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Motores para McLaren; el remedio peor que la enfermedad

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Reza un dicho que no es igual invocar al demonio que verlo llegar, y bien se podría aplicar al actual matrimonio entre McLaren y Honda, donde la escudería inglesa mantiene su postura de acusar al proveedor japonés de ser único responsable de los pésimos resultados de las últimas temporadas. En tal sentido, se le preguntó a Zak Brown el por qué McLaren no se plantea fabricar su propio motor si ya cuenta en su estructura con una división particular, con instalaciones, departamento técnico y personal dedicado a tales funciones.

El Grupo McLaren está sustentado sobre su fábrica de coches superdeportivos y sobre su histórica escudería de Fórmula 1, pero además cuenta con diversos departamentos que se encargan de investigar y desarrollar tecnología que posteriormente se comercializa. Con tantos recursos a disposición de sus intereses, han sido incapaces de avanzar. Ahora, de forma evidente huyen del compromiso de financiar y fabricar un motor de Fórmula 1, aunque sería interesante observar si McLaren es capaz de demostrar a Honda dónde están las fallas en la concepción del propulsor, situación que luce un riesgo de gran magnitud porque de no ser así, se vendría abajo el prestigio de toda la empresa.

Sobre este hipotético caso, existe el antecedente reciente de Red Bull y Renault, cuando los franceses amenazaron con desligarse de los austríacos después del aluvión de críticas negativas que recibieron por el nivel de competitividad y confiabilidad de su unidad de potencia híbrida. Justamente la relación llegó a un punto peligroso cuando el personal de Red Bull se involucró en el programa de motores Renault, con el resultado de que las orientaciones realizadas por los austriacos representaron un retroceso. Ahora Renault cuenta con su propia escudería y no dependen de socios imprudentes para desarrollar sus proyectos.

En el caso de McLaren bien podría aplicarse la misma metodología. En el hipotético escenario que se arriesguen a fabricar sus propias unidades de potencia y se reúnan ambos departamentos, McLaren Automotive y McLaren Fórmula 1, para discutir sobre el programa, de igual forma no habrá garantías de hacer algo diferente a lo planteado por Honda. Sería igual a reunir a un arquitecto, a un ingeniero y a un grupo de obreros en torno a un cliente que desea construir una casa pero no tiene la menor idea de cómo va a ser. En el caso de McLaren sería concebir algo diferente de Honda y de Mercedes, pero semejante a...

Lo más cumbre de esta situación es que los vilipendiados japoneses tienen en sus manos el destino de McLaren y al parecer en Woking no se han enterado. Honda no necesita a McLaren para sobrevivir ni en la Fórmula 1 ni en el ámbito comercial, pero sin duda la escudería se metería en dificultades de toda índole si los japoneses se van con su música a otra parte, porque las opciones de permanecer en la categoría pasarían por instalar motores Ferrari, todo un sacrilegio, regresar con Mercedes, con el rabo entre las piernas, o acudir a Renault, que ahora tiene su cupo completo. Además, parece obvio que con la asesoría del actual departamento técnico de la escudería, que ya va para cinco años a la deriva, lo más probable es que el remedio resulte peor que la enfermedad.

No está fácil para Zak Brown.