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¿Se aproxima Corvette a su regreso como prototipo?

Humberto Gutiérrez | 23 Ago 2021
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Laura Wontrop Klauser, responsable del área deportiva de General Motors, acudió a Le Mans a buscar respuestas sobre el rumbo que tomará la clase GT en Europa y tanto la FIA como el ACO disiparon sus dudas: GT3 es la única opción, así que Corvette Racing, tal como funciona actualmente, no podrá regresar a Le Mans a partir de 2024. Para General Motors resultará muy complicado constituir un programa carreras cliente y más aún dividir esfuerzos si pretende continuar como lo hace ahora, tal como plantea la IMSA con la nueva clase GTD-Pro. Una estructura Corvette de fábrica de la cual derivan equipos clientes, y todos compitan en una misma clase, definitivamente no es el rumbo que se pretende establecer en las categorías de resistencia.

El problema principal para General Motor radica en que su programa de competición en la IMSA está sustentado sobre el esfuerzo de terceros, en este caso la empresa Pratt & Miller se encarga de ensamblar y gestionar las dos unidades Chevrolet Corvette C8.R, bajo el nombre de Corvette Racing, en tanto Richard Childress Engines prepara, distribuye y ofrece el soporte técnico para los motores Cadillac que se utilizan en la clase Dpi. Abordar un programa GT3 significa que Pratt & Miller deberá construir al menos veinte chasis del Corvette y atender a los potenciales clientes, situación que luce complicada desde toda perspectiva. Por otra parte, de suprimir el programa GT, no tendría sentido mantener a Cadillac como estandarte deportivo porque en Estados Unidos el marketing se sostiene sobre el hecho de que cada victoria en la clase Dpi representa un triunfo para el motor V8 que también se utiliza en los modelos CTS-V y Escalade.

Pero en Europa mencionar a Cadillac es referirse a coches lujosos y no de altas prestaciones, por tal razón tales modelos no han tenido buenas ventas, en cambio Corvette posee un gran historial en Le Mans por su desempeño en más de veinte ediciones. La ausencia de Corvette y la presencia de Cadillac en el WEC no tendría mayores repercusiones en las ventas de coches de producción puesto que la parcela más grande del mercado comercial de la marca está en América. El Cadillac no gusta en Europa porque compite en un segmento muy complejo y la razón por la que su nombre aparece en las carreras es porque General Motors, tras la desaparición de Oldsmobile y Pontiac, no tiene otra marca a la cual conceder promoción, más allá de Chevrolet que, en este caso, está asociada al Corvette.

La única opción a la que se le ve sentido es pasar la página con el programa GT oficial, tal como han hecho los demás fabricantes, y designar a Corvette como el estandarte del programa LMDh. El resto de alternativas lucen ilógicas. Por ningún lado parece viable un Corvette GT3 porque existe un precedente con el Cadillac ATS-VR GT3 que participó en años recientes en la Pirelli World Challenge y al cual General Motors tuvo que renunciar ante la imposibilidad de poner el coche a disposición de clientes. Ahora el reglamento estipula que al menos veinte chasis deben estar listos para ser distribuidos en los próximos dos años, a partir de la introducción del coche en la clase.

El hipotético Corvette GT3 no estaría homologado, según especificaciones de la FIA, antes de 2023, tal vez 2024, con el riesgo de que no resulte lo esperado porque fue concebido y ensamblado pensando en la clase GTE. Así que no tendrán lista una versión GT3 de inmediato y menos conformarán en el mismo lapso de tiempo la estructura que se encargará de la atención a los clientes. En este punto, considero que General Motors debería conceder a su icono deportivo la opción de volver a la clase principal, toda vez que el recordado Corvette Daytona Prototype es justamente lo que se pretende que sean los LMDh desde una perspectiva estética.

Por supuesto que la FIA, el ACO y la IMSA desean que General Motors permanezca involucrado en las carreras de resistencia y por tal razón los insta a imitar el rumbo que vienen transitando Porsche, Ferrari, Audi, Acura y BMW. Unir el programa Cadillac DPi con el Corvette Racing parece lo más lógico para asumir la plataforma LMDh porque cuentan con todos los elementos para sacar adelante el proyecto. En este punto sería absurdo creer que los americanos regresarán a Le Mans con un Corvette gestionado por equipos privados y contando con pilotos amateurs, en tanto apuestan por Cadillac, una marca que jamás despertará mayor interés en Europa.