Tras High Class Racing confirmar que llegó a un acuerdo con Isotta Fraschini Milano y Michelotto para revivir el programa Tipo 6 LMH-C, de inmediato surgieron varias interrogantes para Anders Fjordbach, responsable de esta iniciativa, una de ellas es la posibilidad de retornar a la clase Hypercar del Campeonato Mundial de Resistencia y la otra es afrontar el Campeonato IMSA SportsCar, toda vez que su plan inicial es competir en la Asian Le Mans Series, cuyo calendario es muy limitado, inicia en el mes de diciembre y culmina en febrero. Declaró Fjordbach que desde el anuncio realizado a nombre de High Class Racing le han llovido ofertas de pilotos y propuestas de inversión y patrocinio que está próximo a evaluar, aunque el punto más crítico es disponer de todos los elementos necesarios para sostener un programa de carreras a mediano y largo plazo ya que hasta ahora la perspectiva de regresar al WEC no luce optimista debido a la presencia de fabricantes como Ford y McLaren que reclaman un lugar en la parrilla, más los rumores de la adquisición del programa Alpine por parte de BYD.
Añádió que tanto Isotta Fraschini como Michelotto están dispuestos a invertir para regresar a las carreras más allá de la Asian Le Mans Series, tener dos prototipos Tipo 6 LMH-C habilitados para competir no sería un inconveniente porque existen al menos cuatro chasis operativos y uno de repuesto, en tanto varios socios esperan por la agenda del equipo para determinar si es factible inyectar recursos y es allí donde entra John Doonan, predidente de la IMSA, quien estuvo recientemente en las 24 Horas de Le Mans y ante esta iniciativa de High Class Racing asomó la posibilidad de modificar el actual reglamento de la clase GTP para conceder la entrada al campeonato al Tipo 6 LMH-C. Actualmente el Campeonato IMSA SportCar exige a cada equipo participante en la clase GTP que esté respaldado por un fabricante cuya producción esté por el orden de los 2.500 coches comerciales al año a nivel mundial y se entiende que Isotta Fraschini no alcanza tales cifras.
No obstante, la parrilla de la clase GTP sufrirá una baja muy importante al desertar Acura, quedando solamente cuatro fabricantes comprometidos con el campeonato, con Aston Martin operando un solo coche. En contraste, el WEC seguirá aumentando el número de inscritos en su clase principal y varios de esos nuevos ingresos no contemplan desembarcar en los Estados Unidos a corto plazo. Ante tal contingencia, Doonan estaría abierto a modificar las condiciones para que cualquier prototipo de primera clase, sea LMH o LMDh, pueda competir aunque sea proveniente de un fabricante artesanal como lo es Isotta Fraschini. Sin duda son buenas noticias que un equipo como High Class Racing se comprometa a revivir a uno de los prototipos con mejores características técnicas ya que contaba con un sistema híbrido asociado a un motor V6 turbo, pero cuya puesta en pista requirió de una gran inversión que el equipo Duqueine no pudo cumplir, razón por la cual se pausó el programa.
Ahora es High Class Racing, un equipo de comprobada seriedad en las pistas y cuya trayectoria en la clase LMP2 es sólida, el que se encarga de gestionar al Isotta Fraschini Tipo 6 LMH-C, así que en la IMSA no tienen razones para dudar del compromiso del equipo danés en los objetivos que se están planteando con el prototipo.
En palabras de John Doonan:
Existen regulaciones que requieren de la producción de un cierto número de coches de carretera para ser elegible, si bien queremos seguir la misma política que tenemos en nuestro reglamento, también estamos dispuestos a aceptar a todos los que lleguen a la clase GTP. La normativa vigente es hasta 2029, pero podemos dar la bienvenida a cualquiera de los actuales LMH a la IMSA.
Vía Sportscar365







