en las curvas, aunque se apreciaba, en ocasiones, un leve bamboleo en la marcha, quizá debido a la configuración momentánea de los amortiguadores.

En el resto del salpicadero, por supuesto digital 100%, además de la velocidad de marcha (que no revoluciones ;-), autonomía, etc. Se podía acceder a información estadística muy completa sobre los consumos históricos de energía, conducción, etc. Información toda ella que, gracias a su conexión 3G, se comparte con nuestro concesionario para facilitar el mantenimiento y detectar posibles errores.

El coche comparte por internet con el concesionario consumos históricos de energía, conducción, etc. Por mi propia deformación profesional, no puedo evitar sentir ciertas reservas por el tipo de información que una empresa externa recopile sobre mi vehículo y, en definitiva, sobre mi, aunque sea con la más loable de las intenciones

Frente a esto último, y por mi propia deformación profesional, no puedo evitar sentir ciertas reservas por el tipo de información que una empresa externa recopile sobre mi vehículo y, en definitiva, sobre mi, aunque sea con la más loable de las intenciones. Una vez más y signo de los tiempos que nos ha tocado vivir, nuestra privacidad está en juego.

Finalmente, llegó el triste momento de devolver el coche y no pude resistir preguntar al responsable Tesla por su presencia en Europa y, en su caso, en España. Aprovechando, una vez más, la magnífica pantalla del Model S, accedimos a la información de internet al respecto y, en un mapa de Europa, se nos mostraron los no poco numerosos concesionarios de la marca ya abiertos en nuestro continente. Eso sí, ninguno en España (de momento). Como más cercanos a nosotros, aparecían en el Burdeos, en Francia, y el de Milán, en Italia.

Algo me dice que esto cambiará pronto, a juzgar por el resultado de la prueba y por el número de Teslas que, allí sí, vimos por la calle en California. Quizás fue impresión subjetiva (como cuando vas a tener un hijo y sólo ves mujeres embarazadas por la calle) pero juraría haber visto más Teslas que algunos modelos de gama alta europeos, que allí no escasean, por cierto.

En definitiva, un verdadero “dream-car” que espero ver pronto circulando también por aquí.

Víctor Salgado (@abonauta) es abogado 2.0, comunicador y emprendedor. Socio manager de la firma especializada en Derecho y nuevas tecnologías, Pintos & Salgado Abogados. Autor del blog “Abonauta” en La Voz de Galicia. Y también nuestro asesor legal para ¿Qué coche me compro?

Lee más en nuestra prueba del Tesla Model S en Diariomotor.

En Diariomotor: Experiencia lector-probador: BMW 520d, a fondo, Entrevista a Miguel Silva, hombre de negocios en Dubai. ¿En qué se fijan los directivos en un coche como el A8?

Lee a continuación: Tesla quiere y puede lanzar un coche autónomo, pero no les dejan, y se conforman con un Model S que cambia solo de carril

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  • Joaks

    El otro dia vi uno en la Carretera de La Coruña dirección Madrid!!!! Y habia sido parado por la Guardia Civil… :/

  • AntiSpy

    Que envidia!!!!

  • Alberto Nandez

    ¿Y cuanto podría costar en España esta preciosidad?